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Javier Matías Darroux Mijalchuk es el nieto 130: "La restitución de mi identidad es un homenaje a mis padres"

Javier Matías Darroux Mijalchuk es el nieto 130: "La restitución de mi identidad es un homenaje a mis padres"

Se llama Javier Matías Darroux Mijalchuk y es el nieto 130. Vive en Capilla del Monte, en la provincia de Córdoba desde 1999, y tiene 41 años. Es el segundo nieto restituido este año, la anterior había sido una mujer, cuya familia materna, los Síntora, son de Cruz del Eje, a pocos kilómetros de la localidad donde vive Javier Matías. La nieta 129, hija de Carlos Solsona y Norma Síntora vive ahora en España. En el caso de Javier Matías, en 2016, en Abuelas, se encontró el perfil de un hombre que coincidía con el de sus padres, pero luego se buscaron más datos para la conclusión de la investigación, que recién ahora finalizó.

Javier Matías perdió contacto con su familia, cuando su madre, Elena Mijalchuk, lo llevó a la calle La Pampa, entre Lugones y Figueroa Alcorta para tratar de averiguar sobre su pareja, Juan Manuel Darroux, del que no tenía noticias desde hacia varios días. La mujer fue secuestrada allí mismo y el niño, de cuatro meses, quedó abandonado en el lugar. Lo encontró una mujer, lo rescató y luego fue adoptado.

“Para nosotros es el premio más merecido que tiene nuestro país, una lucha que da resultados positivos como es el encuentro del nieto 130”, celebró con algarabía la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, junto al nuevo nieto recuperado, Javier Matías Darroux Mijalchuk, hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, ambos desaparecidos en diciembre de 1977. Su madre, estaba embarazada de tres meses cuando fue secuestrada. Al lado Estela, estaba Sonia Torres, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba, quien aún busca a su nieto o nieta. El joven contó que se decidió a tomar parte de la  conferencia “para contar su lucha, para que la sociedad conozca su caso y tal vez así tener información sobre mis padres y mi hermano”, que aún no fue recuperado.

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"Fue Matías quien inició su búsqueda” en Córdoba porque “tenía dudas” sobre su identidad, relató Estela. Después, desde Abuelas pidieron la intervención a la Conadi, que ordenó los estudios correspondientes para establecer si el material genético se corresponde con el de algunas de las familias que buscan a sus nietos. "El análisis dio positivo pero la causa de la desaparición de sus padres sigue abierta”, aclaró. “Hoy las Abuelas le damos la bienvenida, es un hermoso día”, celebró.

“Quiero más que nada agradecer. Quería hablar con el corazón y agradecerle a todos los que contribuyeron con la restitución de mi identidad”, resaltó Matías, quien destacó que las Abuelas y su tío “no perdieron la esperanza de encontrarme con vida. Gracias tío por no dejar de buscarme”, se emocionó.

“Tenía que ser consciente de que del otro lado me podían estar buscando. Varios de mis amigos tenían razón, mi tío me buscaba hace cuarenta años. Por eso, les pido a todos los que tengan dudas y estén pasando por una situación similar a juntar coraje”, contó.

“La restitución de mi identidad es un homenaje a mis padres, una caricia al alma, pero mi historia no está totalmente resuelta hasta que pueda saber qué pasó con mis padres. Espero que al estar aquí pueda encontrar a alguien que pueda ayudar a cerrar esta historia. Quiero decir además, que no hay nada más significativo que el abrazo con mi tío después de 40 años de búsqueda”, dijo Javier Matías.

Estela Carlotto, Javier Matías Darroux Mijalchuk y su tío, Roberto Mijalchuk. (Foto: Facebook Abuelas de Plaza de Mayo).

Roberto Mijalchuk, su tío, estaba notablemente conmocionado. Con la voz quebrada contó: “Empecé la búsqueda sólo con 19 años. Tenía una hermana desaparecida, vivía con una madre enferma y mi padre era carpintero. Pero tomé fuerza y fuí hacia la calle Reconquista a ver a Abuelas. Me llamaron tantas veces, nunca dejaron de llamarme”, contó el hombre.

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Roberto aseguró que con su madre siempre tuvieron la esperanza de encontrar a Elena y a Javier (el nombre que habían elegido sus padres para Matías) vivos. “Las esperanzas se fueron disipando con mi hermana pero nunca con Javier. Guardé todo un álbum de fotos para el momento en que viniese”, resaltó.

“Matías no era un desaparecido, estaba en el lugar equivocado, no estaba con las personas que eran de su sangre, estaba con personas maravillosas que le dieron tanto amor y lo adoptaron. Mati te amo desde lo más profundo del corazón”, señaló desde un comunicado que tuvo que seguir leyendo otra persona.

“Un desaparecido es un muerto que vuelve todos los días. Con la llegada de cualquier boleta de un impuesto esperaba que fuera una carta de mi hermana contando que estaba viviendo en cualquier lugar del mundo”, cerró su relato.

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