La elección del domingo en la provincia ratificaría el escenario de las PASO del mes de agosto. No se esperan sorpresas y Cambiemos obtendría 5 bancas, UPC 3 y el kirchnerismo, uno. El interrogante abierto es saber si el presidente mejorará sus porcentajes electorales o si los efectos del caso Maldonado inciden en su performance.

Los candidatos a diputados nacionales durante el debate realizado en la Universidad Católica. Foto: Arzobispado de Córdoba.

Los encuestadores están expectantes: los resultados electorales en la provincia de Córdoba están cantados, pero buscan establecer el posible efecto del Caso Maldonado en el ánimo político de la gente y en su voluntad de participación el próximo domingo. Gustavo Córdoba detectó en los últimos días un quiebre en la tendencia alcista del voto de Cambiemos en esta provincia, que sin embargo no pondría ni un ápice de duda sobre su holgado triunfo en las legislativas. Sólo se trataría de una ondulación hacia abajo en una curva ascendente que semanas atrás tuvo picos de más de 46 puntos para la lista que encabeza Héctor Baldassi. Córdoba deslizó que este movimiento podría ser un primer efecto de la desaparición de Santiago, aunque se mostró sorprendido de que las esquirlas políticas lleguen a estas tierras. Con todo, medida por partido (no por candidato), la lista PRO mantendría y aún mejoraría la excelente performance de las PASO, pero se quedaría con las mismas cinco bancas que, con el 44% de los votos, “señó” en agosto. De  igual manera, Unión por Córdoba (UPC) se quedaría con tres, y el Frente Córdoba Ciudadana con un escaño, tal como se configuró en agosto.

También Roberto Schreiner estima que es muy difícil que el domingo cambie la disposición 5-3-1, aunque se planteó dudas respecto del impacto del hecho Maldonado, y puntualmente de la exhibición y circulación de la foto del cuerpo muerto y en descomposición, no identificado al cierre de esta nota. El encuestador y analista señaló que todavía hay un 10% de indecisos, aunque aclaró que la proyección de los mismos beneficia a Baldassi. Otra variable a tener en cuenta es el porcentaje de participación, que estuvo en el 70% en las PASO. Si bien en los sondeos, el 90% asegura que el domingo irá a votar, los pronósticos indican que la participación estará en los niveles históricos, más cerca del 70 o 75%. En cuanto a los votos de las listas que pasaron a las elecciones generales, hay coincidencias en que escasamente mueven “el amperímetro” de las dos listas principales.

En Unión por Córdoba se aferran a la sensación de que el domingo no será mucho peor que las PASO. La imagen y el conocimiento del primer candidato Martin Llaryora creció, y el gobernador Juan Schiaretti ronda el 70% de imagen positiva, lo que sin embargo no lograría descontar los 16 puntos que los separaron de Cambiemos. Antes bien, admiten que la distancia se puede ampliar, pero conservando las tres bancas que UPC pone en juego (verdad que desconoce que también se ponen en juego las bancas de los neoschiarettistas Ernesto Bernabey y Andrés Guzman). El PJ está en su piso de 28/30 puntos, pero la recorrida de Schiaretti por los medios masivos acrecienta las esperanzas de los artífices de la campaña. Lo mismo la activación del PJ vía gobiernos locales, que en las últimas semanas redoblaron los esfuerzos, lo que se espera redunde en mejores resultados en Río Cuarto, Alta Gracia, La Calera y otras ciudades. La consideración pública del mandatario y el hecho de que, según algunas encuestas por demás prematuras, Llaryora le gane a Baldassi la pulseada de imagen como gobernador, es la buena noticia que calma las angustias peronistas.

Si alguien pensaba que la octava banca estaba en disputa entre el tercer postulante de Unión por Córdoba, Paulo Cassinerio, y el sexto de Cambiemos, Walter Nostrala, hay que decir que los números hoy indican que no hay “batacazo” y ponen al juecista legislador del Parlasur como dueño de la inexistente “décima banca”. Queda por dilucidar si la aparición de Maria Eugenia Vidal -y él para Córdoba desconocido Horacio Rodríguez Larreta- pidiendo el voto para Baldassi, tiene que ver con un posible efecto Maldonado y sí, en todo caso, modificará en algo el estado de las cosas.

Sobre la novena banca tampoco parece haber dudas. Al candidato kirchnerista Pablo Carro no le sobra nada, pero no estarían en condiciones de arrebatársela ni Cambiemos ni Liliana Olivero, la referente del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT). El postulante del Frente Ciudadano no habría oscilado mucho desde los casi 10 puntos que sacó en las PASO, y debería retroceder mucho (y el PRO trepar muy arriba) para perder el lugar.

Olivero hoy es vista sin chances, y su pérdida de apoyo tendría que ver con el hecho de que el kirchnerismo se convirtió en el espacio opositor local al oficialismo nacional. La dirigente de izquierda, además, continúa pagando el precio del apoyo a la huelga de la UTA, y el voto contrario al desafuero de Julio De Vido en el Congreso, con lo que dejó de ser el “voto cómodo” de un sector de la clase media.

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