El consultor y politólogo dice que la crisis es grave y afirma que la sociedad se dio cuenta antes que la clase política de la situación del país.

El consultor político, Gustavo Córdoba. (Archivo).

La última encuesta de Gustavo Córdoba & Asociados se hizo en medio del inicio del escándalo de los “Cuadernos” (Ver Encuesta), entre el 1 y el 4 de agosto. Ni las imágenes del presidente Mauricio Macri, ni de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner ven modificada aún la percepción social respecto del “día antes” de la denuncia por corrupción. El consultor y politólogo Gustavo Córdoba aseguró en ese sentido que “hay una situación en la que “nadie le cree a nadie”. Todo el mundo le ve al gobierno segundas intenciones. Ese es el contexto, “nadie le cree a nadie”. El gobierno subestima ese contexto, cree que con el tema “Cuadernos” recupera la centralidad, pero no es así. El Kirchnerismo tiene un núcleo duro “negador” que acepta a Cristina como sea, la quiere, la defiende; el macrismo también tiene un núcleo duro, que habrá que ver si tiene la misma resistencia. Hay un proceso crítico que se encuentra abierto”. A continuación los tramos principales de la entrevista con ENREDACCIÓN.

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El sistema político parece estar pagando la situación de crisis. ¿Cuál es el contexto en el que se desenvuelve la Argentina?

La situación de gravedad institucional es de las peores de nuestra historia. Nuestro país no tiene nada que ver con los países nórdicos, donde la institucionalidad es una virtud. Argentina no tiene virtuosismos respecto al eje central que es el Estado. Hasta los liberales más acérrimos se han apropiado del Estado en democracia y dictadura. La democracia le dio esperanza a la sociedad argentina de que habría mejoras, sin embargo el modelo de país alfonsinista, el modelo menemista y el modelo kirchnerista han sido un fracaso. La defunción de estos tres modelos de país hizo que la elección de Mauricio Macri en 2015 fuera cantada. Ahora, el modelo anti-política está fracasando y generando insatisfacciones, a lo que se suma el nivel de incapacidad de este gobierno que no parece acertar una. Tiene ventajas, como la oposición dividida o la capacidad de sorpresa, como ha sido esta de llevarlos al barro cuando nadie lo esperaba. El episodio de los cuadernos es una acción tan selectiva que el papá del presidente (Franco Macri) no está. Tan selectiva es la cuestión, que D’Allesio Irol dicen que alrededor de la mitad de la población sospecha que es una causa armada o impulsada por el gobierno.

Ahora, el modelo anti-política está fracasando y generando insatisfacciones, a lo que se suma el nivel de incapacidad de este gobierno que no parece acertar una. Tiene ventajas, como la oposición dividida o la capacidad de sorpresa, como ha sido esta de llevarlos al barro cuando nadie lo esperaba.

Los “Cuadernos” tienen algunas de las particularidades que señalás, pero implican además, como mínimo, una tensión con un grupo de poder real, como “El Club de la Obra Pública”. El gobierno no ha podido cerrar aún la negociación con la oposición para instrumentar “el ajuste” que forma parte del acuerdo con el FMI. ¿Por qué sucede esto?

Al contexto señalado hay que sumarle la pelea con la Iglesia, con los grupos empresariales… Todos parte del poder real, un poder real que a Macri no lo tomaba en serio a diferencia de lo que hacía con su padre. Pero quizá aquí haya una marca de Cambiemos, que es la incapacidad de gestionar la negociación. Todavía no ha cerrado la negociación para llevar adelante el acuerdo con el Fondo. El gobierno quiere imponer un modelo de país y una visión única de como son las cosas. Los aportantes truchos impactaron a (María Eugenia) Vidal que perdió 15 puntos de imagen positiva y al presidente. La realidad es que el oficialismo tiene poco margen, y es una situación muy difícil.

La senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Senado de la Nación.

¿Cómo impacta el tema de los “Cuadernos” en el Kirchnerismo?

El tema de los “Cuadernos” ha impactado al Kircherismo, no se notó tanto el impacto en CFK según la medición que hicimos en los primeros días de este escándalo, pero conforme pasaron los días esas mediciones quedaron muy viejas y estamos midiendo nuevamente como fue el impacto del tema “Cuadernos”. De cualquier manera, hay una situación en la que “nadie le cree a nadie”. Todo el mundo le ve al gobierno segundas intenciones. Ese es el contexto, nadie le cree a nadie. El gobierno subestima ese contexto, cree que con el tema “Cuadernos” recupera la centralidad, pero no es así. El Kirchnerismo tiene un núcleo duro “negador” que acepta a Cristina como sea, la quiere, la defiende; el macrismo también tiene un núcleo duro, que habrá que ver si tiene la misma resistencia. Hay un proceso crítico que se encuentra abierto.

