Frente a las políticas de ajuste, el autor de este artículo señala que se necesita una renovación de la conducción de la CGT.

Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña en la CGT. Foto: Gentileza.

(Por Carlos Emanuel Cafure*) Desde hace tiempo, se viene observando una notable crisis de representación en la Confederación General del Trabajo (CGT). En estos últimos años, tanto los jubilados, los trabajadores, como los sectores más vulnerables, están siendo víctimas de un severo ajuste que está llevando adelante el gobierno nacional, mediante un plan económico que pareciera beneficiar más a los sectores más concentrados y ricos de la economía.

Hay un clima de enfrentamientos y persecuciones hacia sindicatos, dirigentes gremiales, delegados, trabajadoras y trabajadores.

Se pretende aprobar una reforma laboral (flexibilización en las condiciones del trabajo), modificar varios Convenios Colectivos de Trabajo (quitar grandes logros y conquistas obtenidos a lo largo de la historia), poner techo a las paritarias, y hasta buscar la privatización de empresas del Estado nacional y algunas provinciales.

Se ve, además, un preocupante número de suspensiones y despidos, en el sector privado y en el estatal.

El gobierno, por otro lado, no controla la inflación ni el dólar, aplica “tarifazos” impagables no sólo a la ciudadanía, sino además para las pequeñas y medianas empresas que en muchos casos, han tenido que cerrar…

También es muy doloroso ver la cantidad de personas indigentes que hay en situación de calle, sobre todo muchos niños.

Frente a este grave cuadro de situación, se advierte una ausencia marcada de la C.G.T..

Desde allí, no ha salido en años, un solo plan de lucha nacional en defensa de los trabajadores y los jubilados.

En la actualidad, se encuentra encabezada por un triunvirato, que debería convocar urgente a elecciones, frente al mediocre rol que ha tenido en estos años. La realidad es que no han demostrado ser merecedores de estar allí.

Hay que terminar con los diagnósticos, y es por ello, que los trabajadores, los jubilados y sobre todo los sindicatos, deben exigir enérgicamente, el inmediato llamado a elecciones en la Confederación General del Trabajo, para que sea conducida por un único líder, que demuestre mediante hechos concretos merecer estar allí y estar a la altura de las circunstancias.

Hay muy buenos cuadros sindicales en el país. Ejemplos de ello son: Pablo Moyano (Camioneros), Sergio Palazzo (Bancarios), Pablo Micheli (C.T.A. Autónoma), o Hugo Yasky (C.T.A. de los Trabajadores), entre otros. También hay jóvenes secretarios generales de sindicatos, que tienen un gran futuro, como el caso de Christian López (S.U.T.C.A.).

Es tiempo de que el sindicalismo nacional, vuelva a recuperar el rol histórico que tuvo.

Hoy es un simple espectador. Debe volver a ser un verdadero protagonista.

Hay muchos dirigentes, que en sus discursos se llenan la boca hablando de grandes líderes sindicales como Atilio López, Agustín Tosco, René Salamanca, Saúl Ubaldini (entre otros).

Es tiempo de demostrar ser merecedores de sus luchas y sus sacrificios, con más hechos concretos y con menos palabras.

*Carlos Emanuel Cafure es abogado y delegado Gremial del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.

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