A cuatro años de la sanción de la ley de fertilización médicamente asistida, más mujeres pudieron acceder a un tratamiento. Todavía falta prevenir las causas de infertilidad y la cobertura médica no siempre cumple la letra de la ley.

Quedar embarazada es más difícil de lo que parece. Una pareja fértil tiene un 30 por ciento de probabilidad de embarazo por mes, y si al cabo de un año y medio no lo logra, los médicos consideran que tiene algún problema.

Viviana (prefiere reservar su apellido) tiene 38. Hace dos años tuvo dos intentos de embarazo pero resultaron anembrionados (Sin embrión). Con el tiempo y un par de estudios detectaron que había una falla genética en los cromosomas de su marido y los médicos les sugirieron no seguir buscando de manera natural para evitar correr riesgos.

Ella trabaja en una oficina y cuenta con medicina prepaga. Por eso, pudo consultar en varias instituciones de salud antes de iniciar el tratamiento. La ley 28.862 de reproducción médicamente asistida establece el acceso a los tratamientos de manera gratuita, en hospitales públicos, y obliga a prepagas y a obras sociales a cubrir los gastos, en los privados.

Viviana está cursando al momento de escribir esta nota, el sexto mes de embarazo. Antes de que le implantaran un embrión tuvo que realizar un análisis genético embrionario (PGS) para prevenir alguna enfermedad hereditaria.

Si bien su prepaga le cubrió el tratamiento de fertilidad, no se hizo cargo del costo de la biopsia de los embriones, que alcanzó la cifra de 100.000 pesos. En el Ministerio de Salud de Córdoba le dijeron que la prepaga tiene que hacerle un reintegro del dinero, aunque aún no piensa en realizar el reclamo. “Pasar por ese proceso no fue fácil”, le dijo a ENREDACCIÓN. “No quiero meterme por ahora en esto”.

LA EDAD EN CONTRA

Norma Audicio tiene 50 y hace dos años es mamá de mellizos. A los 33 descubrió que tenía trombofilia y entendió porqué no podía quedar embarazada hasta este momento. Luego decidió iniciar un tratamiento de fertilización asistida.

Ella trabaja como maestra y tiene cobertura de APROSS, pero cuando estaba más cerca de comenzar se enteró que superaba los 41, que es la edad máxima para los destinatarios de la cobertura en la obra social provincial.“Es tan lento el proceso que yo en mi caso, dije: Lo hago por mi cuenta, sino no voy a hacer madre nunca”. Terminé haciéndolo en forma privada por una cuestión de tiempo. Una vez que me embaracé, me cubrió todo mi obra social”, relata.

La técnica que le aplicaron a Norma se conoce como ICSI (Tratamiento de alta complejidad con técnica de inyección intracitroplasmática de espermatozoides) y consiste en seleccionar el mejor espermatozoide, inyectárselo a un óvulo y si se genera un embrión, se lo pueden implantar.

Según lo dispuesto en la ley nacional, la obra social debe cubrir hasta tres tratamientos con técnicas de alta complejidad, como la de este caso, y “un  máximo de cuatro tratamientos anuales” con técnicas de baja complejidad. La diferencia entre una técnica de baja y alta complejidad es dónde se unen el óvulo y el esperma: En el cuerpo o en laboratorio.

“Por mi edad tenía el endometrio más afinado; estuve como un año con medicación para ir engrosando el endometrio, hasta que el médico me dijo que ya estábamos en condiciones de realizar el implante. Prendió de una, fue un milagro”, recordó Norma con una sonrisa.

MÁS DE 40

Si bien la ley nacional 26.862 no indica un límite de edad para que la mujer acceda a un tratamiento de fertilidad, a partir de los 40 los especialistas señalan que es más difícil quedar embarazada. “Las mujeres nacemos con una determinada cantidad de óvulos, que vamos perdiendo durante el ciclo menstrual. A partir de los 35 años, y algunas investigaciones ya señalan los 32, disminuye la calidad y se produce un envejecimiento de los mismos”, explica la especialista en medicina reproductiva María Teresa Nievas, del Área de Fertilidad del Hospital Materno Provincial Dr. Felipe Lucini.

