Pablo “Paco” García fue asesinado alevosamente mientras cazaba chanchos salvajes. Fue en agosto de 2015. Hoy, la Cámara 12° del Crimen dictará sentencia.

Gustavo López, Julio Malter y Carlos Malter. Foto: Mariano Paiz /Archivo.

Hoy será la hora de la verdad para uno de los crímenes más alevosos y absurdos de los últimos tiempos. A partir de las 9 de la mañana, la Cámara 12° del Crimen integrada por jurados populares comenzará a escuchar las últimas palabras de los tres hombres acusados de asesinar a Pablo “Paco” García, un comerciante de Alta Gracia, amante de la caza, quien fue ultimado de un escopetazo en la cabeza la noche del 27 de agosto de 2015 cuando cazaba chanchos del monte en un campo cercano a Anisacate.

Después del mediodía, los hermanos Julio (36) y Carlos Malter (30) y el changarín Gustavo Orlando López (43), escucharán el veredicto de los jueces. Según la acusación, Carlos Malter le disparó con una escopeta a corta distancia desde atrás, mientras mantenía una discusión “de cazadores” con su hermano. Luego acomodaron el cuerpo en una reposera para fingir un accidente. Los tres llegaron con acusaciones que los ponía ante la posibilidad de una pena a prisión perpetua, pero durante los alegatos, el fiscal Mariano Antuña pidió el cambio de calificación para López.

López fue quien quebró el pacto de silencio, cuando la causa se investigaba como un accidente, en la fiscalía de Emilio Drazile. Los Malter se habían cerrado en que dispararon a 40 metros de distancia, al “bulto”: “confundimos el ronquido del hombre que dormía con el bufido del chancho”, dijo Julio César en la audiencia.

En la instrucción, y dos veces en la audiencia, López los desmintió: dijo que lo vieron cazando en el mismo lugar que ellos, que se enojaron y por eso lo atacaron. En una reacción despiadada, Carlos decidió finalizar el pleito “volándole” la cabeza con una escopeta cargada con cartuchos compactos, usados para rematar a los animales de piel gruesa cuando quedan heridos. Dijo también que él se mantuvo a distancia de la escena.

Por eso, durante su alegato, Antuña solicitó cuatro años de cárcel para él. Había llegado al juicio acusado de ser “partícipe necesario” de homicidio “agravado por alevosía y por la participación de dos o más personas”, lo que lo obliga a pasar 35 años preso de ser hallado culpable. Pero el fiscal pidió que se lo considere culpable del delito de “encubrimiento agravado”.

Esa diferencia no menor deberán dirimir los jueces populares en el cuarto intermedio de hoy. Será, con seguridad, uno de los almuerzos más tensionantes de sus vidas. El fiscal pidió penas de prisión perpetua para los hermanos Malter, por considerarlos coautores del homicidio. “Julio César estaba acusado como partícipe necesario, pero aunque no disparó, en el juicio se demostró que fue quien ordenó y guió todo”, dijo el fiscal.

En principio, las pericias científicas parecen alcanzar para condenar a los Malter. Según la reconstrucción, “Paco” estaba sentado o arrodillado cuando fue ultimado, y el disparo fue realizado a menos de 5 metros de distancia. Los acusados ubicaron el cuerpo en una reposera, pusieron una linterna en una mano y el rifle en la otra. Luego huyeron. De noche, en la espesura del monte, no quedaron testigos. El cuerpo fue encontrado al otro día por Néstor, el hermano de “Paco”.

López, un changarín que trabajaba con los Malter (según declaró, lo llevaban de caza para que carneara los animales), dijo que fue amenazado para que no contara lo ocurrido. En el juicio contó que era amenazado incluso en el pabellón de Bower que compartían. “Tuve que dejar de ir a la escuela en la cárcel para no cruzarlos”, dijo. “Por eso no me animé a hablar antes. Porque tengo miedo de que le pase algo a mi familia. Pido perdón por no haber contado antes que fue un asesinato”, agregó.

Para el juzgado, su situación será la más compleja. Fue quien ayudó a desenmarañar la hipótesis del accidente. Su abogado, Damian Palavecino, solicitó que sea absuelto. Para él, no puede haber voluntad de encubrir un crimen si está siendo coaccionado. Para el abogado querellante, Agustín Cafferata, es responsable como los Malter. La diferencia en las penas, es abismal.

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