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La historia de José María Granado, el hombre que a los 73 años se recibió de médico

Jueves 13 de Agosto de 2020

La historia de José María Granado, el hombre que a los 73 años se recibió de médico

El jueves 14 de noviembre, 14 días antes de festejar sus 74 años, José María Granado dio, quizás, el mayor paso en su vida. Ese día, después que el locutor hizo público su nombre y los más de 700 asistentes comenzaron a descubrir su imagen, la emoción dijo presente en el Pabellón Argentina y la entrega de diplomas a los flamantes médicos, ganó en gestos de sorpresa y admiración. Allí estaba él con sus almanaques a cuestas dispuesto a recibir el tributo a larguísimos años de estudios y esfuerzos compartidos. Durante más de tres minutos, este hombre de rostro sencillo fue el depositario de todas y cada una de las miradas en la histórica jornada de la Casa de Trejo. El abrazo de las autoridades y el saludo emocionado de los abanderados de la ceremonia fueron los puntos más altos de esa mañana especial, única, para José María. Pocos sabían de su edad, pero todos aplaudían ese mensaje de superación que, el ahora médico, estaba brindando con su sola presencia en ese momento reservado para quienes no bajan los brazos y siguen apostando al conocimiento como herramienta de superación.

Enredacción Socios

Entre el jueves 14 y el 22 de julio de 1988, cuando aprobó con 8 su primera materia, Anatomía Normal, pasaron poco más de 31 años en la vida de José María. Pasaron trabajos, afectos y anécdotas, pero lo que no pasaron, fueron sus ganas de cumplir lo que se imaginó cuando transitaba los últimos años del secundario y descubrió que su vocación estaba ligada a la medicina.

Manula

“Una vez que terminé el secundario en el ENET N°5 que funcionaba frente a la Plaza Colón me anoté en la Facultad y entre el 84’ y el 88’ cumplí mi primera etapa en la Universidad. Fueron años difíciles ya que falleció mi mamá y tuve una severa fractura de peroné. Por esos años comencé a trabajar como ordenanza en la Escuela Amadeo Sabatini. Era un empleo público y no podía dedicarle mucho tiempo al estudio ya que, por razones de horario, no podía cursar la mayoría de las materias. Pero, por suerte, y como ya tenía el secundario, una delegada del SEP me cambió de escalafón, me pasaron a otro colegio, el Esteban Echeverría, donde tenía más facilidad, pero no todas las que necesitaba para hacer la carrera como yo quería. Así, cursando las materias que se dictaban por la tarde avancé algo, muy poco” recuerda.

El médico. Granados empezó su carrera en 1984, pero su trabajó condicionó el estudio. Cuando se jubiló pudo alcanzar su sueño. (Foto: Sebastián Salguero).

Como la marcha de la carrera estaba supeditada a su trabajo, durante largos años caminó sobre el filo de la navaja respecto de su condición de alumno regular, hasta que un buen día las autoridades de la Facultad le hicieron saber que debería cumplir con algunos requisitos –rendir, por lo menos, dos materias al año- para sostener sus sueños y no perder lo que había hecho hasta ese momento.

“Fueron años muy duros porque el sueldo no alcanzaba y varios años, en los primeros de jubilado, cuando tuve que hacer changas de todo tipo para llegar a fin de mes. Aun así, seguí adelante siempre con la fundamental ayuda de mi prima Raquel Pérez. Esta situación mejoró un poco cuando me llegó la jubilación y ahora, ya con tiempo, le pude dedicar muchas horas, como no lo había hecho antes. Fueron años intensos, en 18 meses aprobé 6 materias, en el 2016 aprobé la última (Obstetricia) y en noviembre del año pasado hice la Práctica Fundamental Obligatoria (PFO) para terminar con 44 materias aprobadas” reseña el flamante médico.

Tantos años de compartir aulas, horas de estudios y no pocos encuentros gastronómicos, dejaron su huella amable en este hombre nacido en el paraje Alto El Durazno del Departamento Santa María y que ahora es un vecino de barrio San Antonio, donde vive en la casa de su prima.

José María Granado. (Foto: Sebastián Salguero).

“Yo sólo tengo palabras de agradecimiento para mis compañeros, siempre me trataron muy bien, nunca sentí que me dejaran de lado por mi edad. Recuerdo a un grupo de chicos de San Francisco con quienes nos juntábamos los viernes para hacer un asadito y la pasábamos muy bien. Tengo muy presente a uno de ellos, el doctor Fernando Zorzi. También me recuerdo lo bien que me trataron las chicas del Hospital Misericordia cuando hice la práctica de pediatría allí. En fin, tantos años me dejaron muchas enseñanzas de mis jóvenes compañeros y compañeras” cuenta Granado.

Diploma en mano, José no detiene su marcha. Al recibirse, ya cumplió con el pedido que le hizo su hermano mayor antes de morir y ahora se dispone a devolver algo de todo lo que recibió en estos largos años como estudiante de la Universidad Pública.

“Ya estoy haciendo todos los trámites necesarios para ejercer mi profesión. Me gustaría ejercer como Médico Clínico, espero poder hacerlo y así devolver algo de todo lo que los profesores me enseñaron.

¿Quiénes fueron determinantes para que estudiara?

Ver también

-No puedo dejar de nombrar al ingeniero Bonansea de Perkins y a Teodoro Vicente García, ellos me empujaron, cuando alguna vez se me cruzo abandonar los estudios.

RESPIRE HONDO

La materia más difícil: Semiología de 4°

La materia que más veces rindió: Anatomía, 3 veces.

Un recuerdo: algunos profesores fanáticos de los patitos (el 2) en la libreta.

Una definición: los amigos y compañeros que tuve, valen más que las buenas notas que obtuve.

La libreta universitaria. Ahora, Granado proyecta ejercer como médico. (Foto: Sebastián Salguero).
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