Norberto Odebrecht, Camargo Correa, Grupo OAS y Andrade Gutiérrez, admitieron ante la Justicia haber "arreglado" licitaciones en Brasil entre los años 2007 y 2014. En Córdoba, las mismas compañías actuaron en dos proyectos fallidos. En ese sentido, el cambista Alberto Youssef reveló en la Justicia de Brasil que pagó coimas en Córdoba a nombre de OAS.

Alberto Youssef, el cambista que denunció los pagos ilegales en Brasil, Perú y Argentina.

El cambista Alberto Youssef admitió a la Justicia de Brasil haber pagado 60.096.154 reales con 39 centavos  o 37 millones de dólares, no se sabe en qué moneda, el 15 de diciembre de 2008, por la obra de los gasoductos troncales que no se hizo en Córdoba en ese momento. En su mayor parte, esa misma obra está ahora en manos de la también brasileña Odebrecht.

La primera licitación 01/2008 y 06/2008 se derrumbó el 8 de marzo de 2015, porque el gobierno de José Manuel De la Sota no pudo destrabar los avales del gobierno nacional para tomar los 257 millones de dólares de préstamos para el financiamiento del 79% de la obra que proveía el Banco Nacional de Desenvolvimento Económico y Social (BNDES) de Brasil.

Justamente, el monto que Youssef escribió en reales, la moneda brasileña, en una planilla con el detalle de los pagos, representaban 37.560.096 dólares al tipo de cambio de finales de 2008. Ésa cifra era equivalente a poco más del 11% del monto de la obra licitada en 2008 y adjudicada, finalmente, en septiembre de 2009. El valor de los gasoductos troncales llegaba a unos 325 millones de dólares al sumar el aporte financiero brasileño y los recursos a aportar por el gobierno cordobés.

La Justicia anticorrupción de Córdoba archivó en su momento la investigación penal sobre el caso, fundamentalmente con el argumento de que el soborno había sido pagado en nombre de una empresa que había perdido la licitación, esto es el Grupo OAS, que efectivamente había sido segundo. La propuesta que resultó vencedora fue la de la UTE liderada por Andrade Gutiérrez y que integraban IECSA, la compañía que en ese momento era de Ángelo Calcaterra, el primo del presidente Mauricio Macri, y la cordobesa Britos S.A., que antes de la adjudicación se retiró de la sociedad. Lo cierto que en la licitación se presentaron sólo empresas brasileñas y Norberto Odebrecht compró los pliegos, pero finalmente no tomó parte de la licitación a fines de mayo de 2008. Ahora, en 2017, Odebrecht es el que construye 6 de los 10 gasoductos troncales que en su momento iba a realizar Andrade Gutiérrez. La particularidad es que en esta obra Odebrecht se presentó en soledad con su filial argentina para eludir el requisito de presentar un socio argentino.

En las planillas que Youssef presentó a la Justicia de su país en el marco de la operación Lava Jato, que descubrió la red de corrupción más grande la historia, Córdoba figura otras dos veces, también por pagos a nombre de OAS y para la obra “Gasoducto Córdoba”. En ambos casos no figura el monto y no se sabe si es porque no hubo pago o es por alguna otra razón.

Una vista de la planilla de Youssef, con el pago de la coíma por los gasoductos cordobeses.

Las fechas en que podrían haberse realizado esas operaciones son el 8 de octubre de 2008 y el receptor de la coima es alguien que se identifica como Jos Edilson Cruz. El trabajo se denomina: “Gasoducto Córdoba Argentina”.

La otra coima está anotada el 15/12/2008, y el receptor es Luis Leandro. Tampoco hay una cifra de lo que habría sido abonado, pero indica “Conc. Inter. Gasoducto Córdoba (Sistema Norte-Leste).

Luis Leandro es finalmente quien habría percibido los poco más de 37 millones de dólares también el 15 de diciembre de 2008. Es precisa nuevamente la referencia: “Conc. Inter. Gasoducto Córdoba (Financ. BNDES)”.

