El peronismo cordobés se juega al todo por el todo por intentar el milagro: reducir a la mitad la distancia de 16 puntos que le sacó Cambiemos para lograr su cuarta banca. Los cuatro puntos sobre los cuales apoyará su estrategia.

Schiaretti quedó bajo cuestionamiento dentro del PJ cordobés, pero su buena imagen entre la población será uno de los ejes de la campaña de octubre.
Luminarias Río Cuarto

Cuatro son los pilares sobre los que Unión por Córdoba asentará su estrategia pare intentar reducir a la mitad –aspiración de máxima- la distancia electoral que le sacó Cambiemos en las Paso. Fue la segunda peor derrota del PJ Córdoba en elecciones legislativas (la otra se produjo en 2009, cuando salió tercero y se quedó sin senador nacional) y los pases de facturas entre los hombres de José Manuel de la Sota y del gobernador Juan Schiaretti se sintieron fuerte durante toda la semana.

El delasotismo desafió al mandatario a que imite al sanluiseño Adolfo Rodríguez Saa, quien pidió la renuncia a todo su gabinete tras la derrota en las urnas. Hubo comentarios irreproducibles contra el publicista Darío Lanis y su estrategia de campaña, y contra Roberto Spocetti, asesor comunicacional del gobierno provincial pero también funcionario macrista en el Ministerio de Turismo de la Nación.

Desde el Centro Cívico sonaron acusaciones contra De la Sota, por su decisión de no ser candidato a diputado, por no comprometerse en la campaña y por “abandonar el barco” cuando el agua comenzaba a subir. “Siempre que Schiaretti maneja una elección legislativa estamos en problemas”, retrucó un delasotista enojadísimo porque, si en octubre se mantiene el 44 a 28 de las Paso, el cuarto candidato Daniel Passerini no ingresaría al Congreso.

El diagnóstico público de UPC ya se sabe: que los comió la polarización Macri-Cristina y que los cordobeses votaron para evitar el regreso del kirchnerismo. Puertas adentro admiten más cuestiones. Que el voto conservador de UPC se fue con Cambiemos; que perdieron aliados históricos de derecha (incluso en la formalidad de la alianza UPC); que el voto sectorial, como el del campo, acompañó al PRO por efecto retenciones; que la propuesta está desgastada y la marca muy usada. Y, por supuesto, que la campaña fue confusa.

“Además, se abusó de las buenas relaciones con la Nación, los agradecimientos por cosas que nos ganamos nosotros y las menciones positivas a Macri que no tuvieron contrapartida en menciones positivas de ellos a Schiaretti”, enumeran. “En definitiva, hablamos de más y le dimos armas a los enemigos. Y si haces eso, te ganan”, sentencian.

Aunque la catarsis no terminó, el PJ comenzó a delinear los puntos fuertes de nueva campaña.

 

PRIMERO: Schiaretti, protagonista

El gobernador Juan Schiaretti estará en el centro de la escena. Al menos hasta las primarias, la imagen del mandatario provincial superaba por unos 15 puntos a la del presidente Mauricio Macri. El gobernador y su mesa chica recibirán en diez o quince días el resultado de una investigación cualitativa encargada tras la derrota, cuyo objetivo es determinar fortalezas y debilidades del gobierno frente a Cambiemos y cómo está conceptuado el mandatario. En cuanto al primer candidato, Martín Llaryora, buscará confrontar con el esquivo Héctor Baldassi. “Vamos a fomentar cruces y debates en distintos puntos de la provincia”, adelantaron dos de los tres dirigentes consultados para esta nota.

Ambos, el gobernador y el candidato, tendrán a cargo “la defensa de Córdoba”, en lo que será una profundización de las críticas a las asimetrías Buenos Aires -Provincia. El Fondo del Conurbano, y la dimensión concreta de lo que puede perder Córdoba si la Corte se lo reintegra por completo a María Eugenia Vidal, formará parte del núcleo duro del discurso de campaña.

