En una dramática carta, el cantante de cuarteto y máximo ídolo popular cordobés, Carlos "la Mona" Jiménez pidió ayer disculpas por sus dichos sexistas en un baile. Lo hizo a través de un extenso escrito en Facebook. También solicitó "una nueva oportunidad", a la que calificó de la última.

La Mona Jiménez. Ayer se retractó de sus dichos sexistas.

A las tres de la tarde, la carta de La Mona fue publicada en la red social Facebook. En un rato, se volvió viral y anoche registraba más de 1.700 compartidos y 1100 comentarios, junto a más de 7 mil sensaciones (Me gusta y Me encanta entre otras). En el texto, concluye diciendo que “ya que no soy ejemplo de nada ni para nadie, las adicciones, aunque las logres dejar, te dejan secuelas para siempre. El verdadero ídolo es aquel que llega a la meta con esfuerzo, valores y mucha humildad. Perdón, nuevamente perdón… La Mona”.

El colectivo Ni Una Menos de Córdoba y la concejales de Juntos por Córdoba, Miriam Acosta, habían repudiado el martes, las declaraciones de Carlos “La Mona” Jimenez y reclamado que se retracte.

Los ataques de Jiménez se produjeron durante el transcurso de un baile en el club Sargento Cabral, el 26 de mayo pasado, pero se conocieron el lunes, cuando al despedir a un fan venezolano que subió al escenario, le dijo: “Amigo venezolano mandale un beso a todos, y que se vaya a la mierda (Nicolás) Maduro, rápido, urgente, sino voy a ir para allá y le voy a cortar la… no, le vamos a cog… la hija, y listo”.

En la mayor parte de los medios de comunicación y las redes sociales, se pudieron leer desde el lunes, decenas de comentarios cuestionando las afirmaciones de Jiménez por violencia de género.

Jiménez escribió en su carta lo siguiente:

“13 años tenía cuando andaba en los cabaret, con gente de la noche mucho mayor que yo, lo he contado infinitas veces, inclusive cuando escribí mi libro, ese vocabulario nació y estuvo en mí desde ese entonces. No terminé la secundaria y lamentablemente en los cabarets fue la educación que recibí. Con esto no quiero justificarme ni mucho menos”.

“Sé que quieren que pida disculpas por mis graves errores y exabruptos. Preferí dejar pasar estos días para que todos se expresen con toda la razón del mundo ante mis aberrantes palabras, cual no dejé ninguna de leer y ver. Sentí vergüenza de mí”.

“Acepto todo lo que se dijo y digan”.

“Hoy estamos escribiendo de común acuerdo Juana (su ex mujer y representante) y yo, esta semana me obligó a ver y leer todo lo que se decía de mí, para que yo sintiera la misma vergüenza que ella está sintiendo, y créanme que con humildad se los digo… Lo logró”.

“He llenado de vergüenza a ella, a mis hijos, nietos y a ustedes… Hasta acá llegamos, una más y no me ven más…”

“Tengo mucha vergüenza de mi comportamiento, y lo peor de todo, es (que) a mi edad hacer y decir estas cosas…. Mi familia me dio la última oportunidad de revertir mi vida, me enseño también que no basta solamente con pedir disculpas ante tantas macanas. Creo haber aprendido la lección”.

“Gracias por todo lo que me dijeron y no quise que se callen nada. Yo lo busqué. Hay cosas que no se pueden decir, ni se deben hacer. Tomar conciencia es lo que creo que he aprendido. Sólo me resta pedirles una oportunidad a ustedes también, si esto es posible, y si no es así merecido tengo la decisión que ustedes tomen”.

“Sólo les quiero dejar como último, ya que no soy ejemplo de nada ni para nadie, las adicciones, aunque las logres dejar, te dejan secuelas para siempre. El verdadero ídolo es aquel que llega a la meta con esfuerzo, valores y mucha humildad. Perdón, nuevamente perdón… La Mona”.