En Brasil, Youssef y otro cambista, Leonardo Meirelles son dos de los “delatores premiados” que derrumbaron los sobornos de las compañías constructoras que aceitaron la adjudicación de obras de Petrobras, recursos con los que se financiaba el funcionamiento de los partidos políticos brasileños y que sirvió para enriquecer a muchos de sus dirigentes y funcionarios del Estado. En Córdoba, ningún integrante del Poder Judicial pidió la declaración del arrepentido o pruebas de sus testimonios, pese a que fue pedido por el legislador Juan Pablo Quinteros (Frente Cívico), Liliana Montero (Córdoba Podemos) y Aurelio García Elorrio (Vecinalista).

En Brasil, Youssef y otro cambista, Leonardo Meirelles son dos de los “delatores premiados” que derrumbaron los sobornos de las compañías constructoras que aceitaron la adjudicación de obras de Petrobras. Aquí no han sido tenidos en cuenta aún.

Por lo pronto, quién percibió un pago ilegal es un tal “Luis Leandro”, que debe corresponderse con un intermediario argentino o funcionario del gobierno de la provincia de Córdoba. Y si los registros que no tienen monto de dinero asignado también fueron abonados, aparece un segundo intermediario o funcionario como receptor. En este caso sólo sabemos que se lo identificaba como Jos Edilson Cruz. También es un interrogante abierto las razones por las que OAS pago un soborno que luego no se materializó en una concesión de obras: ¿Encubrió un pago de otra de las empresas del club de la obra pública? ¿O alguien se quedó con ese dinero en el camino? Sin embargo, en el caso de que haya sido un pago encubierto (en favor de Andrade Gutiérrez o de Odebrecht), la obra finalmente no se hizo. La pregunta sigue abierta: ¿Qué pasó con los 37 millones de dólares que Youssef le entregó a Luis Leandro?

EL CLUB DE LA OBRA PÚBLICA

En la Justicia de Brasil, a fines del año pasado, la constructora brasileña Andrade Gutiérrez admitió la existencia de un cártel para conseguir las obras de estadios del Mundial de fútbol 2014, en lo que fue una nueva revelación sobre el alcance de la corrupción. Se suma al caso Petrobras.

“Hay indicios de que por lo menos cinco licitaciones relacionadas con obras de estadios de la Copa del Mundo fueron objeto de cártel, entre ellas el Arena Pernambuco, en Recife, y el estadio Maracaná, en Rio de Janeiro”, precisó un comunicado el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE).

Andrade Gutierrez había firmado un acuerdo con el CADE para colaborar con las investigaciones a cambio de una reducción de las eventuales multas que debería pagar, como parte de un proceso derivado de la “Operación Lava Jato” (Lavadero de autos), la investigación que reveló una monumental red de corrupción enquistada en Petrobras.

El CADE señaló que la confesión aportó indicios que involucran a otras empresas, como Odebrecht, Camargo Correa, Queiroz Galvao y OAS, todas ligadas igualmente al fraude en la petrolera estatal.

El arreglo para eliminar la competencia en las licitaciones de las obras comenzó en octubre de 2007 y se extendió hasta 2011, “momento en el que fueron definidos todos los estadios en sus respectivas sedes”, señaló el organismo. Allí, además, se pagaron enormes sobreprecios para realizar esas obras.

El arreglo para eliminar la competencia en las licitaciones de las obras comenzó en octubre de 2007 y se extendió hasta 2011, “momento en el que fueron definidos todos los estadios en sus respectivas sedes”, señalaron en Brasil sobre el accionar de “El club de la obra pública”.

La razón por el que las compañías confiesan sus prácticas ilegales es que los convenios con el CADE les permiten que la primera compañía que los suscriba voluntariamente no pague multas, o consiga una reducción de uno a dos tercios del castigo. El acuerdo puede incluso conceder inmunidad penal a los involucrados, a cambio de que pongan fin a ese proceder, confiesen sus ilícitos y cooperen con las investigaciones.

