Uno es una pasajera del vuelo que rozó la pista con su cola en Iguazú. Y otro, es un pasajero que quedó varado en El Palomar. Hubo un insólito episodio en Salta.

El avión de FlyBondi es remolcado por los carritos que llevan valijas. Sucedió en Salta el 5 de julio pasado.

La empresa “low cost” FlyBondi registra desde que comenzó a operar distintas quejas de usuarios e incidentes en la operación de sus vuelos. Además del roce de la cola de un avión contra la pista del aeropuerto de Puerto Iguazú, el pasado 16 de julio, se supo de otro hecho, en este caso en Salta. El episodio ocurrió el 5 de julio y es un hecho que afectó la seguridad de la operación aeroportuaria, pero no fue un accidente. “En una maniobra totalmente inaudita en un aeropuerto, dos camiones chicos que suelen utilizarse para el traslado del equipaje debieron socorrer a un avión de Flybondi con pasajeros a bordo”, denunció al diario El Tribuno, el delegado sindical, Juan Pablo Armanino.

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Armanino dijo que “la empresa aérea tenía a su camión grande -que sirve para el arrastre de avión- fuera de servicio y, al no tener convenios para facturación de servicios de terceros, debió pedir ayuda en pista. El peligro de una acción así, es que si, por ejemplo, se corta la lanza que engancha el avión con el pequeño camión, el avión queda sin comando de dirección y, con aviones cerca, podría provocar un incidente en plataforma”.

En ese sentido, agregó que “la maniobra pone en peligro las operaciones en el aeropuerto. Es una vergüenza. No se puede permitir que esto opere. Esto trae complicaciones de seguridad a las otras empresas”.

El lunes último por la noche, un vuelo que debía cubrir la ruta Iguazú-El Palomar rozó la pista con su cola al intentar decolar y la maniobra fue abortada por el piloto sin que se produjeran consecuencias personales para los pasajeros. El accidente es investigado por la Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Civil (JIAAC).

El sitio especializado Aviación en Argentina publicó el testimonio de una pasajera que no identifica, pero integraba la delegación de un equipo de Handbol del club ferrocarril Mitre de San Martin, en la provincia de Buenos Aires.

“El vuelo ya venía demorado, debíamos partir a las 23 y el avión estuvo listo para despegar unos 45 minutos después, momento en que se inició el despegue. A los pocos segundos mientras carreteaba el avión levanto la trompa y al instante se escuchó un fuerte ruido”, dijo la joven.

El vuelo ya venía demorado, debíamos partir a las 23 y el avión estuvo listo para despegar unos 45 minutos después, momento en que se inició el despegue. A los pocos segundos mientras carreteaba el avión levanto la trompa y al instante se escuchó un fuerte ruido”, dijo la joven.

“A eso, le siguió un fuerte golpe como si hubiéremos pasado una loma de burro. Nos asustamos, nos miramos sin entender que pasaba, al tiempo que el avión bajo la trompa y disminuyo la velocidad hasta volver a la posición de partida y detener su marcha. Yo estaba sentada en la parte posterior del avión y me llamó la atención que la parte delantera tenía los asientos vacíos y todo estábamos ubicados hacia atrás”, siguió diciendo.

Pasajeros del vuelo que FO5111, que debía partir de Iguazú y rozó la pista con su cola duermen en el piso del aeropuerto.

“Luego la tripulación de cabina nos indicó que nos sentáramos adelante pero al pararnos vimos por las ventanillas que estaban descargando las valijas, lo que provoco que aumentara la confusión. Bajamos del avión y hasta las 02.00 de la madrugada nadie nos dio precisiones, allí una persona nos informó que el avión no podía continuar volando por la gravedad de lo sucedido y que de haber despegado la cosa podría haber sido mucho más grave”, recordó.

Yo me quede dormida y supe que a eso de las 4.00 de la mañana sirvieron una cena. Ya en la mañana nos ofrecieron un desayuno pero querían que pagáramos la medialuna, nos negamos y la pagaron ellos” (Pasajera del vuelo Iguazú-El Palomar).

“Yo me quede dormida y supe que a eso de las 4.00 de la mañana sirvieron una cena. Ya en la mañana nos ofrecieron un desayuno pero querían que pagáramos la medialuna, nos negamos y la pagaron ellos. Lo peor, lo vivió una compañera del grupo, quien sufrió un ataque de pánico por lo que decidió no volar con Flybondi y quedo en Iguazú acompañada por un profesor”, finalizó su testimonio.

