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La jerarquía individual le alcanzó a Instituto para forzar un tercer juego

La jerarquía individual le alcanzó a Instituto para forzar un tercer juego

El equipo de Sebastián Ginóbili ganó sin jugar bien. A pesar de haber mostrado nuevamente falencias en defensa y un juego estático en ataque, "La Gloria" sacó todo su amor propio para llevarse el segundo punto ante San Martín por 78 a 74. Esta vez le alcanzó con la actitud y la jerarquía individual de sus jugadores, pero sigue sin demostrar fluidez en su juego colectivo. El goleador fue Nicolás Romano, aunque la figura fue el pibe Lucas Reyes con 10 de sus 13 puntos en el último cuarto. Esta noche a las 21 horas se juega el tercer y decisivo juego de la serie.

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"Creo que en síntesis ganamos más que nada por una reacción anímica, por la intensidad y actitud que pusimos en el segundo tiempo porque apretamos los dientes defensivamente, pero no jugamos bien. Tenemos que apuntar a mejorar si queremos ser un equipo importante. Me preocupa el rendimiento porque se ve que no hay movilidad de balón, estamos muy estaticos y defensivamente estamos muy flojos", afirmó el "Sepo" luego del triunfo.

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Nuevamente Instituto demostró tener corazón para afrontar las desventajas. Llegó a estar 18 puntos abajo (16-34) en el primer tiempo, siendo claramente dominado por San Martín en casi todas las facetas. La cara del dirigente número 1 del básquet albirrojo, Juan Manuel Cavagliatto, evidenciaba su fastidio por el nivel del equipo. De todas formas, la reacción apareció luego del descanso de la mano de sus tiradores y con mayor agresividad en la defensa individual.

Para darse una idea, en los primeros veinte minutos los cordobeses habían anotado solo 3 triples y en la segunda parte terminaron con 7 anotaciones desde larga distancia, siendo crucial Santiago Scala y "Chiri" Reyes en ese rubro. Además mejoró notablemente en defensa, ya que forzó a los correntinos a perder 7 balones en los últimos veinte minutos y mejoró su tarea en los tableros: en la primera mitad perdió la lucha rebotera 16 a 9, mientras que en la segunda equilibró la cuestión al tomar 18 rebotes contra 19 de la visita.

Ese cambio de mentalidad fue decisivo para volver a tener dominio del partido. Esta vez no contó con la incidencia de los Davis (Raasean y Dwayne) en ofensiva para torcer el juego, sino que apareció un factor impensado para muchos: Lucas Reyes. El juvenil de 19 años volvió a demostrar todo su talento y rebeldía en el momento más caliente del partido con 10 puntos (2 triples) de sus 13 totales, en los últimos siete minutos. Faltando un minuto y medio metió un triple contra la chicharra para poner a su equipo arriba por cinco unidades, siendo la jugada que definió el partido, y desatando la locura de los hinchas que lo ovacionaron con un "Reyes, Reyes".

Sin margen de error, el albirrojo se juega la clasificación al Final 4 con un trajín importante de partidos consecutivos. Anoche el desgaste físico no fue un factor determinante, pero con solo 24 horas de descanso entre partidos, el "Sepo" tendrá que pulir cómo pueda los errores defensivos para poder festejar ante su gente. El desafío es grande, porque en frente tiene a un equipo disciplinado y con buena rotación, pero si hay algo que tiene este equipo cordobés es el hambre de gloria.

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