EL JUEGO DE LAS 7 DIFERENCIAS

En mayo de 2008 se presentaron a la licitación para construir más de 2 mil kilómetros de gasoductos troncales dos empresas brasileñas: Andrade Gutiérrez y OAS. Las licitaciones fueron dos, que reunían el total de los gasoductos en dos grupos, sin embargo el ganador fue Andrade Gutiérrez en sociedad con IECSA y financiamiento del BNDES brasileño. El gobierno cordobés justificó la decisión en que era la mejor propuesta y había ofrecido un descuento de 4% en el costo final para realizar las dos licitaciones. En pesos, el monto llegaba a 1370 millones de pesos y en dólares, a 325 millones. El BNDES financiaba el 79% de la obra.  El gobierno provincial sancionó dos leyes, la N°9652 y N°9873, para autorizar el endeudamiento, que renovó hasta 2015, en que el BNDES dio por caído el financiamiento internacional. Es decir, el proyecto estuvo siete años en “stand by”, antes de que finalizara el vínculo. Sin duda, un tiempo extenso y llamativo.

Como publicó ENREDACCIÓN el 31 de mayo, el 3 de abril de 2012, el entonces gobernador José Manuel De la Sota se reunió en Río Cuarto con Rodney Carvalho, que era el director de Infraestructuras de Odebrecht en Argentina, Paraguay y Uruguay. De la Sota había convocado a Odebrecht y Camargo Correa, dos gigantes de la construcción brasileña, para intentar construir y financiar la autovía Córdoba-Río Cuarto. Según informó el diario La Voz del Interior, basándose en un comunicado oficial, “(…) La iniciativa se financiaría a través del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil y demoraría de dos a tres años”. Pese a los augurios, la ruta no se hizo con los jugadores verde-amarillos, aunque nunca se explicaron oficialmente los motivos. Cuando Carvalho estuvo en el sur corbodés todavía faltaban dos años para que saltara a la luz el escándalo del “Lava Jato” en Brasil, que desnudó una trama de corrupción por vía de la obra pública en Brasil y varios países de Latinoamérica, entre ellos, Argentina.

VER ODEBRECHT EN CÓRDOBA: QUIÉN ES RODNEY CARVALHO.

VER EL CASO DE LOS SOBORNOS DE ODEBRECHT TIENE UN CAPÍTULO EN CÓRDOBA.

A la salida del encuentro, el directivo brasileño afirmó que “vamos hacer una oferta de financiación, de concesión y construcción o lo que mejor se adecue a la realidad y necesidad de Córdoba y Río Cuarto. (…) Hoy estamos recibiendo documentación preliminar para analizar y hacer nuestra propuesta”. El diario agregó de las declaraciones del directivo: “Creo que será un crédito barato lo que puede ser viabilizado mucho más rápido”.

En las dos obras, la ingeniería operativa del proyecto -al igual que en otros lugares del país- incluía el financiamiento de BNDES y la participación de algunos de los gigantes de la obra pública del país vecino. Aquí, en la primera licitación de 2008, por los gasoductos, sólo participaron Andrade Gutiérrez y OAS y la adjudicación fue para la primera de ellas. Mientras que en él también fallido primer intento de construir la ruta para unir Córdoba y Río Cuarto en 2012, los participantes convocados habían sido Odebrecht y Camargo Correa, aunque en este caso ni siquiera llegó a haber licitación, el proyecto se derrumbó antes por la imposibilidad de la administración de José Manuel De la Sota de obtener los avales para endeudamiento externo de parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La coincidencia, es que los cuatro formaron el club de la obra pública para construir al menos cinco estadios del Mundial 2016 y obtener contratos millonarios de Petrobras y de los Estados de Perú (gasoductos) y Argentina (gasoductos, plantas de agua, y soterramiento del ferrocarril Sarmiento, entre otros trabajos). Todo indica que en Córdoba también hubo negocios al margen de la ley.

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