Los daños en la parte inferior de la cla del avión de FlyBondi.

SIN VUELOS EN EL PALOMAR

Los vuelos de FlyBondi fueron cancelados ayer, tanto hacía como desde la base militar de El Palomar. Muchos de los servicios fueron desviados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La medida se tomó a causa de la llovizna sobre Buenos Aires y a la carencia de instrumental específico en ese aeródromo para operar con condiciones climáticas adversas.

Hubo numerosas protestas en el lugar y algunos medios relataron que se produjeron incidentes que debieron ser contenidos por personal de seguridad. Un grupo de pasajeros se manifestó a los gritos y con cánticos e insultos contra la aerolínea.

Una mujer, que estaba esperando a su ahijado, de 14 años, que viajaba solo en uno de los aviones desviados, dijo a LA NACION ayer que “A las 19 llegaba originalmente el vuelo, era un viaje de una hora en donde los padres lo dejaban en un aeropuerto chico y nosotros lo retirábamos en otro, también chico. Ahora está solo en Ezeiza, sin nadie que dé la cara ni por él ni por el resto”.

En principio, se supo que los arribos programados para las 00:20, 00:35 y 1:15, provenientes de Bahía Blanca, Jujuy e Iguazú, debieron ser desviados a Ezeiza. Mientras que los vuelos de Mendoza, Córdoba y Bariloche, en cambio, fueron cancelados. Estaban programados para 4:50, 9:10 y 10:45.

FlyBondi cubre 12 destinos desde El Palomar, pero no hubo información oficial sobre la cantidad de vuelos cancelados o desviados durante la jornada.

El martes 10 de julio, a causa de las inclemencias climáticas, también se produjo una situación similar. Ese día se cancelaron 17 vuelos y desviaron otros 9, por lo que 3.200 usuarios quedaron varados sin viajar y 1.800 salieron o llegaron a otras terminales.

El martes 10 de julio, a causa de las inclemencias climáticas, también se produjo una situación similar. Ese día se cancelaron 17 vuelos y desviaron otros 9, por lo que 3.200 usuarios quedaron varados sin viajar y 1.800 salieron o llegaron a otras terminales.

“NO PAGAMOS POR EL USO Y ABUSO”

Uno de los pasajeros que quedó varado ayer en la madrugada en El Palomar, escribió una carta de lectores que publicó el diario La Voz del Interior. Dice: “Mi nombre es Ignacio Díaz y soy uno de los 180 pasajeros que estuvo anoche en el aeropuerto El Palomar (Buenos Aires) que debía volar a Cordoba a las 1.45 de la madrugada”.

Agrega que “el motivo de este mensaje es, no sólo para relatar la odisea a la que está empresa y su personal someten a la gente, sino también advertir que además de los acontecimientos suscitados en días previos en cuanto a la seguridad de sus vuelos, hacer público lo que los empleados confiesan, pero que nadie hace público”.

Díaz puntualiza que “no hay que ser demasiado inteligente para saber que si a la poca flota de aviones que tienen, le sumamos que dos aviones no están funcionando, uno por el accidente de la cola y otro por problemas técnicos, está claro que iba a pasar que iban a empezar a suspender y reprogramar vuelos para tapar los huecos que su pobrísima infraestructura genera”.

También afirma que “me parece importante destacar que los pasajeros cuando contratamos el servicio de Flybondi como un servicio de bajo costo, estamos contratando a menor precio que sus competencias a sabiendas de algunas cuestiones como por ejemplo:

1- La lejanía e incomodidad del aeropuerto.

2- Personal existente en aeropuerto y soporte administrativo.

3- La imposibilidad de llevar equipaje teniendo que pagar extra para poder acceder a cualquier servicio más allá del básico que es subirse al avión.

Pero de ninguna manera estamos pagando el uso y abuso que hacen con la gente, teniendo que viajar en dos oportunidades o más hasta el aeropuerto El Palomar con los costos que esto tiene o esperar durante horas siete en mi caso a altas horas de la noche y que suspendan los vuelos sobre la hora”.

La carta completa se puede leer aquí.

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