Investigadores de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC proponen alternativas para el aprovechamiento sustentable y la conservación de la tradicional aromática cordobesa.

Una planta de peperina. (Foto: UNCIENCIA).

Los investigadores “han registrado un cultivar de una variedad de esta planta, para favorecer su cultivo industrial” y advierten que “muchas de las propiedades medicinales de los “yuyitos” no están comprobadas empíricamente e incluso pueden existir contraindicaciones cuando son utilizados incorrectamente”. La información fue publicada por el portal UNCiencia, de la Universidad Nacional de Córdoba.

En la actualidad, los emprendimientos productivos de peperina son escasos y las poblaciones silvestres de esta planta tienden a agotarse, poniendo en riesgo el trabajo de los recolectores informales que viven de esa tarea.

Al mismo tiempo, las empresas que demandan esta aromática –en su gran mayoría yerbateras–, requieren cada vez más cantidades de materia prima de calidad, provocando un aumento en el riesgo de extinción de esta especie.

Ante esa problemática, el grupo de investigación de Aromáticas de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, conformado por Marta Susana Ojeda (coordinadora), Ana Guadalupe Chaves, Lorena Torres, Paula Brunetti, Sonia Ocaño y Yamile Massuh, propusieron la puesta en cultivo de la peperina. Desde hace más de veinte años, este equipo científico lleva adelante proyectos dirigidos a la conservación, domesticación y mejoramiento de la peperina.

En ese marco, se destaca la inscripción en el Instituto Nacional de Semillas (Inase) de un cultivar de peperina llamado Champaquí- FCA, variedad que inició su proceso de inscripción en el organismo nacional en 2004.

“Nuestro objetivo fue generar una peperina que pudiera darle una respuesta al sector empresario, frente al volumen de demanda que tiene, favoreciendo que las empresas puedan generar a través del cultivo su propia peperina. Para eso, hemos desarrollado el cultivar Champaquí- FCA, que tiene propiedades equilibradas en lo químico y se puede adaptar a condiciones de cultivo propias de la región”, especifica Ojeda.

De ese modo, frente al riesgo de extinción en el que se encuentra la peperina, el cultivar Champaquí- FCA significa una herramienta que puede favorecer el cultivo industrial controlado de la especie, equilibrando las necesidades del sector empresario con la conservación de un recurso nativo icónico de la provincia de Córdoba.

De acuerdo al saber popular, la peperina posee propiedades digestivas, ya que estimula el estómago y mejora la función hepática y vesicular. También posee capacidad antiespasmódica, porque reduce los dolores abdominales y dolores de cabeza relacionados con la mala digestión.

Por otra parte, hace años se vienen estudiando otro tipo de propiedades de esta aromática, como su capacidad antibacteriana, antiviral o antiséptica, a través de los aceites que la componen.

El uso popular de la peperina no está validado empíricamente con precisión. Por ello, las investigadoras subrayan la importancia de los procesos de investigación sobre esta planta, como un modo de discernir entre los mitos y la realidad.

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