Mientras más alto se es, más probabilidades hay de sufrir coágulos sanguíneos en las venas, señala una investigación sueca. La ventaja es tanto para mujeres como hombres de menor estatura.

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Tener baja estatura podría ofrecer al menos una ventaja: un riesgo más bajo de coágulos sanguíneos peligrosos en las venas. Así lo revela un nuevo estudio médico, publicado por la revista Circulation: Cardiovascular Genetics y reproducido por el sitio Medline de Estados Unidos.

Esos coágulos, llamados tromboembolismos venosos, incluyen bloqueos conocidos como trombosis venosa profunda (TVP), que por lo general comienzan en las piernas y pueden desplazarse a los pulmones, lo que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular de una persona.

A veces, la TVP ocurre tras vuelos largos, y se les ha llamado “síndrome de la clase turista”. Pero una nueva investigación sugiere que las personas de menor estatura tienen una ligera ventaja a su favor, respecto de la posibilidad de padecer estos coágulos.

¿A qué se debe este efecto? “Quizá simplemente los individuos más altos tienen venas más largas y hay más superficie donde se pueden producir problemas”, teorizó el autor principal del estudio, Bengt Zoller. “Hay más presión gravitatoria en las venas de las piernas de las personas más altas, lo que puede aumentar el riesgo de que el flujo sanguíneo se ralentice o se pare temporalmente”, anotó Zoller, profesor asociado en la Universidad de Lund y en el Hospital Universitario de Malmo, en Suecia.

Según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), en Estados Unidos cada año hasta 600,000 personas desarrollan un coágulo sanguíneo que comienza en una vena. Los factores de riesgo de esos coágulos incluyen la cirugía, el cáncer y estar inmovilizado u hospitalizado. El embarazo, tomar pastillas anticonceptivas hormonales o la terapia de estrógeno para la menopausia también pueden provocar coágulos sanguíneos.

Aunque el nuevo estudio no puede probar un vínculo causal, una experta cardiaca de EE. UU. dijo que otras investigaciones recientes también han sugerido una conexión entre la estatura y los coágulos en las venas.

“Como no podemos hacer gran cosa respecto a la estatura, vale la pena pensar en alguna medida preventiva” para proteger a las personas más altas de esos coágulos, dijo Maja Zaric, cardióloga en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

“Usar calcetines de compresión gradual junto con evitar la deshidratación y aumentar las caminatas durante los ‘periodos de riesgo’ (como estar sentado mucho tiempo) podría ayudar a prevenir el problema antes de que ocurra”, explicó Zaric.

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