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En la vuelta a Boedo, se despertó el campeón

En la vuelta a Boedo, se despertó el campeón

La noche estaba para el batacazo cordobés. Las dos victorias en Córdoba, más la lesión de Mathias Calfani eran motivos serios para ilusionarse con un triunfo albirrojo. Pero a los partidos hay que jugarlos, y el orgullo del campeón se potenció con el contexto que vive el mundo San Lorenzo: la vuelta a Boedo.

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Este detalle no es para nada menor, ya que el barrio vive sus horas más felices desde hace mucho tiempo. Es por eso que el clima dentro del Polideportivo Roberto Pando era de una efervescencia pocas veces vista. Desde los cantos en las tribunas hasta las remeras que se vendían en la entrada del predio deportivo, eran en alusión al "San Lorenzo ya volvió". Para sorpresa de muchos, el único que se perdió la fiesta fue Marcelo Tinelli, que no ocupó la fila reservada a su nombre porque decidió mirarlo por TV.

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La llave de la victoria estuvo en el segundo tiempo. El tricampeón salió a jugar el tercer cuarto con mayor agresividad en todas sus lineas y se comió a un Instituto poco creativo en ataque. La gran diferencia estuvo en la aparición de las figuras. Por el lado azulgrana, Nicolás Aguirre se sacó la bronca de partidos anteriores y se dedicó a comandar a la perfección las ofensivas de su equipo con puntos y asistencias. Acompañado de Dar Tucker, que terminó como goleador indiscutido del juego con 23 puntos y 5 triples.

Los azulgranas lograron reaccionar a tiempo. En los primeros veinte minutos, el equipo tuvo las mismas dificultades que en Córdoba: poco fluido en ataque, baja efectividad de triple, pocas asistencias y muchas dificultades para marcar a Esteban Batista. De todas formas, los porteños la sacaron barato ya que se fueron al descanso abajo por la mínima (38 a 37) luego de un gran cierre. Ese detalle, fue determinante para quebrar a los cordobeses más tarde.

La vuelta a Boedo. San Lorenzo recuperará este 1 de julio la propiedad de las tierras en Av. La Plata. Foto: Marcelo Figueras.

En ese segundo tiempo, Instituto sufrió la defensa agobiante del rival y nunca más volvió a sentirse cómodo en ataque. Ni siquiera Batista pudo equilibrar la balanza con su juego interior, ya que Joel Anthony y Jerome Meyinsse lo contuvieron bien en el uno contra uno, y las ayudas forzaron malos lanzamientos del uruguayo. Sin esa arma letal, "La Gloria" no supo generar juego colectivo y dependió de las apariciones de sus figuras. El tema estuvo, en que ni Rodney Green (6 puntos), ni Luciano González (16 puntos y 36% de campo), ni Facundo Piñero (10 puntos) estuvieron finos. El único que pudo aportar desde lo individual, fue Santiago Scala (17 tantos) con sus 5 triples.

"Cuando Batista jugó bien fue nuestro mejor momento. Después, en el segundo tiempo, nos tocó jugar mal en ataque, pero además nos metieron 20 puntos en cinco minutos y se abrió un partido totalmente diferente. Ahora hay que cambiar todo, hay que prepararnos física y mentalmente para ganar en Córdoba y traer la definición a un séptimo partido", declaró Facundo Muller luego de la derrota por 96 a 80 que sufrió su equipo.

Borrón y cuenta nueva tendrá que ser para el albirrojo. Por ahora prevalecen las localías y el lunes el equipo tiene una parada durisima para seguir con vida en la final. La buena noticia, es que será en el Ángel Sandrín con el apoyo incondicional de su gente, donde todavía no perdió en Playoffs. Será fundamental arrancar ganando ese partido para no darle oportunidades a un rival que es un especialista en estas instancias, y que no perdonará cuando huela sangre.

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