Las PASO no parecen haber logrado motivar al electorado, pero pese a ello, junto a los comicios generales de octubre, podrían definir, entre otras cosas, el escenario económico del bienio 2017-2019 y la suerte del gobierno de Macri.

Las PASO de este domingo 13 de agosto de 2017 pueden ser las últimas de su tipo. Si prosperan los planteos de las fuerzas políticas mayoritarias, que prefieren firmar el certificado de defunción de este sistema electoral que llegó con la intención de democratizar al sistema partidario. La realidad es las PASO fracasaron en esa misión. Quizá sucedió esto porque el problema reside en un lugar al que la herramienta de las elecciones primarias no pueden acceder: la clase política se aferra al poder desde el aparato del Estado o a través de vasos comunicantes con el sistema de poder económico, o de los dos a la vez, y resiste el desalojo con uñas y dientes. Por eso, en lugar de abrirse a la participación y decisión de la ciudadanía, se concentró y tabicó el esquema de poder. Claramente, la cuestión excede a las PASO.

De cualquier modo, una de las resultantes probables de este comicio sea la consagración de un escenario político de equilibrio, en el que ninguna de las fuerzas y líderes consiga la hegemonía. Puede triunfar Cambiemos y el presidente, puede ganar Cristina Fernández, y habrá una gran cantidad de provincias en manos del peronismo moderado. Esto significa que es improbable que alguien se alce con el control del curso político y económico. Los consultores políticos señalan que es posible una victoria de Mauricio Macri en todo el país, con triunfo asegurado en la Ciudad de Buenos Aires, probable derrota en la provincia de Buenos Aires, e incógnitas en Córdoba (con leve ventaja de Cambiemos sobre el peronismo local) y Santa Fe (paridad del oficialismo nacional con el socialismo). Por eso, ayer, el presidente viajó a Córdoba a jugar sus cartas en un distrito que fue clave en la victoria frente a Daniel Scioli y la ex presidenta Cristina Fernández. Apuesta otra vez por el voto cordobés para aparecer en la noche del domingo como el vencedor porque no es lo mismo ser la primera fuerza nacional, pero con derrotas en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que ser el ganador nacional y con triunfos en alguno o varios de los distritos grandes. Una de las grandes dudas de las PASO será, entonces, la magnitud de la victoria macrista que predicen las encuestas.

El presidente Mauricio Macri.

De esta elección emergerá además un PJ moderado y clásico y con muchas victorias en el interior (Salta, Chaco, Chubut, La Pampa, San Juan), pero sin un líder indiscutible que lo transforme en una opción de poder. Aquí, es posible que el nombre de Liga o Cooperativa le quede como anillo al dedo. El primer problema de todos esos gobernadores será que sin proyección electoral presidencial, serán una especie de fuerza para maniobrar frente a Macri, podrán sostener el poder territorial, y mientras tanto, ganar tiempo a la espera de la aparición de un salvador para 2019. Una opción de desarrollo para este grupo de poder es una elección ganadora de Juan Schiaretti en Córdoba, pero las encuestas en esta primera vuelta lo ponen en segundo lugar, con lo que de ser así, su rol será el de darle masa crítica a este grupo, sin posibilidades de liderarlo. Si lo que ocurre es finalmente una derrota, también el PJ cordobés deberá preocuparse por defender el gobierno provincial en 2019.

El gobernador cordobés Juan Schiaretti.

La otra pregunta central de esta elección es si Cristina Fernández de Kirchner podrá obtener un triunfo en Buenos Aires, tanto el domingo como en octubre. Todos los encuestadores la ubican primera, pero también señalan que no está claro el nivel de participación: menos la favorece, más la perjudica. Al revés que Macri. Un triunfo suyo complejiza el mapa político y económico porque da pie al desarrollo de una fuerza política y social con una líder o referente con capacidad de bloquear o modificar el curso del proyecto de internacionalización de la economía. Una victoria en la provincia argentina con más peso estratégico puede poner al país “en espera” hasta el nuevo choque por la presidencia de 2019. Su debilidad será no tener una fuerza propia territorial en todo el país, pero si gana tributarán con ella, los gobernadores peronistas de Formosa, Tucumán, Santa Cruz, La Rioja y San Luis, entre otros. Dicho de otro modo, la famosa grieta popularizada por Macri en 2015 se radicalizará.

Luego, habrá que ver el desempeño de Elisa Carrio, Martín Lousteau, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Sergio Massa, Florencio Randazzo, Margarita Stolbizer, Miguel Lifschitz, los hermanos Rodríguez Saa y el salteño Juan Manuel Urtubey. Varios de ellos pueden quedar inmersos en el Síndrome De Narváez, el hombre que derrotó a Néstor Kirchner en 2009 y hoy es un ilustre olvidado. Y algunos pocos, sacarán pasaporte a Primera División A.

En Córdoba, las PASO serán un corte para muchas de las fuerzas políticas que participarán y que deberán superar el 1,5% de los votos, que es el piso exigido para llegar a octubre. Por ahora, Liliana Olivero (FIT) y Pablo Carro (Kirchnerista) superarían ese umbral según surge de las diferentes encuestas. También podrían conseguirlo Aurelio García Elorrio y Alberto Beltrán, pero no aparece como seguro. El resto es una incógnita. En la interna de Cambiemos, el caudal que reúna el radical alfonsinista Dante Rossi será un termómetro del enojo radical con el presidente y la subordinación de Ramón Mestre (hijo) a las decisiones del macrismo. La lógica indica que debería primar la polarización Macri-Cristina y Cambiemos-PJ, pero Rossi está representando la voz de un grupo social que no confía en el presidente, aunque a la hora del enfrentamiento mayor esté con él. Por eso, si es importante será un problema para los estrategas oficialistas, sobre todo en octubre, porque no necesariamente el voto a Rossi irá mansamente a Baldassi. Es obvio, que si el resultado es ajustado, Rossi y los suyos, según la cantidad que sean, pueden resultar sumamente valiosos. Este es otro de los interrogantes cordobeses.

fabian.garcia@enredaccion.com.ar

@garciadelapampa

Cómo comunicarse:

Redacción: hola.enredaccion@gmail.com

Lectores: hola.enredaccion@gmail.com

Equipo de Investigación: afondo.enredaccion@gmail.com