Operaban en cuatro provincias. Ofrecían autos de alta gama con documentos falsos a través del sitio MercadoLibre. La organización fue desbaratada por la Policía de Córdoba y Gendarmería, coordinados por el fiscal Senestrari.

La banda contactaba clientes a traves de sitios de venta online.

Una banda dedicada a vender autos de lujo robados, que operaban en varias ciudades de Córdoba, La Pampa, San Luis y Buenos Aires, fue desbaratada este fin de semana gracias a un operativo conjunto entre la Policía de Córdoba y Gendarmería Nacional, coordinado por el fiscal federal Enrique Senestrari. Los autos robados eran ofrecidos con documentos falsos a través de páginas de Internet.

Entre el sábado y el domingo, las fuerzas de seguridad realizaron al menos nueve allanamientos simultáneos en los que secuestraron 13 vehículos de alta gama, medio millón de pesos, cheques y pagarés, celulares y documentos apócrifos, que eran usados para introducir nuevamente al mercado los autos robados. También fueron detenidas cuatro personas, tres de ellos, empresarios dedicados a la venta de autos. Todas eran personas de buen pasar económico.

El líder es un empresario de apellido Villarino, de 37 años, oriundo de la localidad de Coronel Charlone, al norte de Buenos Aires. La actividad declarada en AFIP es la venta de autos usados, con concesionarias en Mar del Plata y otras localidades de Buenos Aires, aunque dedicado principalmente a la venta online. A la par de su actividad “legal”, Villarino ofrecía autos de alta gama a bajo precio, que en realidad eran robados. Para hacerlo, usaba identidades falsas y también entregaba papeles de propiedad de los vehículos que estarían adulterados.

Cuando cayó preso el domingo, Villarino ofrecía dos camionetas a través de WhatsApp haciéndose pasar por un chacarero de provincia de Buenos Aires, en apuros financieros: “Se me inundó el campo y necesito vender la chata para pagar deudas”, decía uno de los mensajes enviados desde un celular que tenía en su poder. El teléfono tenía pegado un sticker con el nombre falso que usaba para esa ocasión: se hacía llamar “Eduardo Duhalde”.

El teléfono que portaba el jefe de la banda el día que fue capturado tenía pegado un sticker con el nombre falso que usaba para esa ocasión: se hacía llamar “Eduardo Duhalde”.

En su finca de Coronel Charlone, tenía un galpón con varios autos robados, cerca de 300 mil pesos, celulares y documentación. La Justicia Federal de Córdoba lo había procesado en julio pasado por falsificar documentos públicos destinados a la venta de autos.

Operaban en cuatro provincias: Córdoba, Buenos Aires, San Luis y La Pampa.

El resto de los detenidos se encontraban en Río Cuarto, Córdoba. Se trata de dos personas de apellido Bullo (padre e hijos) dedicados a la ventas de autos, y otro hombre de apellido Conti, encargado de entregar los autos.

“Estamos ante la presencia de una asociación ilícita, con roles definidos y pluralidad de delitos”, dijo Senestrari, quien comenzó la investigación ocho meses atrás. El operativo fue llamado “Cruz del Sur” por la Policía de Córdoba, puesto que la banda operaba entre Córdoba (en la capital y el sur de la provincia), San Luis, Buenos Aires y La Pampa. “Fue un trabajo muy prolijo en el que íbamos previniendo a las posibles víctimas, a la par de la investigación”, dijo Alejandro Mercado, dirección General de Investigaciones Criminales de la Policía. La estafa, según Mercado, era de entre 350 y 500 mil pesos por cada venta. “Estamos hablando de unos cinco millones de pesos, si se tiene en cuenta que hay 13 vehículos allanados y una cantidad similar de ventas que ya se hicieron”, contó.

CÓMO ACTUABAN

La mayoría de los autos eran robados en Córdoba, Río Cuarto, Río Tercero y otras ciudades de esta provincia. “Una vez robados, los ‘enfriaban’, es decir, los sacaban de circulación. Luego hacían una compleja maniobra para conseguir los papeles originales del auto y cambiarlos por los falsos”, explicó a este medio Carlos del Valle Palaver, jefe de Departamento Sustracción de Automotores de la Policía.

Una vez “empapelados”, los autos eran ofrecidos por MercadoLibre a un precio mucho más bajo que el del mercado de usados. Las transacciones eran, generalmente, los fines de semana. Según explicó Palaver, apelaban al engaño, a la buena fe de los clientes, que a veces entregaban autos usados como parte de pago.

Los líderes de la banda ofrecían los autos con nombres falsos, pero nunca daban la cara. Para eso, tenían a personas que hacían el “trabajo sucio” de entregar los autos. “Teníamos muchos casos de víctimas con autos robados en juzgados provinciales, que reunían patrones similares. Tuvimos que hacer una mesa de coordinación con Gendarmería para lograr identificar la banda y comenzar a trabajar con escuchas e investigación de campo”, explicó Palaver.

RECOMENDACIONES

Los investigadores explicaron que es muy complejo seguir casos de autos robados cuando la oferta y las transacciones son online.

“Muchas veces la gente compra autos y cree en la buena fe del vendedor”, dice un investigador. Para evitar ser víctima de este tipo de estafas, recomiendan, en primer lugar, realizar las transacciones los días de semana; solicitar siempre el estado del dominio del vehículo y, por último, en lo posible, tratar de realizar la verificación del vehículo junto con el vendedor.

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