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Diego más allá del fútbol: peronista, admirador del Che, Fidel y Chávez, y crítico de Estados Unidos

Martes 26 de Enero de 2021

Diego más allá del fútbol: peronista, admirador del Che, Fidel y Chávez, y crítico de Estados Unidos

Paradojas del destino, Diego Armando Maradona falleció el mismo día (25 de noviembre) que el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, pero con una diferencia de cuatro años (2020 el argentino, 2016 el cubano).

Maradona no sólo fue un activista cubano sino que apeló además al renombrado sistema de salud de la isla para sus recurrentes curas contra las adicciones.

Maradona llegó a Cuba por primera vez el 18 de enero de 2000 procedente de Montevideo, tras sufrir una grave afección cardíaca por su adicción a la cocaína que estuvo a punto de causarle la muerte.

Diego y el comandante Fidel se conocieron en 1987, y con los años Maradona y el histórico líder cubano construyeron un vínculo muy afectuoso y de respeto.

Maradona consideraba a Fidel como "el más grande de la historia", expresión que repetía en varias oportunidades.

Hace cuatro años, Maradona despidió con profundo dolor al líder de la Revolución cubana, a quien definió como "un segundo padre" por la relación personal que los unía.

En aquella oportunidad, el astro argentino reconoció que estalló "en un llanto infernal" cuando le dieron la noticia y se estremeció al recordar "la emoción que se siente al estar frente a una leyenda como fue Fidel".

Con sensibilidad, Diego evocó que lo vio por última vez en 2013 y que entonces el expresidente le preguntó: "¿Me venís a despedir? Me explotaron los ojos de lágrimas, yo no lo iba a despedir para nada, lo iba a ver y lo noté frágil. Nos quedamos hablando durante una hora".

"Fue como un segundo padre para mí, le debo muchas cosas. Me aconsejaba mucho, me hablaba de mi enfermedad, me decía que no fuera tonto, estaba siempre pendiente de lo que hacía y cada vez que necesitaba algo era el primero en llamarme", agradeció Maradona, quien fortaleció su relación con Castro durante su establecimiento en La Habana entre febrero de 2000 y marzo de 2004 para recuperarse de su problema de adicción a la cocaína.

"Tuve una relación con Fidel que no sé si muchos deportistas cubanos la tuvieron. Lo llevaré siempre en mi corazón y en la piel, porque lo tengo tatuado (en su pierna izquierda)", reafirmó en diálogo con medios argentinos el 25 de noviembre de 2016 desde Croacia, donde seguía al equipo argentino de tenis en la Copa Davis.

El ex-presidente Néstor Kirchner junto a Maradona y la camiseta que le regaló a Cristina.

Diego siempre se definió como peronista. "Yo fui, soy y seré siempre peronista", dijo Diego Armando Maradona el pasado 17 de octubre, al conmemorarse el Día de la Lealtad, frase que sintetizó el compromiso político del astro futbolístico, que nunca fue esquivo a marcar sus simpatías, algo que le ha valido elogios y críticas a lo largo de su carrera.

"Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy, y seré siempre peronista. Y esto no debería ser un problema. El problema es la intolerancia que nos plantaron. Por eso, feliz Día de la Lealtad peronista", escribió en sus redes sociales, en octubre pasado, definirse como peronista, al igual que sus padres.

Desde 2003 y hasta su muerte, Maradona hizo pública su adhesión al kirchnerismo, primero con su respaldo al fallecido expresidente Néstor Kirchner, a quien alguna vez definió como un "gladiador" y con quien desde un primer momento mantuvo reuniones en la residencia de Olivos, y luego con su apoyo a la ex mandataria, Cristina Fernández de Kirchner.

"Argentina perdió un gladiador, un hombre que se la jugó siempre por sus ideales y nos sacó del pozo", dijo el astro a la prensa el 27 de octubre de 2010, al retirarse de la Casa de Gobierno donde acompañó a la familia Kirchner en el velatorio de Néstor Kirchner.

También se apoyó en la izquierda, tanto en la cancha como en la política: férreo seguidor del Che Guevara y de Fidel Castro, autoproclamado chavista “hasta la muerte” y militante de la Patria Grande latinoamericana, fue al mismo tiempo un detractor del imperialismo de Estados Unidos y la suntuosidad del Vaticano.

Su compromiso por la Patria Grande quedó plasmado en 2005 cuando viajó en el Tren del Alba a Mar del Plata en el ya histórico encuentro que dejó en la inmortalidad la consigna “ALCA, ALCA, ¡al carajo!”, en rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas que quería imponer Estados Unidos en la región durante la IV Cumbre de las Américas.

Hugo Chávez y Maradona en un acto contra Estados Unidos y en favor de la unidad latinoaméricana.

Acompañado de líderes de la región como los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, Maradona fue una de las caras visibles de la Cumbre de los Pueblos que acompañó en las calles la derrota diplomática del entonces impulsor del acuerdo comercial, George W. Bush.

Con remeras con la leyenda “Paren a Bush” o “criminal de guerra”, el 10 fue así partícipe de un punto de inflexión en la integración regional que se profundizó en el ya existente Mercosur y se extendería luego con la creación de otros organismos como la Unasur y la Celac, que no incluía ni a Estados Unidos ni a Canadá, pero incorporaba a la bloqueada Cuba al sistema interregional.

Esa amistad y admiración mutua entre el campeón del Mundo en 1986 y Chávez trascendió ese triunfo conseguido en Mar del Plata.

"Lo que me dejó Hugo fue una gran amistad, una sabiduría política increíble. Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano, nosotros estábamos entregados a Estados Unidos y él nos metió en la cabeza que podíamos caminar solos", dijo en su momento Maradona en una entrevista para Telesur.

Tras el fallecimiento de Chávez en 2013, anunció su apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro; y ese mismo año, publicó en su cuenta de Facebook que estaba dispuesto a pelear contra el imperialismo por Venezuela.

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“Somos chavistas hasta la muerte. Y cuando Maduro ordene, estoy vestido de soldado para una Venezuela libre, para pelear contra el imperialismo y los que se quieren apoderar de nuestras banderas, que es lo más sagrado que tenemos. ¡Viva Chávez! ¡Viva Maduro! ¡Viva la revolución! Vivan los venezolanos de pura cepa, no los venezolanos interesados e involucrados con la derecha", señaló el futbolista.

Su cercanía con Evo Morales cuando era mandatario de Bolivia también fue manifiesta y ambos se dieron el gusto de jugar en la misma cancha de fútbol en 2008 para pelear contra un enemigo común: la FIFA.

El organismo rector del fútbol mundial decidió en ese entonces prohibir los partidos internacionales en la altura de La Paz, lo que llevó al ex Argentinos y Boca a viajar a esa ciudad a disputar una exhibición junto a Morales.

Crítico a la suntuosidad del Vaticano, Maradona confesó que llamó “hijo de puta” al papa Juan Pablo II en 2000 por vivir bajo techos de oro y besar luego a niños pobres. “Vi el techo y me dije cómo puede ser tan hijo de puta de vivir con un techo de oro y después ir a los países pobres y besar a los chicos con la panza así. Dejé de creer”, confesó.

La llegada de Francisco amigó a Maradona con la Iglesia Católica y en 2016 visitó la Santa Sede para reunirse con el pontífice antes de participar de un partido por la paz y a beneficio que se disputó en el estadio Olímpico de Roma.

Otra causa que Diego abrazó como propia fue la de Palestina a tener su Estado propio: se declaró de “corazón palestino” y en 2018, antes de la final del Mundial de Rusia, se encontró con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, para darle su respaldo.

(Con información de Agencia Telam).

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