Los investigadores sospechan que fue una “mejicaneada”. Creen que se trata de un proveedor al que le estaban robando la mercancía. Quedó imputado de “almacenamiento de estupefaciente”.

Un efectivo de la PFA clasifica la droga secuestrada en el taller textil. Foto: PFA.

En la madrugada del 27 de junio los vecinos de barrio Altamira se inquietaron cuando vieron a dos hombres caminar por los techos y encendieron la alerta en el grupo de WhatsApp que comparten con el comisario de la zona. Los dos intrusos escaparon a bordo de un Gol rojo antes de que los uniformados llegaran. Pero cuando subieron a los techos, sobre un tinglado de la calle Río Primero al 1004 donde se fabricaban y estampaban remeras, los uniformados se chocaron con algo que no buscaban: en bolsas de consorcio negras, había 177 kilos de marihuana compactada.

Durante un mes la investigación no tuvo imputados, ni hipótesis, ni la mercancía tuvo un supuesto dueño. Pero ahora, los investigadores creen que los más de 200 panes de marihuana eran de Mauro Viñati, el dueño de la pequeña empresa textil. Y que esa noche lo estaban “mejicaneando”. Es decir, le estaban robando la mercancía. Por eso quedó detenido e  imputado del delito de “almacenamiento de estupefaciente”.

La medida la tomó la fiscal federal Graciela López de Filoñuk durante la semana que reemplazó a Gustavo Vidal Lascano, quien se había tomado la feria judicial. Hasta ayer, el Juzgado Federal N°2 a cargo de Alejandro Sánchez Freytes no había terminado de incorporar toda la prueba. Pero, según adelantó una fuente, luego del hallazgo fortuito, cuando se ordenaron diversos allanamientos, los miembros de la Policía Federal encontraron pruebas que comprometen al empresario.

Si bien Viñeta siempre dijo que la droga no le pertenecía, los investigadores encontraron marihuana en menores cantidades dentro de la empresa. Además de los “panes” que fueron encontrados en el techo, había marihuana en otros dos lugares de la fábrica: en un cajón de un escritorio y en el interior del galpón.

Una de las hipótesis que maneja una fuente muy calificada, es que se podría tratar de una “mejicaneada”. “Es posible que este hombre haya sido un distribuidor, alguien que manejaba droga en cantidades, aunque sea marginal, dentro del gran mercado, y que alguno de sus clientes, sabiendo dónde la almacenaba, haya intentado robarlo”, señaló la fuente.

Para los instructores, los dos hombres que fueron vistos en los techos por lo vecinos podrían ser “ladrones” que estaban robando la mercancía. Cuando huyeron, dejaron parte del botín en el interior del galón.

Por eso el tipo penal que se le aplicó es “almacenamiento”, un poco más grave que tenencia simple o “facilitación” del lugar. Implica un lugar de mayor acción y responsabilidad en la cadena del narcotráfico.

Juan Riveros, el abogado de Viñati, espera que el juzgado termine de incorporar la prueba para pedir por su libertad, que ya le fue negada en otra oportunidad.

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