La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda disminuir el consumo de azúcares libres por debajo del 10% de la dieta calórica para reducir la prevalencia de la obesidad, diabetes de tipo 2 y la caries dental. En ese marco, la decisión del intendente es incompleta, porque no ataca el problema de las gaseosas.

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El 11 de octubre de 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un nuevo informe relacionado con el consumo de azúcares libres. Dice: los impuestos a las bebidas azucaradas ayudan a reducir el consumo de estos productos y también la prevalencia de la obesidad, la diabetes de tipo 2 y la caries dental”. Agrega que “las políticas fiscales que conducen a un aumento de al menos el 20% del precio de venta al público de las bebidas azucaradas podrían redundar en una reducción proporcional del consumo de estos productos”. En esa línea señala que “el menor consumo de bebidas azucaradas implica una reducción de la ingesta de ‘azúcares libres’ y de la ingesta calórica total, una mejor nutrición y una disminución en el número de personas que presentan sobrepeso, obesidad, diabetes y caries dental”.

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Los «azúcares libres» son los monosacáridos (como la glucosa y la fructosa) y los disacáridos (como la sacarosa o azúcar de mesa) que añaden a los alimentos y las bebidas los fabricantes, cocineros y consumidores, así como a los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los zumos (jugos) de frutas y los zumos a base de concentrado.

La medida de los concejales cordobeses, que cuenta con el aval del intendente al punto de confrontar con el gobierno de Tucumán es limitada: sólo promueve la limitación al consumo del azúcar de mesa en locales gastronómicos, plantea que las heladerías fabriquen hasta un 10% de sus helados sin azúcar, y propone que haya opciones de bebidas sin azúcar en los espectáculos y lugares públicos. Es decir, la ordenanza termina siendo puro marketing político, y más allá del debate -limitado a lo económico- por el tema, no hace demasiado por disminuir el consumo de azúcares libres. Básicamente, porque, no toma medidas impositivas respecto de las bebidas azucaradas como las gaseosas o los jugos concentrados, entre otras posibilidades. El principal problema de la ingesta de azúcares por parte de la infancia está motivada por las gaseosas. Es decir: el jefe comunal cordobés se queda corto y comienza la acción por un costado que no es el principal.

A su vez, el gobernador tucumano, Juan Manzur, tiene una parte de razón cuando señala que la diabetes tipo 2 o la obesidad son patologías multicausales (marcadas por la falta de actividad física, la vida sedentaria y la alimentación incorrecta). Esto es, que no hay un solo factor que determine las enfermedades. Pero es indudable que el azúcar es una de las causas del problema, no tanto por su consumo de mesa, sino por el de alimentos industrializados.

Según datos oficiales, el país produce 2,1 millones de toneladas de azúcar, 66% es responsabilidad de la provincia de Tucumán, pero también hay producción en Salta y Jujuy, y en menor proporción en Santa Fe y Misiones. La reacción de los tucumanos tiene que ver fundamentalmente con que la mayor parte de los productores son pequeños y medianos, contrario a lo que sucede en Salta y Jujuy, donde la producción está a cargo de grandes ingenios.

Respecto del consumo, el 40% del azúcar destinado al mercado interno se consume domésticamente, mientras que el otro 60% es utilizado como insumo para la industria. La elaboración de bebidas gaseosas demanda importantes volúmenes de azúcar, al igual que la de golosinas, la repostería, los helados, las mermeladas, los lácteos y las frutas en conserva.

Durante 2005, “el consumo por habitante en Argentina fue de 39,27 kg/año, de modo que el azúcar proveyó el 35,97% de los hidratos de carbono diarios necesarios y el 21,51% de las calorías diarias necesarias, según la resolución del Grupo Mercado Común (GMC) N° 46/03 del rotulado nutricional para alimentos envasados”.

