Un efecto de la desocupación, subocupación y pérdida de poder adquisitivo es la modificación de los hábitos alimentarios y de consumo de los cordobeses. Ganan lugar fideos, pollos, legumbres, papas, batatas y pan.

Los sectores sociales que compran en pequeñas superficies de cercanía han variado su dieta, que ha perdido variedad y cantidad. Son en general los grupos sociales pertenecientes a los segmentos C2, C3 y D, esto es las clases medias y los trabajadores informales. Así queda en evidencia de acuerdo al informe económico mensual que emite el Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba. En Argentina, según un informe titulado el Supermercadismo Argentino, cuya autora es Amelie Ablín, en base a informe de la Federación Argentina de Empleados de Coemrcios (FAECyS), cámaras de empresas supermercadistas como ASU, CAS y FASA y los relevamientos del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) señala que el 58% de las ventas se concentran en el 15% de las bocas, que corresponden a las grandes superficies. El resto, esto un 42% se distribuye entre el resto del sistema de comercialización.

Aumentó el consumo de pollo, pan, fideos y alimentos secos, papas y batatas. Disminuyó la compra de frutas, verduras, carne vacuna y de pescado.

Según el Centro de Almaceneros de Córdoba se han producido entre febrero de 2017 y febrero de 2016 las siguientes variaciones:

-Los yogures perdieron un 19,2% de ventas; los falnes y postres preparados se redujeron un 23,27% y los quesos blandos como el cremoso, cuartirolo también fueron por el tobogán con una reducción de 13 puntos en el consumo interanual.

-En cambio, los que incrementaron su consumo fueron el pan francés, mignon, flauta y otros con un 20,05%. Los que salieron perdiendo en el rubro panadería fueron los criollos, chipacas y tostadas, que cayeron un 10,65%. A las facturas les fue peor con una disminución del 17,4%.

-El verano comenzó con los precios de la carne vacuna relativamente quietos, es decir con incrementos reducidos según los cortes, lo que hizo que se atenuara la disminución de consumo: -11,21 por ciento entre febrero de 2017 con respecto al mismo mes de un año atrás.

-Como carne hay que comer, siguió ganando terreno el pollo, con un crecimiento de 7,7 por ciento en el lapso señalado. La carne porcina que sí tuvo alza de valores, perdió respecto de febrero de 2017 un 1,77%. Los especialistas señalan que cuando su precio se acerca al de la carne vacuna, los consumidores que pueden hacerlo, prefieren adquirir tipo de carne por sobre la de cerdo, que se convierte así en un nicho oportunista. El pescado que también estacionó su crecimiento de precios en el verano, siguió perdiendo consumidores: un 15% en un año.

-Los que subieron en su demanda fueron: las pastas secas (+14,20%), legumbres en general, incluyendo harina de maíz (+7.30%), y las papas y las batatas (+15,20%). Mientras que el consumo de frutas y verduras frescas bajó un 13,50%.

La gerente comercial del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comercios Minoristas de Córdoba, Vanesa Ruiz, revela que como contrapartida a la caída en el consumo de leche fluida se incremento el de azúcar e infusiones que pueden ser “estiradas” con agua. La leche fluida, entera y descremada, tanto en sachet como tetra cayó un 12,11% entre febrero de 2017 y febrero de 2016.

Con la devaluación de los primeros meses de 2014, que rondó el 22%, los consumidores saltaron de las primeras marcas a segundas y terceras, pero luego a medida que se ajustó la capacidad de compra, comenzaron a reducir la cantidad de lo que adquirían. Con lo que sufrió la compra mensual y ganó espacio el negocio de cercanía, porque aumentó un 5,6% la cantidad de veces que los compradores asisten a los centros de ventas, tanto supermercados como almacenes y autoservicios. Esto es, que en lugar de comprar para llenar la alacena y la heladera, comenzaron a comprar según la disponibilidad de dinero de cada familia.

