El candidato de Cambiemos Esteban Bullrich se impuso a Cristina Fernández de Kirchner en el principal distrito del país. El presidente Mauricio Macri sacó pasaje a su reelección en 2019. No hubo sanción electoral por el caso Maldonado.

El presidente Mauricio Macri.
Municipalidad de Río Cuarto-Parque Sarmiento

El presidente Mauricio Macri pudo sonreír ayer. Después de sufrir desde el martes por los alcances que podría tener la aparición del cuerpo de Santiago Maldonado en las elecciones legislativas de este domingo, ayer quedó claro que el electorado de la provincia de Buenos Aires estaba con él y con María Eugenia Vidal en su cruzada contra la ex presidenta. La sociedad demostró con más énfasis que en ningún otro sitio, que el núcleo del voto es ideológico y prescinde de otros factores, al menos en este período.

La uniformidad del triunfo amarillo fue tal que sólo la Tercera Sección Electoral soportó el embate. El resto sucumbió a Cambiemos. Temprano, Leopoldo Moreau, dijo que CFK había ganado por 0,8%, pero fue una jugada para distraer la atención que iban a generar las encuestas a boca de urna primero y los resultados después. La diferencia fue suficiente como para derrumbar cualquier pretensión de debate posterior.

Macri cosechó un apoyo fundamental para sus políticas pro-mercado y aperturistas de la economía y para ahondar en la desarticulación del viejo aparato peronista y de los sindicatos que le responden. También, en razón de ese esquema de opinión pública, va a avanzar sobre los funcionarios del anterior gobierno acusados de diferentes delitos -desde corrupción a traición a la patria-, echando mano a sus aliados del Poder Judicial. Buena parte del núcleo electoral que se congregó alrededor de su figura llegó allí detrás de sus banderas anti-corrupción y anti-CFK y su acción irá en ese sentido, con el objeto de blindar su espacio.

No es el primer presidente que gana en la elección de medio término desde 1983: lo hizo Raúl Alfonsín en 1985; Carlos Menem en 1991; Néstor Kirchner en 2005; Cristina Fernández de Kirchner ganó en todo el país en 2009, pero fue derrotada en la provincia de Buenos Aires, y en 2013, volvió a vencer, ya durante su segundo mandato. El único que perdió en esta instancia fue Fernando De la Rúa en 2001, un hecho que, aunado a la crisis de la Convertibilidad, desató  dos meses más tarde un baño de sangre que lo eyectó del poder.

Ahora, el presidente tiene su camino libre para buscar un segundo mandato en 2019. No hay rivales peronistas de fuste en su camino. El PJ ingresará en un período de reorganización donde ninguno de sus antiguos jefes logró una victoria. La ex presidenta que aspiraba a ocupar un lugar en la reorganización partidaria fue derrotada en el mano a mano. Su cabeza quedó en manos de los caciques de la Tercera Sección Electoral.

La lista de los que fueron derrotados no deja sector sin heridos: Juan Manuel Urtubey en Salta; Juan Schiaretti en Córdoba; Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Florencio Randazzo en Buenos Aires; Jorge Capitanich en Resistencia, Chaco; y Agustín Rossi en Santa Fe. De los gobernadores o dirigentes que ganaron no aparece ninguno con proyección más allá de sus fronteras: María Emilia Soria en Río Negro; Adolfo y Alberto Rodríguez Saa en San Luis; Carlos Verna en La Pampa; Juan Manzur en Tucumán; o Lucía Corpacci en Catamarca.

Cristina Fernández de Kirchner, candidata de Unidad Ciudadana.

Ni siquiera la derrota de Ítalo Luder en 1983 ni la Legislativa de 1985 fueron tan devastadoras para el justicialismo. Básicamente porque en el ’85, en la provincia de Buenos Aires, apareció Antonio Cafiero, que por fuera de la estructura oficial, con el Frente Renovador Justicialista, consiguió 1,5 millones de votos, 14,5% menos que la UCR, pero se convirtió en un líder emergente. Cristina Fernández obtenía anoche más de 3 millones de votos, pero es una referente en retirada, que ha sido vencida por segunda vez, en esta oportunidad, con ella en la pulseada. En la anterior, en 2015, su caída había sido con Daniel Scioli como candidato. El peronismo no es de aceptar con facilidad, como jefes a políticos, a quiénes son derrotados.

Se ha consolidado una fuerza política de centro-derecha en el poder, algo que nunca sucedió de este modo en el país.

La otra diferencia, es que se ha consolidado una fuerza política de centro-derecha en el poder, algo que nunca sucedió de este modo en el país. Previamente, este sector del pensamiento político nacional debió recurrir al fraude a fines del siglo XIX y principios del siglo XX; a los golpes de Estado (1930, 1955, 1963, 1966 y 1976) o a colonizar los partidos políticos populares (presidencia de Arturo Frondizi y la UCR Intransigente en 1959 o Carlos Menem y el Partido Justicialista en 1989). Sobre los restos de la UCR y con la emergencia de un cuarteto de líderes políticos con peso en la opinión pública (el presidente, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Elisa Carrio) ha construido un partido político y una marca electoral capaz de vencer al peronismo en el marco de la democracia. Es un nuevo escenario, una nueva realidad que impone nuevas condiciones al histórico entramado político, social y cultural argentino.

Los próximos meses verán levantarse un nuevo peronismo, siendo que se trata del principal partido de oposición, y donde mucho tendrá que ver Cambiemos, que impondrá buena parte de sus condiciones y agenda a los gobernadores.

También se trata del final de este modelo de peronismo. Comenzará a partir de este lunes otro PJ, en dónde habrá que ver cuál es el perfil que desarrolla. El justicialismo tiene un enorme poder territorial aún, pero está preso de la diversidad de sus definiciones ideológicas y políticas. Los próximos meses verán levantarse ese nuevo mapa, siendo que se trata del principal partido de oposición, y donde mucho tendrá que ver Cambiemos, que impondrá buena parte de sus condiciones y agenda a los gobernadores. Todo indica, que en principio, por el lado de los mandatarios provinciales, será un PJ dialoguista. Sin embargo, es claro, que sin un líder político, capaz de representarlo, su destino es más complejo que nunca. El camino que se abrirá, es el de la búsqueda de un jefe, una carrera en la que no estará solo, ya que también aparecerán otros competidores por fuera del PJ, genuinos algunos, artificiales otros.

Por cierto, el nuevo ciclo político y económico con la impronta del presidente Mauricio Macri inicia su propio camino, sin limitaciones importantes a la vista.

Sumate al equipo y ayúdanos a contar lo que el poder no quiere.

fabian.garcia@enredaccion.com.ar

@garciadelapampa

Cómo comunicarse:

Redacción: hola.enredaccion@gmail.com

Lectores: hola.enredaccion@gmail.com

Equipo de Investigación: afondo.enredaccion@gmail.com