“El Comité del Nobel de Oslo ha otorgado el Premio Nobel de la Paz a Corina Machado, como paradigma de la defensa de los Derechos Humanos en el continente americano. El otorgamiento de este Premio Nobel de la Paz cuenta con pleno respaldo político, militar y económico de los Estados Unidos. Resulta paradójico e increíble que los Estados Unidos apoyen y se adhieran al Premio Nobel de la Paz otorgado a Corina Machado —como defensora inclaudicable de los Derechos Humanos en América— mientras al mismo tiempo se niegan a cumplir los mandatos de la Comisión (Interamericana de Derechos Humanos, CIDH) en el Informe de Fondo 76/16”, afirman el abogado Juan Carlos Vega y Lidia Guerrero en una nota dirigida a los secretarios ejecutivos de la CIDH.

El Informe de Fondo 76/16 de la CIDH, que es equivalente a una sentencia, sanciona a EE.UU. porque las dos condenas de muerte contra el argentino Víctor Saldaño fueron “fundadas en puro racismo” de su sistema judicial. Puntualmente, el organismo interamericano obliga a EE.UU. a que libere al argentino, le brinde tratamiento adecuado a sus patologías psiquiátricas y repare a las víctimas. El gobierno estadounidense no ha cumplido aún con esa resolución, pese a que es de ejecución obligatoria.
Vega y Guerrero suman el Nobel de Machado a su denuncia de doble estándar de EE.UU. en materia de Derechos Humanos y vuelven a reclamar que el gobierno estadounidense acate la resolución de la CIDH. Para ello, solicitan una audiencia a la CIDH con la intención de insistir en el pedido de cumplimiento del Informe de Fondo 76/16.
“Víctor Saldaño lleva 30 años en el corredor de la muerte, en base a dos sentencias declaradas por la Comisión como violatorias de la Declaración Americana (racismo judicial). Los Estados Unidos han declarado ante la Comisión que nunca cumplirán con dichos mandatos porque desconocen el valor jurídico vinculante de la Declaración Americana. (…) Nos encontramos frente a una política de doble estándar de la democracia más grande del mundo: por un lado, condenan violaciones de Derechos Humanos cometidas por Estados dictatoriales y apoyan el Premio Nobel de la Paz a Corina Machado; mientras que, por el otro, desconocen el valor jurídico de la Declaración Americana y afirman que nunca cumplirán con los mandatos de la Comisión Interamericana cuando esta declare violaciones cometidas por los propios Estados Unidos”, resalta la nota enviada a la CIDH.
Y agrega: “Este Premio Nobel de la Paz debería servir como elemento de reflexión para que los Estados Unidos revisen su conducta en el caso del argentino Víctor Saldaño. Y debería servir a la Comisión Interamericana para comprender que su prestigio internacional está siendo manchado por la conducta de los Estados Unidos al desconocer el valor del Sistema Interamericano de Derechos Humanos”.

El cordobés Víctor Saldaño en la prisión de Texas. (Foto: Gentileza / Archivo).
EL CASO SALDAÑO
Saldaño es cordobés, tiene 53 años, y fue acusado del asesinato del comerciante estadounidense Paul Ray King en 1995, dos veces condenado a muerte, y dos veces anuladas esas sentencias por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos). El cordobés ha pasado 30 años en el corredor de la muerte, en una prisión de Texas, Estados Unidos.
Vega afirmó a ENREDACCIÓN que “en este caso se ha probado el racismo en el sistema judicial más garantista del mundo. El racismo como fundamento de la pena de muerte. Pero también es un caso testigo de la política de doble estándar en materia de DD.HH. de los EE.UU. que por un lado sanciona a países que violan los DD.HH. y que por otro lado desconoce el valor jurídico vinculante de la Declaración Americana sobre DD.HH. Está claro que Estados Unidos tiene una política de doble estándar. Está probado que cuando el Sistema Interamericano de Derechos Humanos dicta sentencias contrarias a Estados Unidos, como sucede con el caso Saldaño, este país no las cumple”.
“Esto va más allá de la pena de muerte. Este es el único caso donde se probó racismo judicial para aplicar la pena de muerte. Sin embargo, lo más grave no es eso, lo más grave es que EE.UU. lleva años sin cumplir con la resolución de la CIDH que consiste en liberar a Saldaño, brindarle tratamiento adecuado y reparar a las víctimas”, expresó el abogado.
El corredor de la muerte, donde se encuentra Saldaño a la espera de su ejecución desde hace tres décadas, es un sitio considerado como de tortura.
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