Hoy, a las 18:00, en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, se realizará un acto para imponerle el nombre de Raúl Mateo Molina Luján al espacio del Centro de Estudiantes.

Sara y Roxana, madre y hermana de Raúl Molina Luján.

Molina Luján fue secuestrado el 5 de octubre de 1976 y asesinado en el campo de concentración de La Perla. Fue presidente del actual CEADI durante dos periodos (1974 y 1975), además de Secretario Gremial de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC). Mientras cursaba el último año de la carrera de Arquitectura fue expulsado de la facultad por su pertenencia al Partido Comunista Revolucionario (PCR), razón por la cual, se le tramitará un Título Honorífico de Arquitecto en su homenaje. La iniciativa fue impulsada por la agrupación “El Módulo”, actual conducción del Centro de Estudiantes y aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad.

La jornada contará con música en vivo, una muestra fotográfica llamada “Papeles de la Memoria” y la colocación de placas conmemorativas.

Estarán presentes autoridades de la facultad y la UNC, organismos de derechos humanos, autoridades de los centros de estudiantes y la Federación Universitaria de Córdoba, familiares de estudiantes desaparecidos de la FAU, docentes, no docentes, y egresados de la facultad.

En un artículo publicado por Alexis Oliva en El Diario del Juicio, se puede leer el relato de la madre, Sara Rosenda Luján de Molina, sobre su propio secuestro y el de su hijo. Fue durante las audiencias del juicio por la causa La Perla.

Oliva escribe: A Sara Rosenda Luján de Molina la secuestró un comando del Ejército el 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe de Estado. Buscaban a su hijo Raúl Mateo Molina, presidente del centro de estudiantes de la Facultad de Arquitectura en 1974 y 1975 y militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR). “Mi hijo no está. Tiene 25 años y se va porque tiene que estudiar, yo no le pregunto”, les alcanzó a decir antes de que la arrancaran de su casa, ante la aterrada mirada de su hija de 15 años. “Nunca me voy a olvidar de la cara de mi hija, una carita de piedra, paralizada por el susto, y las lágrimas que le caían”, rememoró Sara, con sus 87 años a cuestas, ante los jueces del Tribunal Oral Federal Nº 1″.

Sigue diciendo que “alojada en la cárcel del Buen Pastor y luego en la de barrio San Martín, en una ocasión fue trasladada al campo de La Ribera, donde al ser interrogada sobre su hijo, planteó: “¿Por qué lo buscan, si todo lo que ha hecho es legal? Y si yo no he hecho nada ilegal, ¿por qué me tienen a mí?”. “Sabemos que su hijo no ha hecho nada ilegal, pero es marxista. Los que están en la universidad son todos comunistas”, fue la respuesta de sus captores”.

Agrega: “Liberada en septiembre del ‘77, Sara supo por su nuera que su hijo Raúl había sido secuestrado el 5 de octubre del ‘76, en La Cañada y 27 de Abril, cuando salía de visitar a un abogado para gestionar la libertad de su madre. Años después, por el testimonio de la sobreviviente Teresa Meschiatti, pudo conocer su destino. “Cuando mi hijo entra a La Perla, lo recibe (Héctor “Palito”) Romero con una trompada que lo tira contra un escritorio, le hace pegar en la nuca y murió instantáneamente. O sea que no le dieron tiempo a hacer las preguntas. Y (Héctor Pedro) Vergez, que estaba a cargo en ese momento de La Perla, parece que le hizo una recriminación. Y Romero se moría de risa, porque decía que se le había ido la mano”.

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