El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, celebró con un extenso artículo en su blog el anuncio oficial de la semana pasada, donde el gobierno modificó las metas de inflación y resaltó que "es importante que funcione un equipo económico con los mismos objetivos y una interpretación compartida de la realidad". También dijo que no hay que preocuparse por una inflación mayor en 2018.

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo.
Municipalidad de Río Cuarto-Parque Sarmiento

Domingo Felipe Cavallo analiza regularmente a través del blog que lleva su nombre, la realidad económica y política y se trenza en alguna que otra polémica. Esta vez salió a apoyar al equipo económico del presidente Mauricio Macri, que con el anuncio de las nuevas metas inflacionarias, blanqueó una devaluación. Pero sobre todo, Cavallo festejó que Principio del formulariopor primera vez, el Jefe de Gabinete , Marcos Peña, los ministros de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne y Luis Andrés Caputo, y el presidente del Banco Central, Adolfo Sturzenegger, “dieron la imagen de conformar un equipo económico con objetivos compartidos y una misma interpretación de la realidad”.

“Si el Gobierno sigue manejándose de esta manera, cabe esperar que los analistas y comentaristas políticos y económicos presten atención al contenido sustantivo de los anuncios y no pierdan el tiempo buscando ganadores y perdedores en las discusiones internas que naturalmente existen en todos los equipos”, señaló el padre de la Convertibilidad de los ’90 y socio del ex presidente Carlos Menem, en el que fuera el ciclo neoliberal más exitoso de la historia nacional y, como contracara, fue el que produjo una catástrofica crisis social, política y económicas a fines de 2001, quizá la más importante de los últimas tres décadas.

Cavallo aseguró que en lo que respecta a los Ministerios de Hacienda y Finanzas, “sería muy bueno que sinceren las metas fiscales y de deuda pública con el sector privado, llevando a cabo del canje de la deuda intransferible del activo del Banco Central por Letras y bonos del Tesoro que se puedan comercializar en los respectivos mercados secundarios, para permitir que el Banco Central pueda desembarazarse de las Lebacs”. “Las metas fiscales sinceradas ayudarán a medir mejor los riesgos que representa el avance demasiado gradual en materia de ajuste fiscal”, enfatizó.

Respecto de las nuevas metas, el ex ministro dijo que “lejos de ser motivo de preocupación, estos puntos adicionales de inflación en 2018 contribuirán a bajar más rápidamente el déficit fiscal a partir de 2019 y, por consiguiente, facilitarán la tarea estabilizadora a partir de aquel año”.

“El Banco Central aún no ha anunciado la reducción de la tasa de LEBACs, pero el mercado la anticipa desde los anuncios del 28 de diciembre. Sin duda, la reducción en la tasa de LEBACs provocará una suba en el precio del dólar”, pronosticó.

“Si el Gobierno sigue manejándose de esta manera, cabe esperar que los analistas y comentaristas políticos y económicos presten atención al contenido sustantivo de los anuncios y no pierdan el tiempo buscando ganadores y perdedores en las discusiones internas que naturalmente existen en todos los equipos”, disparó.

“Pero no sería raro ni inconveniente que el precio del dólar trepara hasta 20 pesos para alcanzar el nivel de paridad del poder adquisitivo. Recién cuando el precio del dólar alcance ese nivel se justificará que el Banco Central lo frene vendiendo reservas. El Banco Central no debería volver a utilizar la tasa de interés de las LEBACs para frenarlo, sino valerse del stock de reservas que ha acumulado a lo largo del año 2017”, sugirió el ex ministro.

El ex funcionario indico que “los resultados de la acción conjunta del Banco Central y del Tesoro para alcanzar la meta de inflación del 15% anual con un crecimiento del PBI del 3,5% podría verse muy favorecida si se introdujera un arreglo institucional que delimite claramente el rol del Banco Central en materia de política monetaria y del Ministerio de Finanzas en materia de administración de la deuda pública”.

En ese sentido, sugirió que si el Banco Central de la República Argentina imite en materia de política monetaria “enderezada a metas de inflación al Banco Central del Perú, permitiendo que la gente elija libremente la moneda en la que quiere ahorrar y manejando no sólo herramientas que le permitan controlar el crecimiento del crédito en pesos sino también el crecimiento del crédito en dólares, las tasas reales de interés serían estructuralmente más bajas y facilitarían tanto la competitividad como la inversión por parte del sector privado”.

VER EL ARTÍCULO Los anuncios del 28 de diciembre, si se complementan con una separación más clara de la política monetaria y el manejo de la deuda pública, pueden producir buenos resultados.

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