 

SEGUNDO: Salir a la calle

Intendentes propios, a full. Schiaretti estaría “muy disconforme” con la actuación de los intendentes de Unión por Córdoba en la pasada campaña. “El gobernador cree que los intendentes no trabajaron a fondo”, porque en definitiva no estaba en juego su poder territorial. “Puede ser que no trabajaron lo suficiente, pero tampoco son los mariscales de la derrota”, atenuó un peronista con varias campañas encima.

Sin dar nombres, las fuentes consultadas indicaron que para octubre “todos los intendentes y los candidatos” van a tener que “llegar a la casa” de los votantes. “No es timbreo, es ir a llevar y pedir el voto. Cambiemos hace creer que visita casa por casa, pero no lo hace, es sólo una foto. Nosotros vamos a visitar casa por casa a los votantes”, adelantaron.

Cabe recordar que la lista que encabeza Baldassi ganó en ciudades de administración peronista como Río Cuarto, Villa María, Alta Gracia, La Calera, entre otras. De Calera es Rodrigo Rufeil, el jefe de campaña del oficialismo provincial, que pese al resultado seguiría en el rol. En cuanto a los intendentes opositores, la información recogida por este medio indica que se viene una etapa de endurecimiento de las relaciones, inclusive en términos de fondos.

Parte de la campaña se centrará en los municipios gobernados por Unión por Córdoba. Quieren que los intendenten “se muevan más”.

TERCERO: Voto por voto

Uno de los problemas que tiene por delante UPC es hallar de dónde “rascar” votos para reducir los 16 puntos de ventaja de Cambiemos. En provincia de Buenos Aires, el macrismo irá en octubre por parte de los votos de Sergio Massa. Cristina, por los de Florencio Randazzo y por otro sector del votante de Massa.

UPC no parece tener una cantera disponible. Por eso, esperan que al menos la mitad de los seis puntos que obtuvo Dante Rossi en la primaria de Cambiemos no vayan con Baldassi o directamente se sumen a la lista que encabeza Llaryora. También se apuntará a aumentar el nivel de participación en octubre, para hacerla crecer del 70% de las Paso a niveles en torno al 74 o 75% en octubre. En la ciudad de Córdoba, donde la diferencia a favor de Cambiemos fue de 25 puntos, se trabajará con la clase media. El cometido es “ahuyentarle el miedo a Cristina” y en ese sentido, el empate técnico entre la ex presidenta y los candidatos de Macri, sería funcional a esta estrategia.

 

CUARTO: Andarivel crítico

Parte del gremialismo peronista alineado con el gobierno provincial y de dirigentes críticos que no vienen del PJ (caso Movimiento Evita o los ex Jauretche) apuntan a “hacer visible” los problemas de la economía con la gestión Macri. “Vamos a hablar de inflación, recesión, despidos, flexibilización laboral, reforma jubilatoria”, advierten, tras considerar que los medios de comunicación tradicionales y algunos de sus principales referentes “actuaron como jefe de campaña de Cambiemos”.

“Cuando Schiaretti comparó las tasas de los créditos hipotecarios del gobierno nacional con la circular 1050 de la dictadura, al otro día el propio Mario Pereyra salió a responderle al gobernador”, ejemplifican. Si bien esta estrategia se dará en el ámbito de la Legislatura provincial, (donde, como todos saben, se producen discusiones que no llegan a la ciudadanía), se piensa como un camino para esmerilar la expectativa que Macri genera en Córdoba.

“Estamos en el peor de los escenarios y mucho para hacer no hay”, se sinceró un peronista histórico. “Acá hay que recordar que la oposición está reunida en una sola fuerza, mientras que antes los teníamos a todos por separado: los radicales, Juez, el PRO. Pero lo fuerte nuestro es Schiaretti y la gestión, y a eso nos vamos a aferrar”, finalizó, tras sorber el último café de la tarde.

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