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Con la frente en alto: la defensa puso en jaque al poderoso Flamengo, pero no fue suficiente

Martes 29 de Septiembre de 2020

Con la frente en alto: la defensa puso en jaque al poderoso Flamengo, pero no fue suficiente

La Gloria le faltó el respeto a Flamengo en Río de Janeiro, y con un gran sacrificio defensivo estuvo muy cerca de lograr la hazaña. No fue suficiente, porque el equipo brasileño reaccionó a tiempo y con un segundo cuarto letal se llevó el segundo punto por 66 a 64 y se convirtió en el primer finalista de la Champions League. El goleador albirrojo fue Santiago Scala con 18 tantos, mientras que Carlos Olivinha fue la figura con 20 unidades.

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A pesar del sabor amargo de la derrota, el equipo albirrojo dejó todo en la cancha y con un plantel reducido e inferior al brasileño, tuvo varias chances de cerrar el juego a su favor, pero los detalles terminaron por sepultar una victoria heroica. Aunque los resultados mandan, el equipo de Sebastián Ginóbili dejó una vez más a Instituto codeándose con los poderosos del continente.

Manula

La mano del "Sepo" se notó desde el arranque. Al igual que hace unos días en el Ángel Sandrín, "La Gloria" se hizo fuerte desde su defensa, y dejó sin respuestas a un equipo lleno de variantes. No fue fácil, pero logró neutralizar durante los 40 minutos a Franco Balbi (0 puntos, 2 asistencias) y contener hasta el tercer cuarto a Marquinhos (10 de sus 18 puntos los anotó en el período final). El dolor de cabeza lo generó el inoxidable Carlos Olivinha, que se encargó de anotar, tomar rebotes y defender como un campeón.

La mano del "Sepo". Con menos jerarquía, el entrenador complicó al candidato con su estrategia táctica. Foto: FIBA.

La diferencia esta vez, estuvo en la ofensiva del albirrojo, que con el trío Martín Cuello, Santiago Scala y Jordan (convirtieron 25 puntos combinados) logró lastimar al Flamengo durante todo el primer tiempo. El triple fue el arma más importante, ya que con un 50% (6/12) de efectividad, el equipo dejó atrás ese pobre 11% del primer juego.

Justamente el rendimiento de Instituto dejó en silencio a un estadio Maracazinho con una sola tribuna habilitada y la presencia de Filipe Luís y Gabriel Barbosa (dos estrellas del equipo de fútbol) que vinieron exclusivamente para el festejo. Con la confianza por las nubes los cordobeses lograron sacar 20 puntos de diferencia (41 a 21) al termino del primer tiempo, y dejaron en claro que nada estaba definido de antemano.

Filipe Luís, "Gabigol" y Jorge Jesús disfrutando el partido. Foto: FIBA.

Si alguien pensaba que la ventaja de 20 puntos era un montón, Flamengo se encargó de triturar las esperanzas albirrojas con un arranque intimidante. Solo cinco minutos le bastaron para recortar la diferencia a 9 puntos, con un parcial de 15-4 (36 a 45), que se explica por la apuesta a atacar cerca del canasto y defender un paso más adelante a los tiradores, siendo más rudos en los contactos, casi al límite de lo legal. En ese clima hostil e incómodo para Instituto, el partido cambió para siempre.

Cualquier equipo sin hambre de revancha no hubiese dado pelea, pero los dirigidos por el "Sepo" no se achicaron ante la adversidad y resistieron con su corta rotación de 7 jugadores. En esos cinco minutos finales del tercer cuarto, Instituto no pudo convertir triples, pero se apoyo en la mano caliente de Scala y Cuello, el sacrificio de Sam Clancy en defensa y la experiencia de Pablo Espinoza para tomar buenas decisiones en ambos costados. De esta forma, Flamengo no pudo recortar la diferencia a menos de un dígito y el periodo terminó 52 a 40 a favor de los cordobeses.

UN FINAL PARA EL INFARTO

Un final apretado, digno de dos grandes equipos. Foto: FIBA.

Lo que vino después fue una demostración de calidad defensiva del "Fla". Con un Olivinha siendo el alma del equipo, disputando cada pelota como si fuese la última, los brasileños dejaron en seco a Instituto, que no anotó en los primeros cinco minutos del último cuarto. De esta manera, Flamengo volvió a inclinar la cancha y empató el partido en 52, obligando al entrenador albirrojo a sacar a Espinoza por Nicolás Romano para encontrar vías de gol.

El ingreso de Romano fue fundamental para generar más en ofensiva en las siguientes jugadas, pero los cariocas desplegaron todo su repertorio y no dejaron pasar la oportunidad cuando su rival falló. Faltando tres minutos y medio, Rafael Mineiro clavó su primer triple en la serie y permitió que su equipo pase al frente (57-54) por primera vez, y se mantuviera allí hasta el final.

A pesar del golpe recibido, el equipo cordobés no se achicó, y con más ganas que ideas, tuvo dos oportunidades de empatar o pasar al frente en el minuto final: La primera fue el libre fallado por Whelan, faltando 18 segundos, con el marcador 62-63; y la segunda estuvo en las manos de Germain Jordan, que lanzó un triple desesperado (con 2.5 segundos) y por unos centimetros no significó la hazaña heroica en Rio de Janeiro. Fue final, con sabor agridulce a pesar de la derrota por 66 a 64. Es que una vez más, Instituto se codeo con los grandes.

 

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