Hay 12 imputados, 9 son mujeres. Vendían estupefacientes en la vereda, a toda hora y a la vista de todos. Para el fiscal Marcelo Hidalgo, se dio un “copamiento territorial”.

En dos esquinas de la calle Cabo Contreras, en barrio Chaco Chico, entre General Bustos y Residencial América, en el noreste de la ciudad de Córdoba, la venta al menudeo de cocaína, marihuana y pastillas de Roypnolt se hacía a la vista de todos. “Era como si vendieran caramelos”, dijo un testigo. Otro contó: “Un día fui a comprar y se peleaban entre ellas para ver a quién le tocaba vender”. Las conocían como “la banda de las tortilleras” porque ­–declararon– eran mujeres que “usaban gorros y ropa de varón”. En la organización también había hombres. Las declaraciones forman parte del mayor expediente por narcomenudeo realizada desde 2012, cuando la venta minoritaria pasó al fuero provincial, y tiene a doce personas imputadas, nueve de ellas, mujeres.

El caso empezará a ser juzgado hoy por la Cámara 3° del Crimen, en el edificio de Tribunales II de Córdoba. Los imputados rechazaron el juicio abreviado y ahora enfrentan penas no menores a seis años de cárcel, por comercialización de estupefacientes agravada.

Para el fiscal de instrucción Marcelo Sicardi hay pruebas para sostener que se trató de una “prolija organización” que había ocupado territorialmente ese sector del barrio, una zona de clase media baja. “El tráfico era intenso, a toda hora y frente a todos”, escribió en el auto de elevación a juicio.

El proceso oral podría extenderse durante dos audiencias en las que declararán sólo tres testigos, policías de la Fuerza Policial Antinarcóticos (FPA) que trabajaron comisionados en la investigación. La principal prueba son fotos y videos en los que quedaron registradas las “transas” realizadas por los imputados.

Los imputados rechazaron el juicio abreviado y ahora enfrentan penas no menores a seis años de cárcel, por comercialización de estupefaciente agravada.

Para el fiscal de Cámara, Marcelo Hidalgo, en esa zona de la ciudad funcionaba un “micro-narcoestado”. “Ejercieron un copamiento territorial significativo que funcionaba a toda hora y a plena luz del día. Y en esa actividad pudimos determinar el protagonismo particular de determinados acusados que eran los que dominaban ese sector. Este eslabón ha sido comunicado a la Justicia Federal”, explicó Hidalgo a ENREDACCIÓN.

Para el fiscal de Cámara, Marcelo Hidalgo, en esa zona de la ciudad funcionaba un “micro-narcoestado”. “Ejercieron un copamiento territorial significativo que funcionaba a toda hora y a plena luz del día.

Para Hidalgo, varias pruebas indican que funcionaban de una manera organizada: cada vendedor cargaba pocas dosis en bolsas negras selladas; a cierta hora del día reponían mercancía desde dos domicilios cercanos y, sobre todo, por la tarde, los involucrados caminaban una cuadra y guardaban el dinero en una bolsa marrón que quedaba en poder de una mujer que no se encontraba entre el grupo de las “transas”. “Esa mujer era la que llevaba la punta”, dijo uno de los testigos en instrucción.

En el juicio, los investigadores intentarán establecer si ella y otros imputados integrantes de su familia ejercían un rol de liderazgo por sobre las vendedoras. La familia, (padre, esposa e hija) controlaban la bolsa de dinero y además eran moradores de un complejo de departamentos de donde fue secuestrada parte de las sustancias y el dinero. En el barrio, a ese complejo ubicado en Cabo Contreras y pasaje Nobosacate, lo llamaban “La Vecindad”.

La presunta líder tenía prisión domiciliara. Ella y otras cinco personas involucradas en esta causa ya habían sido juzgadas o tenían causas pendientes en la justicia provincial por comercializar estupefacientes. De los 12 imputados, solo dos declararon haber terminado el secundario y ninguno dijo tener un trabajo estable o formal. Vivían en la zona, un sector marginado de la ciudad.

Exceptuando a Ricardo Néstor Gauna (43) que está imputado por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, el resto enfrentará cargos más pesados. Se trata de Verónica Inés Bustamante (38), Vanesa de Lourdes Álvarez (33), Romina Soledad Díaz (23), Élida Eugenia Díaz (45), Paola Andrea Juncos (39), Débora Romina Marín (32), Romina Gisela Saires (29), Oscar Abraham Sabir (47), Mariana del Valle Sánchez Bustamante (29), Marta Soledad Sánchez (35) y Alejandra Tissera (41).

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