Por su parte, en la información que la OMS dio a la prensa desde Ginebra, Suiza, aparece la opinión del Dr. Douglas Bettcher, Director del Departamento de Prevención de Enfermedades No Transmisibles de la OMS. Afirma Bettcher: “La ingesta de azúcares libres, entre ellos los contenidos en productos como las bebidas azucaradas, es uno de los principales factores que está dando lugar a un aumento de la obesidad y la diabetes en el mundo. Si los gobiernos gravan productos como las bebidas azucaradas pueden evitar el sufrimiento de muchas personas y salvar vidas. Además, se reduciría el gasto sanitario y aumentarían los ingresos fiscales, que se podrían invertir en los servicios de salud».

Precisa la información del organismos sanitario mundial, que las estadísticas de 2014 indican que “más de uno de cada tres (el 39%) de los adultos de 18 años o más tenía sobrepeso. La prevalencia mundial de la obesidad se duplicó con creces entre 1980 y 2014 y, en ese año, el 11% de los varones y el 15% de las mujeres (más de medio billón de adultos) eran obesos”. Además se estima que en 2015, unos 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso u obesidad y que, en los últimos 15 años, esta cifra ha aumentado en cerca de 11 millones. Casi la mitad de estos niños (el 48%) vivían en Asia, y el 25% en África. El número de diabéticos también aumentó de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014. En 2012, 1,5 millones de personas fallecieron a causa de la diabetes.

UN ALIMENTO INNECESARIO

El Dr. Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS, “el azúcar no es necesario desde el punto de vista nutricional. La OMS recomienda que, si se ingieren azúcares libres, aporten menos del 10% de las necesidades energéticas totales; además, se pueden observar mejoras en la salud si se reducen a menos del 5%. Esta proporción equivale a menos de un vaso de 250 ml de bebida azucarada al día”.

El azúcar no es necesario desde el punto de vista nutricional (Francesco Branca, OMS).

De acuerdo con el nuevo informe de la OMS, “en las encuestas nacionales sobre alimentación se ha comprobado que la ingesta de alimentos y bebidas ricos en azúcares libres puede ser una fuente importante de calorías innecesarias, especialmente para los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes”.

El trabajo analiza también que “determinados grupos poblacionales, entre ellos las personas con bajos ingresos, los jóvenes y las personas que suelen consumir alimentos y bebidas perjudiciales para la salud, son precisamente aquellos en quienes más pueden influir los cambios en los precios de las bebidas y los productos alimenticios y, por ende, los que pueden obtener más beneficios para la salud”.

POLÍTICAS FISCALES Y CONSUMO

Para la OMS, “las políticas fiscales deberían centrarse en los productos alimenticios y las bebidas para los que hay alternativas más saludables”. El organismo realizó en 2015 una reunión de expertos mundiales para analizar la eficacia de las políticas fiscales para mejorar la alimentación y prevenir las enfermedades no transmisibles. A partir de ello, recomienda:

-Las subvenciones a las frutas y las hortalizas frescas que permiten reducir los precios de un 10% a un 30% pueden aumentar la ingesta de estos productos;

-Los impuestos a determinados productos alimenticios y bebidas, especialmente los que son ricos en grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcares libres y/o sal pueden surtir efecto, ya que los datos disponibles muestran claramente que el aumento en el precio de estos productos da lugar a una reducción en su consumo;

-Probablemente, los impuestos especiales —tales como los que se aplican a los productos del tabaco— con los que se grava un determinado volumen o cantidad del producto o de un ingrediente en particular con impuesto fijo (específico) son más eficaces que los impuestos sobre las ventas u otros impuestos que se calculan como porcentaje del precio de venta al público;

-Se puede aumentar la aceptación de estos impuestos por la opinión pública si se utilizan los ingresos obtenidos para aplicar medidas que mejoren los sistemas de salud, promuevan la adopción de una alimentación saludable y fomenten la práctica de ejercicio físico.

EJEMPLOS: México ha introducido un impuesto especial sobre las bebidas no alcohólicas con azúcares añadidos, y Hungría grava los productos envasados con alto contenido en azúcares, sal o cafeína.

VER DOCUMENTO CON RECOMENDACIONES DE LA OMS SOBRE EL CONSUMO DE AZÚCARES DE 2015.

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