Cerró la planta de Azul y despidió a 500 operarios de Fabricaciones Militares en todo el país, entre ellos a 101 de las fábricas de Río Tercero y Villa María.

El renunciante interventor de Fabricaciones Militares, Luis Riva, en San Isidro, la ciudad donde vive. Foto: Facebook.

Luis Riva nació en Mendoza y vive en San Isidro. Allí fue candidato a intendente del partido Vecinalista Con Vocación Ciudadana en dos oportunidades (2011 y 2015) y desde allí saltó al gobierno nacional. En agosto de 2017, el presidente Mauricio Macri lo designó como interventor de Fabricaciones Militares, con la misión de reducir el tamaño del conglomerado industrial para la defensa, un sector no prioritario para el gobierno nacional. Un año y un mes después se va del cargo habiendo despedido 500 despidos, cerrado una fábrica (la de Azul, que producía pólvora), y vaciado a la DGFM. Lo que se dice, un verdadero profesional del ajuste.

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En 2014, en su cuenta de Twitter (@luisrivasi) posteó una foto con tres amigos en una cena empresaria: “En reunión de fin de año de ACDE (Asociación Cristina de Dirigentes de Empresa) con empresarios con los que compartimos el valor de una empresarialidad con valores”. La ventaja de Twitter en ese momento era que los 140 caracteres no permitían abundar en explicaciones, en este caso sobre el concepto de “empresarialidad con valores”.

Riva, el segundo desde la izquierda, junto a amigos empresarios en la ACDE. Foto: Facebook.

Obviamente no trabajó solo. El ministro de Defensa, el cordobés Oscar Aguad, lo apoyó en medio de las dos olas de despidos y ajustes que se iniciaron a fines del año 2017: “En el caso de Fabricaciones Militares el déficit es de 1.600 millones de pesos por año y eso lo enfrentan todos los argentinos y las empresas. Nadie puede pensar que el país, después de 70 años de dilapidar recursos y corrupción sistemática, puede salir de la crisis sin sacrificios”.

Por cierto, Riva respondió con eficacia. En Villa María, este año, hubo 42 despidos, en Río Tercero otros 59 y en Fray Luis Beltrán (Santa Fe), 50.  A fines de 2017 había cesanteado a 220 trabajadores en en Azul, con el cierre de la planta de esa ciudad, 28 en Villa María, 25 en Río Tercero y 70 empleados del área central.

Riva es Ingeniero Industrial recibido en la Universidad de Buenos Aires y realizó estudios de posgrado en el INALDE Instituto de Altos Estudios Empresariales -dependiente de la Universidad de la Sabana, Bogotá (Programa de Alta Dirección Empresarial), en Harvard Business School (Program for Management Development) y en Warthon School (Strategic Alliances Program). En 1992 fue distinguido con el Premio a los Diez Jóvenes Sobresalientes, en la categoría de Excelencia Empresaria.

El ahora ex interventor de la DGFM “es socio y presidente de Managers, una consultora especializada en reestructuraciones empresarias, desarrollo organizacional, gestión de proyectos y administración financiera, entre otras tareas”.

En el sitio Web de la empresa, se presenta del siguiente modo: “(…) Cuya dirección ejecutiva ejerce desde el inicio de la creación de la empresa (1994), coordinando los equipos responsables de la ejecución de proyectos en las distintas áreas industriales y de servicios. En tales funciones participó de importantes reestructuraciones empresarias en diversos sectores de la industria alimenticia, metalmecánica, gráfica, textil, de bienes de capital, autopartes, así como de servicios de comercialización, hotelería, transportes y logística”.

Agrega que “desarrolló una extensa carrera directiva en grande empresas en Argentina y el exterior, como en el Grupo IMPSA, Metalúrgicas Pescarmona S.A., Alto Paraná, METANSA, y Metalúrgica de los Andes S.A.”

Su curriculum detalla que “fue presidente del XXIX Coloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina) y de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE Buenos Aires) y actualmente es vice-presidente de Uniapac Latinoamericana y miembro del Board of Directors de Uniapac Internacional”.

Y por último muestra su otro costado: “También es fundador y miembro de diversas organizaciones sociales, entre ellas la Fundaciones Educación y Trabajo, Fundacol, Reciduca, la Agrupación Política Municipal CONVOCACIÓN CIUDADANA y la Red de Acción Política”.

El ingeniero Luis Riva.

FABRICACIONES MILITARES AL CURRICULUM

Su primer golpe fue el cierre de FANAZUL. La planta de la ciudad bonaerense producía dinamita, nitroglicerina, trotil, pólvora y emulsiones. Era casi melliza con la de Villa María. Riva anunció que toda la producción del insumo para proyectiles y explosivos se concentraría en la ciudad cordobesa. A fines de 2017 afirmó que “no hay un plan para desactivar ni vaciar” las unidades productivas de Fabricaciones Militares sino que “estamos planificando el futuro para que sean viables”.

Supo decir que en 2018 Fabricaciones Militares recibiría 1.600 millones; en 2019, 1.000 millones y en 2020, 500 millones. El “equilibrio” llegaría en 2021. “De cada 3 pesos que se ponen se recupera uno, lo que es insostenible”, expresó.

Pese a las movilizaciones populares, FANAZUL fue cerrada. “No hay vuelta atrás, es la planta más improductiva”, lanzó. De Fabricaciones Militares dijo en esa oportunidad al diario La Nación, que “la recibimos en una situación lamentable. En los últimos diez años se duplicaron los empleados, pero no así la producción”.

