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La Carta: Macri busca diluir a CFK y entrampar al peronismo

La Carta: Macri busca diluir a CFK y entrampar al peronismo

La convocatoria del presidente Mauricio Macri a la oposición para discutir 10 puntos básicos esconde una trampa: "Desde ya que estamos abiertos a escuchar agregados o aportes que usted considere que refuercen el mensaje de previsibilidad que podemos dar, ya que esto implica el inicio de una conversación abierta".

Enredacción-Te contamos

El gobierno plantea 10 puntos que son las exigencias base del plan del FMI y los mercados financieros internacionales para Argentina. La previsibilidad no es otra cosa que asegurar las siderales ganancias que han obtenido hasta el presente en los sectores financieros, de servicios públicos y de economía extractiva (petróleo, minería, etc.); y, a la par, garantizar el reconocimiento y re-pago de la deuda contraída entre 2015 y 2019. Se trata de una plataforma muy difícil de aceptar por parte del peronismo y el kirchnerismo. Implicaría no sólo reconocer la existencia de una herencia, sino también que el plan del oficialismo nacional no fue incorrecto.

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Para el resto de los puntos, más allá de la urticaría que pueden generar las reformas previsional, impositiva y laboral, el Ejecutivo ha demostrado reconocer sus límites. Están puestos allí para "negociar", si es que hubiera una negociación.

Sin embargo, no es lo único. El "estamos abiertos a escuchar agregados o aportes" abre un camino de inevitable confrontación, sobre todo para el sector hegemonizado por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y para el del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. El "no acuerdo" será entonces la confirmación de otra verdad: "la grieta es insuperable" y al peronismo -sin importar quiénes son sus interlocutores-, lo único que le interesa es el poder.

El presidente Mauricio Macri y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica.

Así, el núcleo central del pacto Anti-Populista, es político, no económico. El presidente busca retomar la iniciativa política, marcándole la agenda a la oposición peronista y saliendo del cerco que implica la crisis económica. A su vez, como toda propuesta de acuerdo, obliga a los convocados a tener en cuenta que "el rechazo" implica un costo político.

Ya había demostrado que podía ganar el centro del ring nuevamente, al cargar a las posibilidades electorales de CFK como las disparadoras del miedo de los mercados. Se podría sintetizar estas dos acciones como primas hermanas, ya que culpar de la crisis a la cercania del poder de un candidato populista es una estrategia para aplicarle una llave inmovilizante al adversario. Sobre todo, si sucede como CFK, que sólo hace campaña con el silencio, dejando que la crisis económica lime al macrismo y desde esa condición haga crecer sus posibilidades. Aquí aparece otra construcción de sentido: la culpa de la crisis no sería, en esta idea, del gobierno, sino de los que quieren regresar al pasado.

La carta y el pacto tienen ese mismo "core". Hay que darle un mensaje de madurez y previsibilidad al mundo. Y la previsibilidad es lo que piden los mercados y su representante formal, el FMI: esto es el programa del gobierno nacional (los 10 puntos), no el de la oposición.

La carta y el pacto tienen ese mismo "core". Hay que darle un mensaje de madurez y previsibilidad al mundo. Y la previsibilidad es lo que piden los mercados y su representante formal, el FMI: esto es el programa del gobierno nacional (los 10 puntos), no el de la oposición.

La directora Gerente del FMI, Christine Lagarde. Foto: Gentileza.

De cualquier modo, el gobierno necesita frenar las turbulencias económicas para intentar retener el poder. Parte de esas turbulencias, motorizadas por los actores financieros, se acrecientan frente al incremento de las posibilidades electorales de fuerzas políticas o candidatos que no son tan abiertamente pro-mercado. El problema para el presidente, es que las turbulencias actúan en su contra porque aumentan la percepción de crisis. La proposición, entonces, guarda en su interior esta urgencia del oficialismo.

No se trata tampoco de un pacto clásico (por ejemplo, el de la Moncloa), donde un grupo político y económico mayoritario acuerda las bases para sostener en el tiempo, un modelo económico y político. Es, literalmente, una jugada de corto plazo, con muy escasas posibilidades de que prospere, dada la debilidad del gobierno, los programas diferentes de los distintos grupos opositores y las necesidades de los mercados.

El gran drama de este movimiento, es que un eventual fracaso no queda ahí, sino que acelera las causas de la inestabilidad.

ALGUNAS RESPUESTAS

Un adelanto del pensamiento de CFK se puede encontrar en este tuit de Alberto Fernández.

Por su parte, Agustín Rossi dijo lo siguiente:

La posición de Roberto Lavagna:

Y por último, la posición de Sergio Massa:

LA CARTA ENVENENADA

La Argentina ha logrado a lo largo de los años algunos acuerdos básicos que permitieron fortalecer nuestra democracia. El consenso democrático que cerró las puertas a experiencias autoritarias, la Asignación Universal por Hijo, el rechazo a la violencia política, la alianza estratégica con el Mercosur, por dar algunos ejemplos.

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Pero claramente hemos tenido problemas para acordar sobre cuestiones básicas de nuestro desarrollo económico. Nuestra historia en este tema ha tenido muchos fracasos, convirtiendo nuestro país en una paradoja mundial por la falta de desarrollo y la pobreza pese a nuestros recursos y nuestras potencialidades.

Por ello, cada vez que se acerca un proceso electoral, existen muchas dudas sobre nuestro futuro. Los argentinos y el mundo quieren tener más claridad y certeza de que hemos podido dejar de discutir algunas cosas que ya no se discuten más en la mayor parte de los países.

Por eso le quiero pedir que pueda expresarse sobre estos diez puntos que consideramos imprescindibles para despejar algunas de esas dudas que existen sobre nuestro país.

Estos puntos no son un plan de gobierno, ni una propuesta electoral, ni un contrato de adhesión. Son una invitación para que podamos despejar algunos temas esenciales de nuestras discusiones. Confío en que desde la madurez democrática podremos dar una muestra de acuerdo que nos permita darle mayor tranquilidad a los argentinos.

1. Lograr y mantener el equilibrio fiscal, tanto en la Nación como en las provincias. 

2. Sostener un Banco Central independiente en el manejo de los instrumentos de política monetaria y cambiaria, en función de su principal objetivo que es el combate a la inflación hasta llevarla a valores similares a los de países vecinos.

3. Promover una integración inteligente con el mundo, trabajando para el crecimiento sostenido de nuestras exportaciones. 

4. Respeto a la ley, los contratos y los derechos adquiridos con el fin de consolidar la seguridad jurídica, elemento clave para promover la inversión. 

5. Creación de empleo formal a través de una legislación laboral moderna, que se adapte a las nuevas realidades del mundo del trabajo sin poner en riesgo los derechos de los trabajadores. 

6. Reducir la carga impositiva nacional, provincial y municipal, empezando por los impuestos distorsivos. 

7. Consolidación del sistema previsional sostenible y equitativo que dé seguridad a los jubilados actuales y futuros. 

8. Consolidación de un sistema federal transparente que asegure transferencias a las provincias no sujetas a la discrecionalidad del Gobierno Nacional de turno. 

9. Asegurar un sistema de estadísticas profesional, confiable e independiente.

10. Cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores.

Desde ya que estamos abiertos a escuchar agregados o aportes que usted considere que refuercen el mensaje de previsibilidad que podemos dar, ya que esto implica el inicio de una conversación abierta.

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