Un segundo detalle, que surge de las experiencias que ha realizado hasta el momento el Centro de Almaceneros cordobés, es que las clases medias (segmentos C2 y C3) al sumar las carnicerías terminales electrónicas, le han agregado entre un 15 y 20% de facturación a este rubro comercial. Esto es, al poder pagar con tarjeta incluyeron a estos negocios en su rutina de compras. Esa suba ha compensando la pérdida de poder adquisitivo de sus tradicionales clientes en los sectores populares.

Ruiz apuntó que los almacenes y autoservicios de toda la provincia han comenzado a competir en precios con las grandes superficies, sobre todo, en el segmento de productos frescos. “Allí es donde se producen las ofertas más competitivas en la comparación etre sectores”, asegura. Esto explicaría también el corrimiento de algunos sectores hacía los comercios de cercanía.

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que “la composición exacta de una alimentación saludable, equilibrada y variada depende de las necesidades de cada persona (por ejemplo, de su edad, sexo, hábitos de vida, ejercicio físico), el contexto cultural, los alimentos disponibles localmente y los hábitos alimentarios. No obstante, los principios básicos de la alimentación saludable son los mismos para todos”.

Los adultos para tener una alimentación sana deben “comer frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales (por ejemplo, maíz, mijo, avena, trigo o arroz integral no procesados); al menos 400 g (5 porciones) de frutas y hortalizas al día. Las papas, batatas, la mandioca (yuca) y otros tubérculos feculentos no se consideran como frutas ni hortalizas; limitar el consumo de azúcar, grasas y sal”. Los cordobeses estarían yendo en sentido contrario como modo de enfrentar la situación crítica.

Se redujo notablemente el consumo de alimentos frescos, entre ellos el tomate.

 MUCHO FIADO

La compra a crédito en almacenes y autoservicios es una de las estrategias de sobrevivencia de los que tiene pocos ingresos y de comercialización de los negocios de cercanía. La secuencia del porcentaje de ventas bajo esta modalidad sobre el total en los últimos cinco meses ha sido la siguiente:

Febrero 2017: 31%

Enero 2017: 29,23%

Diciembre 2016: 27,70%

Noviembre 2016: 29,30%

Octubre 2016: 33,65%

Compran a crédito 1 de cada 3 cordobeses que realizan sus compras de alimentos en pequeñas superficies.

Si bien febrero de 2017 muestra un menor porcentaje de ventas a plazo (31%) respecto de octubre del año pasado, en que fueron de 33,65%, el dato que aparece como sustancial es que disminuyó el endeudamiento con el aguinaldo en diciembre de 2016 (la cifra fue de 27,7%, casi cinco puntos menos que dos meses antes), pero a partir de enero este valor creció 1,53% y en febrero otro 1,67%. Esto pone en evidencia las dificultades para comprar de alimentos. De hecho, la morosidad en el pago de la cuenta corriente subió un 23,6% entre febrero de 2017 y febrero de 2016. Es decir que 1 de cada 4 compradores tuvieron algún problema para saldar sus deudas.

La venta fiado entre 2017 y 2015 ha aumentando en términos generales un 25%.

A su vez, en el período marzo 2016 – febrero 2017 respecto de marzo2015 – febrero 2016, es decir un año contra un año, la caída de ventas en volumen de unidades alcanzó el 23,15%.

En el Gran Córdoba, el desempleo del tercer trimestre de 2016 fue de 11,5% y el del cuarto trimestre de 8%. En Río Cuarto, en los mismos períodos fue de 10,5% y 9,1%, de acuerdo a los datos del INDEC. La CTA (Congreso de Trabajadores Argentinos) cifró la cantidad de puestos de trabajo que se perdieron en el sector privado de todo el país en 122.000 durante el pasado año.

Por su parte, el IPC (Índice de Precios al Consumidor) de 2016 en Córdoba fue de 34,4%, lo que arroja una pérdida promedio de poder adquisitivo de 4 por ciento.

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