Este año, en medio del conflicto por los despidos en Villa María, Río Tercero y Fray Lusi Beltrán escribió una carta a los trabajadores, que define su estilo. Les reclamó primero que “cesen en forma inmediata las medidas de fuerza”, y justificó las cesantías para evitar un mal mayor: “el cierre definitivo como sucedió en Azul”.

Fue una decisión difícil de tomar (la de los despidos), pero pretendo evitar que las tres ciudades (Río Tercero, Villa María y Fray Luis Beltrán) tengan que atravesar las más difíciles situaciones que debió vivir Azul, a partir del cese definitivo de actividad que se produjo el 28 de diciembre pasado. No vamos a permitir que suceda lo mismo”.

“Confiamos profundamente en la capacidad y profesionalismo del personal que continuará trabajando”, decía Riva. “Fue una decisión difícil de tomar, pero pretendo evitar que las tres ciudades tengan que atravesar las más difíciles situaciones que debió vivir Azul, a partir del cese definitivo de actividad que se produjo el 28 de diciembre pasado. No vamos a permitir que suceda lo mismo”, escribió.

Una de las protestas de los trabajadores de la FMRT luego de los despidos de este año.

En la carta, apeló al relato de la “herencia recibida”. “Encontré un panorama desolador fruto de -al menos- numerosas negligencias de los funcionarios designados por el anterior gobierno, cuando no errores graves en la decisión de inversiones, inoperancia en la gestión comercial, ineficiencia en las acciones de producción o irresponsabilidad en el aumento de la cantidad de colaboradores a quienes se dio empleo y sueldo, pero no trabajo”. Por ese motivo, para  “optimizar la productividad inició un proceso de reestructuración porque si no, hubiese significado el cierre definitivo”.

Luego apuntó que las medidas que se habían tomado hasta ese momento no había permitido salir “de una situación fuertemente deficitaria” y que era necesario “lograr el equilibrio económico-financiero para asegurar su sustentabilidad y crecimiento”.

EN POLÍTICA

Como político, Riva enfrentó al caudillo de San Isidro Gustavo Posse sin éxito. Para ello, creó el partido Convocación Ciudadana. Habituales denuncias contra la corrupción, exaltación de las iniciativas sociales y solidarias, un planteo en favor de la sociedad sector privado-organizaciones de la sociedad civil para hacer más eficiente la definición y ejecución de políticas de Estado y un reclamo permanente de renovación de la política.

Lo cierto, es que como funcionario hizo lo mismo que en el sector privado, ser un cruzado de las llamadas reestructuraciones empresarias. Fabricaciones Militares ya no sólo tiene una fábrica menos, sino 500 operarios en la calle y sigue sin un plan estratégico asociado a la producción para la defensa. Es decir, no sólo lo que ejecutó fue un esquema de reducción del gasto, sino que puso en marcha un proceso de reducción al mínimo operativo de este complejo militar industrial creado para abastecer de manera autónoma de armamento y explosivos a las fuerzas militares y de seguridad. Ese ha sido su plan. Estas fábricas están centralmente asociadas a la demanda estatal, no privada, porque la defensa y la seguridad son misiones públicas. Como ello es mínimo, la DGFM vive de negocios periféricos o complementarios, como por ejemplo, la reparación de vagones en Río Tercero. Así, en términos históricos, Fabricaciones Militares, es una caricatura de lo que supo ser hasta fines de los años ’80.

Con la tarea cumplida, este ingeniero mendocino, audaz y extrovertido, amigo de frases impactantes, y sobre todo, especialista en ajustes, regresa a San Isidro. Y como dice el dicho popular: “si te he visto, no me acuerdo”.

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LAS PLANTAS QUE QUEDAN DE FABRICACIONES MILITARES

RÍO TERCERO

Esta planta que fue volada en 1995 para ocultar el tráfico de armas a Croacia y Ecuador, es la más importante de las que sobrevivió. Llegó a tener más de 2 mil operarios antes de la presidencia de Carlos Menem y ahora trabajan 504. La planta química produce ácido nítrico al 98%, que es para uso militar y ácido sulfúrico y oleum. Mientras que la parte mecánica fabrica y repara vagones ferroviarios y puede fabricar y reparar cañones y producir proyectiles. Sin embargo, no hay contratos con el Estado, tanto en el sector de Defensa como con otras áreas. Sufrió entre diciembre de 2017 y agosto de 2018 un total de 84 despidos.

VILLA MARÍA

Tuvo alrededor de mil trabajadores hasta la crisis de 2001 y ahora tiene 370. Aquí se elaboran pólvoras (para proyectiles y fuegos artificiales), dinamita y cipolet, un explosivo para minería. En las dos tandas de cesantías perdieron el trabajo70 obreros.

FRAY LUIS BELTRÁN

En Fray Luis Beltrán (Santa Fe) se produce artillería, fusiles, renovación de FAL, pistolas, chaleco antibalas, cartuchos, activos químicos y desmilitarización de material bélico.

JÁCHAL (San Juan)

Se fabrican explosivos para la industria minera y otras empresas. La puesta en marcha de la unidad productiva, en 2014, representó 80 puestos de trabajo para producir el SIPOLEX, un explosivo diseñado y patentado de manera exclusiva por Fabricaciones Militares.

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