En esta columna, el legislador Ezequiel Peressini analiza el funcionamiento de las 318 salas Cuna en la provincia y el proyecto de Ley que el Ejecutivo envió a la Legislatura Provincial, denominado "Regulación de Salas Cuna". A la par, denuncia el funcionamiento precario y la "violación de derechos laborales" del personal que trabaja en ellas.

Una de las Salas Cuna que funcionan en la capital cordobesa.
Municipalidad de Río Cuarto-Parque Sarmiento

(Por Ezequiel Peressini*). El proyecto de Ley conocido como “Regulación de Salas Cuna” presentado por el gobernador Juan Schiaretti  y la Secretaria de Equidad y Promoción de Empleo, Laura Jure, es una estafa. Un programa social, surgido como coyuntural, para paliar la pobreza, este gobierno pretende darle jerarquía legal. Lo preocupante de esto es que no sólo está viciado de arbitrariedades, sino que en la práctica está demostrando su fracaso. En primer lugar, porque no garantiza los derechos de la primera infancia ni resuelve la situación de las familias y mujeres pobres de nuestra provincia; y en segundo lugar, porque viola elementales derechos laborales de quienes trabajan en las actuales Salas Cuna.

En las más de 318 Salas Cuna que hay instaladas en la provincia, las auxiliares que están a cargo de la  atención directa de los niños y niñas cobran $3.000 por treinta horas semanales de trabajo sin capacitación inicial, ni los correspondientes aportes jubilatorios, ni de obra social, ni ART. Las maestras encargadas del seguimiento pedagógico, cobran entre $5.000 y $8.000, también en negro, sin aportes jubilatorios, ni obras sociales, ni ningún derecho laboral. Lo que empeora la situación es que no todas las salas tienen maestras tituladas a cargo. La metodología contractual que usa este gobierno consiste en hacer  firmar “un papelito” cuando cobran y así esconder que todas ellas tienen una relación laboral permanente con el Estado Provincial. Además, actualmente, las 40 trabajadoras sociales son tercerizadas por la vía de los Colegios Profesionales involucrados o la fantasma “Fundación Graduados” con el agravante de una enorme falta de personal capacitado: ¡Sólo contrataron una psicóloga para todas la Salas Cuna de la ciudad capital; un escándalo! Schiaretti  profundiza  así nuevas formas de subcontratación. Es decir está aplicando la maldita reforma laboral que impulsan junto a Mauricio Macri antes de que se apruebe en el Congreso Nacional.

El escaso mobiliario, material didáctico y obras de infraestructura con que cuentan la mayoría de las Salas, (el 25% NO tiene techo, exponiendo a una mayor vulnerabilidad a los infantes), es suministrado por la solidaridad de las trabajadoras y familias pobres en muchos casos, porque no alcanza con las migajas que aporta el Estado. Para su funcionamiento cotidiano reciben donaciones de alimentos, productos de higiene y apelan  al trabajo voluntario (y gratuito) de la comunidad barrial.

Cundo aún hoy son alarmantes los datos de pobreza, y la mano del Estado debiera a través de sus políticas públicas -entiéndase trabajo, salud, educación– eliminar las causas de marginación y exclusión, hace todo lo contrario. Pretende aprobar, sin debate ni participación de la comunidad, una Ley que profundiza el asistencialismo, ampliando  las desigualdades sociales, potenciando la precarización laboral, fragmentando el sistema educativo ya que las Salas Cuna están a cargo de diversas ONG’S, pero lo común de todas ellas es que no están preparadas para la atención, cuidado y Educación Integral de infantes.

Estos altos niveles de discrecionalidad hacen que muchas Salas Cuna estén literalmente en manos de punteros políticos del PJ local, o en un futuro del signo político del gobierno de turno. Estas organizaciones reciben del  Gobierno $1.116 por niño o niña que asiste, monto que debe alcanzar para realizar el pago de salarios, la compra de alimentos, de higiene personal, mantenimiento edilicio, etc. Así, el Estado terceriza su responsabilidad a “organizaciones intermedias”, a las que traslada la dificultosa tarea de formar a los más pequeños y vulnerables de nuestra provincia.

El gobierno pretende abrir 100 salas cunas más este año,  pero con menos presupuesto que  en el 2017, mientras destina 8.800 millones de pesos para subsidiar la Educación Privada provincial. ¡Es una vergüenza! Así no se resuelve el problema de los más de 15.500 menores que acuden a las Salas ni tampoco el de sus madres, así sólo se administra la pobreza, en lugar de combatirla. Este gobierno, igual en sus políticas al de Macri, sólo busca esconder  el problema en las humildes casitas de los barrios populares a las que les ponen un cartel de “Sala Cuna” y luego se borran.

Las Salas Cuna que impulsa Schiaretti no son un programa novedoso, son como  los fracasados “Centros de Cuidados Infantiles”, de “Guarderías”, Vida Digna, etc. Desde el Frente de Izquierda planteamos que es necesario transformar las Salas Cuna en Jardines Maternales plenamente incorporados al Sistema Educativo formal  para acceder al derecho a la educación de calidad, la continuidad pedagógica y universalización del Nivel Inicial para miles de niños y niñas de 45 días a 3 años junto a un proyecto pedagógico elaborado junto a la comunidad. Para eso deben nombrar los cargos docentes, auxiliares y profesionales en el Ministerio de Educación, respetar las condiciones laborales, pasar a  planta permanente al personal, y ser el Estado el que garantice este derecho con el financiamiento suficiente. Este es el debate que Unión por Córdoba no quiere dar. Sin esta perspectiva las Salas Cuna no serán más que una mentira más del PJ Cordobés.

* Ezequiel Peressini es legislador provincial del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT).

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