Nadie le cree a nadie. El gobierno subestima ese contexto, c ree que con el tema “Cuadernos” recupera la centralidad, pero no es así. El Kirchnerismo tiene un núcleo duro que acepta a Cristina como sea, la quiere, la defiende; el macrismo también tiene un núcleo duro que habrá que ver si tiene la misma resistencia. Hay un proceso crítico que se encuentra abierto.

La causa de los “Cuadernos” pone en crisis al “poder real” o una parte de él. ¿Puede tener una resolución rápida sin “lastimar” al sector empresarial?

La Justicia no es una sola, tiene muchos pliegues y son sectores muy poderosos. Que haya condenas prontas y procesos agiles no tiene nada que ver con Argentina. El problema es que plantea un estado de sospecha generalizado que va impactar en la economía y en la propia credibilidad del presidente. El es un hijo de la clase empresarial, no puede hacer eso, es poco creíble en este contexto.

La gobernadora Vidal y el presidente Macri ayer en Morón. Foto: Presidencia de la Nación.

Qué pesa más en el “humor social”, ¿la situación económica o el escándalo de los “Cuadernos” y la corrupción?

En jerarquía, la corrupción está en segundo lugar. El dilema de la corrupción es un dilema para una selecta minoría, un sector que tiene acceso a determinado bienes culturales. Pasa algo similar al caso del fiscal (Alberto) Nisman, a medida que te alejabas de Buenos Aires, la gente te decía que no tenía información o que le despertaba menor interés. Cómo le vas a decir a alguien que no llega al 15 de cada mes que los cuadernos son importantes. Para el bolsillo, para la mente del ciudadano mayoritario, la magnitud es diferente y los “Cuadernos” son un tema  secundario. Hoy es relativo el impacto de la comunicación, hay múltiples audiencias y múltiples agendas, no hay un sólo tema que tape las agendas. En la conversación digital, por ejemplo, la tragedia de la escuela de Moreno (murieron dos docentes) tuvo equivalencia al tema “Cuadernos”.

En jerarquía, la corrupción está en segundo lugar. El dilema de la corrupción es un dilema para una selecta minoría, un sector que tiene acceso a determinado bienes culturales.

Si Macri, que llegó en nombre de la anti-política no encuentra salida a la crisis, no queda candidato anti-política para salir de esta situación. ¿Qué queda entonces?

Macri es un ejemplo, llegó con la UCR. Estamos en crisis, pero figuras sin estructura nacional no van a ir a ningún lado. La figura del presente es que estamos llenos de tribus, tribus cada vez mas chiquitas, fragmentadas, con los núcleos duros negadores. En clave electoral, el 2019 es una epopeya para todos, la segunda vuelta ni te digo. Esas tribus pueden tener relativamente peso si tienen capacidad de agregación. Por ejemplo, Santa Fe con los socialistas y radicales puede dar un diferencial a una fuerza en segunda vuelta, un porcentaje importante. Va a terminar representando para el ganador lo que Córdoba representó para Macri. De cualquier forma, hay que ver el desenlace de esta crisis, tanto en lo jurídico, político, económico como empresarial. La crisis en paralelo puede ser la de2001, la gente decía eso, que “se vayan todos”,  pero votaban a los que estaban. Hoy habría que ver qué pasa con la gran fragmentación del sistema partidario, habría que ver si surgen nuevos liderazgos; en 2001, los partidos pusieron su propia lógica, hoy habría que verlo. El peronismo federal, por ejemplo, tiene muchos candidatos, pero si bajan las expectativas y encuentran un candidato pueden desarrollar una alternativa. Cambiemos tiene que fijarse como evitar las fugas.

Estamos en crisis, pero figuras sin estructura nacional no van a ir a ningún lado. La figura del presente es que estamos llenos de tribus, tribus cada vez mas chiquitas, fragmentadas, con los núcleos duros negadores. En clave electoral, el 2019 es una epopeya para todos; la segunda vuelta ni te digo.

¿Cuál es la clave en este contexto?

La sociedad le pide racionalidad a la clase política. Hay más argentinos que quieren una oposición que colabore, a una que haga más oposición. La sociedad entendió más rápido la crisis en la que estamos, que “la política”. Es el momento para la prudencia, para la observación y para no perjudicar a la gente porque el contexto es de crisis profunda y peligro institucional.

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