El autor de esta columna reclama como apoderado de Víctor Saldaño, el apoyo de la Cancillería argentina para que se cumpla la sentencia de la CIDH. y para lograr la libertad de este argentino que lleva 21 años en el corredor de la muerte de una cárcel norteamericana.

El cordobés Víctor Saldaño.
Municipalidad de Río Cuarto-Parque Sarmiento

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos a partir del 10 de Diciembre del 2016 dictó tres Informes de Fondo. En el lenguaje jurídico de Derechos Humanos, un Informe de Fondo equivale a una sentencia, en este caso, contra Estados Unidos.

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Después de 20 años de tramitación ante la única Jurisdicción Supranacional Americana, Estados Unidos es condenado a devolver a la libertad a Víctor Saldaño, el único argentino condenado a muerte en los Estados Unidos. Este es el hecho jurídico y político novedoso e inédito en el Sistema de Derechos Humanos americano. Por primera vez, Estados Unidos es condenado por actos de su Sistema Judicial impregnados de racismo. Se le imponen dos obligaciones, la de liberar de inmediato a Víctor Saldaño y la de reparar integralmente los daños causados por 21 años de tortura que son así definidos por la Comisión Interamericana a los años vividos en el corredor de la muerte.

Este es el hecho jurídico y político nuevo en el caso Saldaño. Y es el fundamento del pedido que las víctimas hacemos a la Cancillería argentina para que nos apoye en el objetivo de que los EE.UU. cumplan con el Informe de Fondo de la CIDH. y acaten la decisión de fondo de la Comisión Interamericana y liberen a Saldaño del corredor de la muerte.

De los aproximadamente 2.500 seres humanos que están en el corredor de la muerte, este es el único caso en donde se ha logrado prueba jurídica que demuestra de qué manera la discriminación por raza, nacionalidad o religión impregna las sentencias judiciales de EE.UU.

Estos son hechos y no opiniones. El Sistema Judicial americano, que es el más garantista del mundo, resulta que no es igual para todos. El caso Saldaño ha transparentado esta desigualdad ante la Ley fundada en raza, nacionalidad o religión. Este es el punto central que funda nuestro pedido a la Cancillería argentina para que nos apoye en la búsqueda del cumplimiento de la sentencia dictada por la Comisión Interamericana.

La Cancillería argentina no tiene claro si lo va a hacer o no. Debemos suponer que está haciendo una evaluación política para medir las ventajas y desventajas que tendría su apoyo en su relación con EEUU. Creemos que la Cancillería argentina debe entender que este es un caso inédito en el orden jurídico internacional. Con el caso Saldaño se ha sentado un precedente en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

El apoyo de la Cancillería argentina no es sólo para terminar con la tragedia que vive el argentino Saldaño desde hace 21 años, sino también para sostener la validez operativa de las decisiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La Cancillería argentina debería apoyar a la Comisión Interamericana para que Estados Unidos cumpla con sus decisiones de fondo.

Aquí  no está en juego la vigencia o no de convenios judiciales de extradición. Lo que está en juego es el respeto, o no, de parte de la potencia más grande del mundo al orden jurídico internacional. Y ese orden jurídico se ha expedido claramente declarando nulas a las dos sentencias de muerte fijadas contra Víctor Saldaño por estar impregnadas de racismo.

Este es el punto central del caso Saldaño en el 2018. Si EE.UU. va a cumplir o no con las decisiones de fondo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y si la Cancillería argentina va a apoyar a las víctimas y a la Comisión Interamericana para lograr que Estados Unidos cumpla con el orden jurídico de Derechos Humanos.

* Juan Carlos Vega es apoderado de Víctor Saldaño y de su mamá Lidia Guerrero ante la CIDH desde 1998, ex presidente de la Comisión de Legislación Penal de la HCDN .

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