En estos últimos años se produjo un retraso de la maternidad por razones económicas, desarrollo personal y condiciones de vida diferentes. “Algunas mujeres dicen: Espero hasta los 40 total me hago una fertilización in vitro, pero eso no te va a resolver el tema de la edad”, explica Nievas.

Además de la cuestión biológica, que es uno de los factores que complican llegar a un embarazo, hay otros problemas como la obesidad y la obstrucción de las trompas causada por enfermedades de transmisión sexual. “En la parte pública el 30 por ciento de los casos es por obesidad, el 25 por ciento fallan las trompas y el resto por otras causas. Bajando de peso y nada más, no hace falta ni que las estimules”, agregó la médica.

Una de sus pacientes, Melisa Sosa, tiene 26, es ama de casa y vive con su pareja. A los 21 empezó a sospechar que había algo en su organismo que funcionaba mal. “Nunca me cuidé y nunca quedé embarazada”. Le descubrieron el síndrome de ovario poliquístico, y encontraron que tenía una trompa tapada y otra en forma de chimenea. Hace 3 años empezó a concurrir a la Maternidad Provincial. “Empecé el tratamiento después de que apareció la ley. Estaba contenta porque habían legalizado la fertilización. Yo sabía que era yo la del problema. Me hicieron la cirugía de trompas y me dijeron que tengo que bajar de peso. Todavía no empecé con inseminación ni estimulación ovárica”.

Sentada a pocos metros en la sala de espera de la maternidad ubicada en barrio San Vicente está Lourdes, de 29, (que también pidió reserva de apellido). Su caso es diferente. Hace once años que intenta quedar embarazada sin éxito. Se destapó las trompas, pasó por un par de estimulaciones ováricas, pero no consigue quedar embarazada. Los médicos detectaron que su pareja, un varón de 37, tenía espermas anormales, a causa de la ingesta de drogas y alcohol. “Los médicos le dijeron que si no dejaba de consumir no podía renovar esperma”.

ATENCIÓN GRATUITA EN CÓRDOBA

Luego de sancionada la ley, en junio de 2013, se abrieron dos centros de fertilización que funcionan en las maternidades provincial y nacional, con recursos del Ministerio de Salud de la Nación.

En el caso de la Maternidad provincial hay un promedio anual de 650 consultas y más de 35 embarazos. En la Nacional, funciona desde marzo de 2015 el Instituto Universitario de Medicina Reproductiva (IUMER). Allí la cantidad de consultas se duplica, y en promedio se realizan 120 tratamientos de alta complejidad por año.

En el Hospital Materno provincial sólo se realizan tratamientos de baja complejidad, como inseminación y estimulación ovárica, y en la Nacional de ambos tipos. La fertilización in vitro, es la “técnica madre”. Implica aspirar un ovulo y dejarlo en un recipiente con 250.000 espermatozoides hasta que uno lo penetre. Si se produce el embrión, se lo introduce a la mujer. Además, mediante la técnica ICSI, el óvulo es tomado por biólogos y dentro de ese esperma se busca el más normal y se lo inyecta al óvulo.

INCOMPLETA

La letra completa de la ley todavíano se cumple en los establecimientos públicos, ya que no poseen bancos de esperma ni de óvulos, ni tienen los laboratorios necesarios para realizar una ovodonación, necesarios para realizar ciertos procedimientos médicos incluidos en la ley.

Incluso, según los especialistas consultados por ENREDACCIÓN, la ley tiene vacíos legales porque no limita la edad, generando falsas expectativas en mujeres de más de 40; no especifica si las obras sociales deben cumplir los tres tratamientos por única vez en su vida o de manera anual; y no regula qué hacer con los embriones que la mujer no decida implantarse.

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