La aprobación de la reforma jubilatoria por parte del Congreso, es duramente cuestionada en esta columna por su autor. Entre otros planteos, destaca "el alejamiento que tiene la clase política argentina, respecto a las necesidades del pueblo".

Diputados oficialistas durante un momento de la sesión en la que se aprobó la reforma previsional.

(Por Carlos Emanuel Cafure). Lamentablemente en estos últimos días, los ciudadanos argentinos hemos visto nuevamente, como en otras etapas de la historia de nuestro país, el grandísimo grado de soberbia y de alejamiento que tiene la clase política argentina, respecto a las necesidades del pueblo.

El Congreso, debe ser el ámbito en el que tanto Diputados y Senadores (los que tienen muy buenos ingresos), dediquen su tiempo a trabajar en leyes,  que le mejoren la vida a los habitantes.

Sin embargo, se aprobó el nefasto proyecto de reforma previsional.

Se trata de un proyecto de ley, que es inconstitucional desde su propio nacimiento.

Cuando el principio en materia previsional, es la progresividad (teniendo en cuenta nuestra propia Constitución Nacional, y los Tratados Internacionales vigentes que son obligatorios para nuestro país), aquí se prevé llevar adelante un recorte de los haberes jubilatorios nacionales, avanzando sobre derechos adquiridos de los pasivos, es decir, se va terminar  practicando  regresividad jubilatoria.

Es realmente indignante pensar que con esta Ley,  el próximo año,  la jubilación mínima nacional no llegará a significar ni la mitad de la canasta básica total, condenando a nuestros jubilados a vivir en la pobreza y la indigencia.

Una verdadera reforma jubilatoria, sería garantizar que ningún jubilado en nuestro país, tenga ingresos por debajo de esta canasta citada previamente, lo que de alguna forma haría progresiva la jubilación.

En días en que ha habido fuertes protestas sociales no solo en Buenos Aires, sino también movilizaciones y hasta cacerolazos en muchas partes del país, rechazando este recorte jubilatorio; “nuestros queridos representantes”, decidieron darle la espalda a quienes los votaron, y aprobar una ley que va en contra de los jubilados.

Si la reforma previsional era tan buena… ¿Por qué se valló todo el Congreso, se trajeron en primera instancia a Gendarmería y Prefectura, y en segunda instancia a otras fuerzas de seguridad (Policía de la Ciudad de Buenos Aires y la Policía Federal),  que reprimieron violentamente?

Si bien hubo violentos que aprovecharon un legítimo reclamo (algo que todos debemos rechazar), se habla de más de 100.000 personas movilizadas legítimamente (para reclamar y pedir, que no  se legisle en contra de los jubilados, de los pensionados, de los veteranos de Malvinas, de los beneficiarios de la asignación universal por hijo, en definitiva del sector más vulnerable  de la sociedad), lo que indica la absoluta contundencia de participación ciudadana.

La función pública, es la de ser servidor público.

Lamentablemente muchos,  se olvidaron de eso.

Muchos,  se olvidaron para qué los votaron.

Muchos, se olvidaron quienes los votaron.

Muchos, se olvidaron de sus recientes promesas cuando fueron candidatos a diputados o senadores.

Muchos,  se olvidaron que están donde están, para mejorarle la vida a la gente y no para empeorarla  más de lo que está.

Muchos,  se olvidaron de sus raíces políticas partidarias.

Muchos, que se dicen “peronistas” se olvidaron de la justicia social de Perón.

Muchos, se olvidaron de los jubilados.

Muchos, se olvidaron de los más vulnerables.

Muchos, se olvidaron del pueblo.

Esta semana sobre todo, pero desde hace tiempo; muchos sentimos que “El Congreso Argentino, es vergüenza nacional”.

 * Carlos Emanuel Cafure es abogado.

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