El cuerpo de la niña de 5 años fue hallado en el patio de un vecino en Tío Pujio. El hombre dijo que la golpeó porque le estaba robando naranjas.

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La Galatea

“Mariano Gutiérrez Cingolani no es capaz de comprender sus actos de conducta ni dirigir sus acciones”. Esa fue la conclusión de la primera pericia psiquiátrica realizada sobre el hombre de 30 años sospechado de ser el responsable de la muerte de la pequeña Luna Viera, de 5 años, ocurrida en Tío Pujio el 19 de julio. En principio, Cingolani sería inimputable.

“Marianito”, como le dicen en el pueblo pese a ser un adulto, permanece alojado por razones de sanidad en el hospital Aurelio Crespo, de Cruz del Eje. Para no dejar lugar a dudas, el fiscal de Villa María que instruye la causa, René Bosio, ordenó que el presunto homicida sea sometido a un segundo examen psiquiátrico. “Se observaron elementos psicopatológicos compatibles con insuficiencia de sus facultades mentales, por lo cual se considera que, al momento del hecho, no habría podido comprender sus actos ni dirigir sus acciones”, señaló y adelantó que pidió un examen genético.

Otra pericia que encargó el fiscal fue un informe de “Anatomía Patológica que complemente el resultado de la autopsia realizada”, según expresaron desde el Ministerio Público Fiscal.

La autopsia también abrió nuevas puntas de investigación y sobre todo sospechas. Para los forenses la pequeña murió  por una “falla multiorgánica” que afectó los sistemas respiratorio, cardiovascular, renal, cerebral, etcétera, lo que pone en duda si fue un golpe producto de un empujón o una caída lo que causó el deceso. De todas maneras aún no se ha podido determinar la mecánica que provocó la muerte de la niña.

El mismo día del hecho, estando detenido, Cingolani dijo llorando que había golpeado a la niña porque estaba robando naranjas de una pared contigua a la casa en la que vive. Ese mismo relato mantuvieron los familiares del acusado ante ENREDACCIÓN.

Para despejar dudas, el fiscal encargó realiza un informe de Anatomía Patológica que complemente el resultado de la autopsia realizada. “Estos estudios permitirían precisar la causa eficiente que motivó la ‘falla multisistémica’ que dio muerte a Luna”, señalaron desde el Ministerio Público.

PRINCESA

“Me voy a buscar el vestido de princesa así vuelvo a jugar”. Según una testigo, vecina de barrio, esas fueron las palabras de Luna, el miércoles 19 de julio por la tarde. “Estuvo con mis dos nietitas jugando en la calle. Me quedé un rato y no venía. La nieta más chiquita se puso a llorar, me vine adentro y Luna no vino más”, dijo.

Comenzaba a caer la tarde. Según otros testigos que declararon, Luna fue a comprar caramelos a un almacén de la cuadra con un billete de 50 pesos que le dio su madre. Como no regresaba, su familia se preocupó y salió a buscarla.

Sonia, otra vecina, contó a la prensa de Villa María: “Yo escuché los gritos y salí corriendo. Y la vi a ella que me decía que la nena estaba muerta y fuimos hasta allá pero yo no me arrimé”. Y agregó: “Ella gritaba que la habían matado. Y ahí salió toda la gente y llamamos a los Bomberos. La nenita estaba muerta a la vuelta del negocio a donde había ido a comprar. Yo le preguntaba a la madre porque decía que la habían matado, pero ella no me contestaba”.

La muerte de Luna abrió una grieta en la sociedad de Tío Pujio. Gran parte de la familia Cingolani decidió mudarse a Villa María, por temor a la reacción de los vecinos. Dos personas, una de ellas familiar de Luna, fueron imputadas por agredir la casa del sospechoso. Cingolani tenía antecedentes por robar maquinas de campo, que luego él mismo habría llevado a la Policía. Pero en toda la zona lo conocían por tener una discapacidad mental.

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