De los 24 distritos en juego, Cambiemos logró imponerse en 10. El kirchnerismo y el PJ se llevaron los otros 14. Esto despliega un escenario en el cual una hipotética unidad del peronismo bajo un liderazgo que los congregue, podría convertirse en un serio problema para el oficialismo. La estrategia de Cambiemos será, lógicamente, garantizar la división.

El presidente Mauricio Macri junto con Elisa Carrio y Gabriela Michetti. Finalmente, el triunfo no fue todo lo amplio que se había anunciado.
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La elección que hizo Cambiemos en todo el país, en lo que fue su primera prueba electoral luego del triunfo en el ballotage de 2015, le arrojó resultados satisfactorios que le permiten salir bien parado en lo político.

Su triunfo se consagró en 10 de los 24 distritos provinciales que ayer votaron, consiguiendo resonantes resultados en el segundo y el tercero más poblados del mapa electoral: Córdoba y CABA. También se impuso en Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Neuquén, San Luis y Santa Cruz. No pudo sumar a esta lista la estratégica provincia de Buenos Aires, cuyo conteo quedó escandalosamente suspendido en el 95% de las mesas cargadas, justo cuando las tendencias parecían marcar de forma inevitable que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se impondría sobre Esteban Bullrich.

Lo cierto es que sumada la performance oficialista en todo el país, con las diferentes alianzas a través de las cuales se presentaron los candidatos que respaldaban al presidente Macri, el caudal de votos obtenidos llegó a 8,3 millones, lo que equivale a 35,9% del electorado.

La cifra es superadora de los 6,8 millones que obtuvo Macri en las PASO presidenciales de 2015, y también del 34,4% obtenido por el actual presidente en las generales de octubre de ese año.

Con ello, la primera lectura que se puede hacer de esta situación, es que el oficialismo logró un crecimiento en su electorado. Leve, pero crecimiento al fin.

Al completar la lectura de los resultados del domingo, se lee que hubo 14 distritos en los que el oficialismo perdió. Diez provincias tuvieron como ganadores a candidatos kirchneristas o aliados (Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero, Formosa, Tucumán y Tierra del Fuego), en tanto otras cuatro fueron ganadas por dirigentes del PJ tradicional o moderado (La Rioja, Misiones, Río Negro y Salta).

Pasando en limpio: de los 24 distritos que votaron el domingo, 10 fueron para Cambiemos, pero 14 fueron para el kirchnerismo (6,6 millones de votos) o el peronismo tradicional (2,3 millones).

Con ello, la inicial euforia de los partidarios del presidente termina en realidad desembocando en un escenario en el cual no logra acumular la cuota de poder necesaria para gobernar sin necesidad de continuar con su política de seducción de dirigentes de otros partidos y de alianzas de gobernabilidad con los ejecutivos provinciales.

FUENTE: Elaboración propia en base a resultados de la Dirección Nacional Electoral.

Dividir para seguir

En el conteo general de los votos, Cambiemos le saca 1,7 millón de votos de diferencia al kirchnerismo y algo más de 6 millones al peronismo tradicional. No obstante, si estas dos últimas fuerzas lograran confluir en una alianza política o electoral, o si lo hicieran en un hipotético ballotage en 2019, tal confluencia superaría por más de medio millón de votos al actual oficialismo.

Por ahora son especulaciones a sólo horas de haberse completado el primer match electoral de 2017 y con el oficialismo desplegando todo el potencial del aparato que le da gobernar en los distritos más grandes.

Tampoco se vislumbran liderazgos indiscutibles que pudieran aglutinar el PJ moderado en torno a una sola figura. Ninguno de los gobernadores salió fortalecido (ni Schiaretti, ni Urtubey). Tampoco logró consolidar posiciones Sergio Massa ni su socio José Manuel de la Sota. Más bien todo lo contrario.

El regreso de Cristina Fernández de Kirchner no fue tampoco arrollador, con lo cual no logró aglutinar a todas las fuerzas que en otros tiempos le fueron afines.

En esa diáspora de liderazgos estará entonces el desafío para la oposición y también el principal capital de Cambiemos, ahora, y para aspirar a la reelección en 2019.

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