Jueves 26 de Noviembre de 2020

El ADN cordobés

Enredacción Socios
Manula

Así lo demuestra la evidencia hallada por científicos del Instituto de Antropología de Córdoba (Idacor) dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC ) y el CONICET, a partir del análisis de muestras genéticas actuales y antiguas recogidas en 20 localidades de la provincia durante los últimos 10 años.

El informe fue publicado por el sitio especializado en Ciencia de la UNC, UNCiencia.

Una parte del ADN de las personas que hoy habitan Córdoba estaba presente ya entre los pobladores de estas tierras hace miles de años. Esa parte permaneció inalterable a lo largo del tiempo, dando lugar a una continuidad biológica que remarca el origen local de los actuales habitantes de Córdoba.

Así surge de las investigaciones realizadas por un grupo de científicos del Idacor (dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), que intenta reconstruir la historia evolutiva de las poblaciones que habitaron el centro de Argentina, a partir de evidencia genética.

De acuerdo a los resultados, el 76 por ciento de los habitantes contemporáneos de Córdoba posee linaje materno indoamericano, mientras que una proporción menor es de origen europeo (16%) y africano (8%).

Esto significa que, por línea materna, la mayoría de los cordobeses tiene antepasados directos nativoamericanos, pertenecientes a los pueblos que habitaban este territorio antes de la llegada de los europeos, en el Siglo 16. La prueba de ello está en nuestro ADN.

“El análisis del ADN mitocondrial, que se trasmite únicamente de madre a hija, demuestra nuestro vínculo directo con los pueblos originaros”, destaca Darío Demarchi, investigador del CONICET y director del equipo que lleva adelante el proyecto. El especialista precisa que, por línea paterna, la ascendencia es, en cambio, mayormente europea.

Los científicos llegaron a esta conclusión luego de obtener más de 1000 muestras contemporáneas recogidas en 20 localidades de las provincias de Córdoba, San Luis y Santiago del Estero, durante los últimos 10 años. El muestreo también incluyó habitantes de la capital cordobesa, cuya extracción de ADN se llevó a cabo en el Laboratorio de Bioantropología, perteneciente al Museo de Antropología de la UNC.

D1j, LA MARCA CORDOBESA

Los investigadores, además, realizaron hallazgos que indican que parte de la población actual de Córdoba (entre el  10 y 15 por ciento) pertenece a un subtipo de linaje autóctono –el D1j–, que sería particular de la región central del país y se habría desarrollado como evolución local, durante el período pre-hispano.

“Encontramos ese mismo linaje en una persona que vivió en la costa de la Laguna Mar Chiquita, en el noreste provincial, hace 4500  años”, explica Rodrigo Nores, biólogo especializado en arqueogenética (estudio de ADN antiguo) e integrante del equipo de investigación.

Puesto de otro modo: la gente que habitaba esta región hace miles de años tenía la misma “marca genética” que hoy encontramos en la población cordobesa. “Eso significa que ha habido una continuidad temporal de al menos cuatro a cinco mil años”, apunta el científico.

Estos resultados surgen a partir del análisis y procesamiento de 70 muestras arqueológicas catalogadas en un rango de antigüedad de 370 a 4525 años, y distribuidas en la zona de las sierras cordobesas y Mar Chiquita. La mayoría de las muestras pertenece a esqueletos humanos recuperados en los últimos años en el marco del Programa de Rescate Arqueológico, dirigido por la investigadora Mariana Fabra, y a la colección antigua del Museo de Antropología de la UNC.

“Al comparar la secuencia arqueológica con la secuencia nativoamericana de la población contemporánea, encontramos una continuidad en los linajes. Es decir, hay patrones genéticos similares entre los habitantes actuales y antiguos”, indica Nores.

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-La herencia materna indica que la mayoría de los cordobeses (76%) son de origen nativoamericano y, en menor medida, europeo (16%) y africano (8%).

-La frecuencia de los linajes nativos es mayor en las sierras cordobesas y en la zona de Mar Chiquita, mientras que hay mayor incidencia europea en la llanura pampeana.

EL EQUIPO

Grupo interdisciplinario integrado por Darío Demarchi (director del proyecto y doctor en Biología), Rodrigo Nores (biólogo y doctor en Ciencias Químicas), Angelina García (doctora en Biología), Mariana Fabra (doctora en Historia) y Maia Pauro (doctora en  Antropología).

Ver también

LOS CUATRO LINAJES AMERICANOS

En América existen cuatro grandes grupos de linajes maternos (haplogrupos) o líneas descendientes de un ancestro común: A, B,C, y D. Los cuatro provienen del este de Asia, de donde emigraron entre quince y veinte mil años atrás, hasta llegar a América, el último continente en ser poblado por seres humanos.

A medida que avanzaron sobre el territorio americano, se fueron produciendo mutaciones genéticas que derivaron en el surgimiento y desarrollo de sublinajes locales, como el D1j (subdivisión del haplogrupo D), que se considera es propio y característico del centro del país. “No se ha encontrado en Centroamérica ni en América del Norte”, comenta el especialista en ADN antiguo, Rodrigo Nores.

En Córdoba, donde hay registro de ocupación humana desde hace más de 10.000 años, los cuatro haplogrupos están presentes en la población actual. Se concentran mayormente en el norte provincial (sierras de Córdoba y Mar Chiquita), donde hay mayor proporción de linajes nativoamericanos. Mientras que en el sureste, en la llanura pampeana, hay más incidencia de linajes europeos.

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