Las tres provincias se comprometieron ayer en Rosario a estudiar la imposición de una barrera sanitarias para impedir el ingreso de carne porcina proveniente de Estados Unidos. El acuerdo se produce luego del anuncio del gobierno nacional de abrir la importación de ese producto.

Una planta de producción de cerdos.
Luminarias Río Cuarto

La Región Centro estudiará la posibilidad de establecer una barrera sanitaria para impedir que ingrese carne de cerdo de Estados Unidos a las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

La decisión la tomaron ayer en Rosario, provincia de Santa Fe, los ministros de la Producción y Agricultura y Ganadería de las tres provincias tras una reunión en la sede de Federación Agraria Argentina (FAA). El encuentro se produjo luego del acuerdo de intercambio comercial que firmó el gobierno nacional con Estados Unidos para habilitar la importación de carne de cerdo de ese país.

Tras el conclave, el ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, sostuvo que “se comenzará a analizar en la Región Centro medidas y barreras sanitarias para impedir el ingreso de carne porcina de Estados Unidos”.

Contigiani explicó que “a partir de ahora se van a realizar reuniones técnicas con otros organismos para ver cómo se aplican posibles medidas restrictivas para el ingreso de la carne importada de Estados Unidos. Vamos a reunir elementos científicos para tomar la decisión de establecer una barrera sanitaria”.

“La diplomacia comercial de Estados Unidos nos hizo esperar casi 20 años para autorizar la exportación de limones y todavía no hemos llegado; el gobierno nacional, en apenas un día, le regaló el mercado porcino, sometiéndonos, además, a un riesgo sanitario enorme. Así no se manejan las relaciones comerciales”, dijo Contigiani, para asegurar que desde Santa Fe “vamos a seguir defendiendo la producción santafesina de cerdos y de biodiesel”.

En tanto, el presidente de la FAA, Omar Príncipe, sostuvo que “la conclusión a la que se llegó es que el impacto de esta decisión de abrir las importaciones de cerdo va a generar mucha mano de obra y valor agregado en Estados Unidos”.

“La pregunta que se hacen los productores argentinos es quién está defendiendo el trabajo y la producción del país. Hay 40 mil puestos de trabajo directos vinculados a la producción de cerdo y 180 frigoríficos que corren peligro”, apuntó el dirigente agrario

La FAA ya había mostrado su oposición al acuerdo que permitirá a los Estados Unidos vender su carne porcina a la Argentina. Para la entidad, en lugar de ser supermercado del mundo, como proclama el gobierno, el país podría convertirse en “depósito”.

La semana pasada, Príncipe presentó al ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, un petitorio que recoge el diagnóstico y las propuestas de los federados de todo el país que esperan ser alcanzados por la política agropecuaria del gobierno nacional para mejorar la crítica situación por la que atraviesan.

Otras entidades lanzaron también críticas tras el acuerdo con Estados Unidos, como Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP). Cuestionaron el ingreso de cerdos de ese país debido a que los Estados Unidos tiene una enfermedad, llamada síndrome respiratorio y reproductivo porcino (PRRS), de la cual es libre la Argentina y que afecta a la producción.

Por su parte, el ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Córdoba, Sergio Busso, manifestó que “ponemos en riesgo 15 años de trabajo e inversión, en este caso en particular el riesgo sanitario es enorme. Parece que es una decisión para tratar de vender otro tipo de producciones, pero siempre hay que tener en cuenta en la ecuación, que es lo que se protege y qué lo que se pierde”.

Por último, el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, dijo desde su provincia, que su gobierno defenderá a los productores locales. “Nos preocupa muchísimo porque hay muchos productores de cerdo en nuestra provincia no solo en lo que es el animal en pie sino lo que representa toda la cadena de valor, desde el integrado hasta la faena”.

“PARA VENDER, HAY QUE COMPRAR”

“Para vender hay que comprar”, justificó la semana pasada el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaille, al ingreso de carne de cerdo desde Estados Unidos. En ese sentido, el funcionario minimizó el impacto de las importaciones de carne porcina sobre los productores locales: “La producción argentina creció a 600 mil toneladas anuales, y la importación no llega a 50 mil toneladas”. Según el Observatorio de Importaciones de la provincia de Santa Fe, el ingreso de carne de cerdo creció 76 por ciento en el primer semestre del año anterior respecto del mismo período de 2016 y 235 por ciento en relación a los primeros seis meses de 2015, informó el diario La Capital de la ciudad de Rosario.

Buryaile dijo también que es una decisión tomada por el presidente de la Nación. Explicó que “la medida forma parte de un acuerdo de ampliación comercial” que incluye el cumplimiento de la normativa internacional por parte del país del Norte en función de permitir el ingreso de carne vacuna y limones de Argentina”.

RIESGOS

La Cámara de la Industria Cárnica y de Chacinados de la República Argentina (Ciccra) alertó el martes sobre esas negociaciones y advirtió sobre los riesgos sanitarios que implica: “Los porcinos estadounidenses tienen el virus del pie azul”. En la misma línea se expresó el presidente de la Asociación de Productores Porcinos bonaerense (Aproporba), Alejandro Lamacchia: “El estatus sanitario en la Argentina es de excelencia. Los porcino estadounidenses, tienen una enfermedad respiratoria reproductiva que puede comprometer los estándares de calidad nacionales”.

LA PRODUCCIÓN DE CERDOS

Desde 2003, la producción de cerdos creció de manera espectacular. Los criaderos de cerdos se duplicaron desde entonces, y hoy hay unos 4.600 en actividad. El 10% de la producción está en manos de tres empresas: Paladini, Campo Austral (ahora BRF) y Pacuca, de los Blaquier, con la marca Cabaña Argentina entre otras. Un centenar tiene el 50% de la producción, y otros 500, reúnen otro 30%. El resto se reparte en unos 3.800 establecimientos, la mayoría distribuidos entre el norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el centro de Córdoba.

La faena sí está más concentrada. Según el Senasa, cuatro establecimientos acaparan más de la mitad del total. En 2003 se faenaron 1,8 millones de cerdos y en 2015, la cifra había crecido 3,6 veces, a 6,6 millones de cabezas.

fabian.garcia@enredaccion.com.ar

@garciadelapampa

Cómo comunicarse:

Redacción: hola.enredaccion@gmail.com

Lectores: hola.enredaccion@gmail.com

Equipo de Investigación: afondo.enredaccion@gmail.com