La fecha fijada por el juez Hugo Vaca Narvaja es el 26 de julio. La empresa tiene una planta de bioetanol en barrio Parque San Antonio. Los vecinos denuncian contaminación y problemas de salud.

Silvia Cruz, una de las vecinas amparistas. Vive al lado de la planta de Porta Hermanos. Foto Mariano Paiz.
Municipalidad de Río Cuarto 3

Tras años de estancamiento, la causa por presunta contaminación contra la empresa Porta Hermanos tendrá por fin un avance dentro de un mes, cuando se realice la “audiencia de conciliación” convocada por el juez Federal N°3 Hugo Vaca Narvaja. En ese juzgado se tramita un amparo ambiental presentado por una treintena de vecinos que denuncian un alto incremento de casos de cáncer y de enfermedades respiratorias y de piel desde que comenzó a operar la planta de bioetanol que la firma tiene en barrio Parque San Antonio.

La audiencia de conciliación fue fijada para el 26 de julio a las 9 de la mañana en el edificio de Tribunales Federales. Fuentes del juzgado aseguraron a ENREDACCIÓN que será “abierta al público” y que “podrán hablar todas las partes, incluidos los vecinos”. Deberán asistir representantes de todas las partes denunciadas: además de la empresa, los amparistas acusan a los ministerios de Energía y de Ambiente de la Nación por habilitar el funcionamiento de la planta en una zona residencial. Según los vecinos, no existen casos en el mundo como el de Córdoba.

En febrero de 2012, la empresa, con ayuda de capitales extranjeros, comenzó a elaborar bioetanol a base de maíz transgénico, un compuesto químico que surge de la fermentación del maíz y se usa como combustible. Algunos estudios previos hallaron en el ambiente del barrio residuos químicos de formaldehído, tolueno y xileno.

Para los vecinos, la forma que tendrá la audiencia es clave. Buscan saber si será realmente pública y si podrán dar sus testimonios e intervenir. Esos detalles no fueron explicitados en la resolución de convocatoria emitida por el juzgado el viernes pasado. Vaca Narvaja ya realizó audiencias de conciliación entre la Municipalidad de Córdoba y la empresa Dioxitek, que produce dióxido de uranio en la planta de Alta Córdoba. En ese caso, llegaron a un acuerdo en el que se le permitió a la firma operar por dos años más, hasta que se instale en una nueva planta que se construye en Formosa. En ese caso, no había vecinos formando parte de la causa judicial. “En dos años nosotros vamos a estar muertos. Lo ideal sería que se reubiquen en el mismo tiempo que tardaron en instalar la planta: cuatro meses”, dice Silvia Cruz, vecina amparista. El patio de su casa colinda con la planta. Su hija padece problemas respiratorios.

Cabe recordar que en marzo de 2015, El fiscal provincial José Mana archivó la primera denuncia contra la planta, realizada por los vecinos, que luego acudieron a la Justicia Federal. En ese fuero, el juez Ricardo Bustos Fierros rechazó in limine el amparo ambiental. Recién en septiembre del año pasado, por unanimidad, la Cámara Federal de Córdoba ordenó reabrir la denuncia. Desde entonces, está a cargo de Vaca Narvaja.

Ahora, el expediente judicial ya acumula siete cuerpos, pero no hubo nunca una instancia de acercamiento entre las partes, ni siquiera una inspección ocular, medida que podría ser tomada por el juez luego del 26 de julio. Entre las pruebas aportadas por los vecinos hay un informe médico que relaciona el deterioro en la salud de la población con los químicos que emana la planta.

Según el relevamiento realizado en octubre de 2016 y dado a conocer hace un mes, por la Red Universitaria de Ambiente y Salud de la Universidad Nacional de Córdoba y Médicos de Pueblos Fumigados, hay un alto incremento de casos de cáncer, principalmente de piel; abortos espontáneos; y malformaciones en recién nacidos. Al menos dos tercios de la población aledaña a la planta padece algún tipo de enfermedad respiratoria y de piel, que se conoce como síndrome de sensibilidad química.

El 57% de los niños entre 6 y 7 años tiene asma o usa broncodilatador, mientras que el promedio en la ciudad de niños con asma es de menos del 15 por ciento.

Según el relevamiento, el 60 por ciento de la población tiene algún problema respiratorio. El 57% de los niños entre 6 y 7 años tiene asma o usa broncodilatador, mientras que el promedio en la ciudad de niños con asma es de menos del 15 por ciento.

La ciudad de Córdoba presenta una tasa del 1,6 por ciento de malformaciones, en la zona analizada se observa un 28 por ciento de situaciones de este tipo. “Desde que está esta fábrica, los niños están naciendo con malformaciones. O tienen problemas respiratorios”, explicó Medardo Ávila Vázquez, al presentar el trabajo. “El grupo de enfermedades menores, forman un síntoma llamado síndrome de sensibilidad química. Este barrio está enfermo”, sentenció. Ese síndrome crónico es padecido por dos tercios de los vecinos del barrio.

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