¿Qué es lo que lleva a un grupo social a paralizarse y no hacer nada frente al horror del asesinato de un ser humano en un lugar público? se pregunta el autor de esta columna. Una reflexión sobre los planos que tiene la violencia en Argentina.

El joven está a punto de caer al vacío y se aferra a una de las barandas. (Foto: Mariano Paiz).

La muerte de un inocente en el Estadio Kempes no fue sólo la obra de un asesino o de una  banda de asesinos.

Lo que llama la atención y merece una seria reflexión es la participación de los que estaban allí en el momento del crimen. Las imágenes muestran mayoritarias conductas de adhesión y de participación activa con la brutal violencia desencadenada.

¿Qué es lo que lleva a un grupo social a paralizarse y no hacer nada frente al horror del asesinato de un ser humano en un lugar público?

¿Qué lleva a una sociedad a naturalizar el ejercicio de la violencia?

Sería un grave error reducir lo que ocurrió en el Estadio Mario Alberto Kempes a un tema de responsabilidad penal. Existe aquí un alto nivel de responsabilidad social que debemos mirar con mucho detenimiento.

VER LA AFA VA A SANCIONAR A BELGRANO POR LA MUERTE DE BALBO, PERO NO LE QUITARÍA PUNTOS.

VER LOS ESPECTADORES DE LA MUERTE.

La nuestra es una sociedad donde está permitida  la violencia y hasta fomentada por ciertos sectores de la política. La violencia en la Argentina  está autorizada como un modo de dirimir diferencias políticas.

Y esta matriz violenta de la política sin duda que se proyecta a la violencia en las canchas de futbol.

La verdadera grieta argentina no es entre kirchnerismo y macrismo ni entre peronismo y gorilismo, sino entre Violencia y Tolerancia al que piensa diferente.

La verdadera grieta argentina no es entre kirchnerismo y macrismo ni entre peronismo y gorilismo, sino entre Violencia y Tolerancia al que piensa diferente.

Alexis de Toqueville en su libro La Democracia en América nos recuerda que la Democracia más que un sistema de elección de gobernantes por gobernados es un sistema de valores que consiste en respetar al que piensa diferente.

Y ese sistema de valores que es la  verdadera quintaescencia de la Democracia aún no está internalizado por los argentinos del 2017.

Al Kirchnerismo nunca le interesó demasiado la paz social. La Ley siempre fue un molesto obstáculo en el ejercicio del Poder. Hasta el robo desde el Poder del Estado estaba legitimado por una ideología. Pero el macrismo no es muy diferente en este punto. No hay un expreso compromiso con la Ley como regla de orden social.  El Gobierno sigue creyendo que el cambio que votamos los argentinos es solo económico.

Y debe entenderse de una vez por todas, que el verdadero cambio que necesitamos y merecemos  los argentinos es en primer lugar cultural. Respeto al que piensa diferente y confianza en la ley y nunca más la violencia justificada por ninguna ideología.

Es  responsabilidad del Gobierno de Cambiemos que este contra discurso cultural de rechazo absoluto a la violencia y de respeto al que piensa diferente llegue claro a la sociedad y esa responsabilidad hasta ahora ha sido incumplida.

Ni el Ejecutivo Nacional ni el Congreso Nacional ni el Gobierno  de Córdoba dijeron nada cuando se reivindicó la violencia armada y sus muertes en un reciente acto público.

Ese silencio de nuestros gobernantes frente a la reivindicación de la violencia armada es  cómplice de esta violencia en el Kempes.

La Seguridad Ciudadana, que el nuevo paradigma de los Derechos Humanos conforme el Informe de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) del 2009 y primer reclamo de los argentinos, sólo se garantiza con un claro y expreso rechazo a todo tipo de violencia.

Y violencia no es solo matar. Es violencia también la impunidad que tienen en Argentina los Delitos del Poder, la desigual distribución del ingreso y el  32% de pobres que tiene el país.

Juan Carlos Vega ex presidente de la Comisión de Legislación Penal de la HCDN.

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