Con la sola presencia de los vecinos amparistas, se desarrolló ayer la audiencia pública presidida por el juez Federal N°3. Pidieron la erradicación de la planta. El juez resolvería medidas en dos semanas.

Uno de los expositores durante la audiencia realizada ayer en los Tribunales Federales. Foto: Sebastián Salguero.

Fatiga, migrañas, pólipos, piel que se hace escamas, ojos secos, asma, explosiones, miedo, bronca, vecinos que se van, niños que tosen, más miedo, indignación, furia, desamparo. Fueron las expresiones más escuchadas ayer en la audiencia pública en la que vecinos de barrio Parque San Antonio relataron sus padecimientos causados por la presunta contaminación ambiental que generaría la empresa Porta Hermanos, que produce bioetanol en una zona residencial, al sur de la ciudad.

VER Carta de un vecino adolescente de la planta de bioetanol: “Quiero vivir sin pensar en la jaqueca de mi hermano”.

En una instancia inédita en Córdoba, ante el juez federal N°3 Hugo Vaca Narvaja y con un sala de audiencias colmada por más de cien personas, también mencionaron de manera repetida la “ausencia del Estado”, a quien demandan por no regular y controlar la actividad de la empresa. Y esa ausencia se materializó en el faltazo sin aviso de la parte demandada, el Ministerio de Energía de la Nación, y el tercero interesado, los representantes de Porta Hermanos.

Además de los vecinos, el juez escuchó los alegatos del abogado de los amparistas, Darío Ávila, del defensor oficial que representa a los niños del barrio, José Belisle y la fiscal Graciela López de Filoñuk, que pidieron desde la lisa y llana erradicación de la planta, hasta medidas de prueba, como un estudio de impacto ambiental, pericia que la empresa nunca presentó.

Fuentes del juzgado adelantaron que Vaca Narvaja se tomaría unas dos semanas para evaluar qué medidas tomará. El amparo colectivo ambiental presentado por los vecinos es en el marco de la ley General del Ambiente. La empresa no cuenta con habilitación para producir bioetanol, según señalan los vecinos, por eso la demanda es contra el Estado.

“La planta no tiene hasta le fecha presentado estudio de impacto ambiental y no ha convocado a los ciudadanos a audiencias públicas tal como lo prevé la ley General del Ambiente”, señaló Ávila

MANIOBRAS PREVIAS

La ausencia de los representantes del Estado y de la empresa fue llamativa. Incluso la fecha de la audiencia fue postergada, en un principio, y fijada para el 7 de agosto a pedido de los representantes del Ministerio de Energía de la Nación. Sin embargo ayer no asistieron.

Por su parte, los abogados de Porta intentaron frenar la audiencia con estrategias judiciales. Primero cuestionaron la modalidad de la audiencia, pero la Cámara Federal desestimó el planteo. El viernes directamente recusaron al juez Vaca Narvaja, recurso que también fue rechazado por la Cámara. En una de especie de señal de falta de conformidad con el proceso, ayer decidieron no presentarse.

TESTIMONIOS

Manifestantes en las puertas de los tribunales manifestando su apoyo a los vecinos de la planta de bioetanol. Foto: Sebastián Salguero.

Manifestantes que apoyan a los vecinos que reclaman contra la empresa Porta Hermanos. Foto: Sebastián Salguero.

Como en las jornadas más concurridas de los juicios por delitos de lesa humanidad, la sala mayor del edificio de Tribunales Federales se vio repleta de gente ayer. Afuera, otra centena de manifestantes seguían la audiencia. Uno a uno, los vecinos se ubicaron frente al juez y en testimonios breves, pero desgarradores, contaron sus casos.

Mi nieto, lo más hermoso que me dio la vida, nació en 2012. Pero al tiempo tuvo que irse del barrio por prescripción médica. Verlo sufrir, verlo llorar, es una cosa que no se puede entender. He tenido que llegar a la locura de encadenarme a la Municipalidad, para que me escuchen”, contó Rosa Acuña.

“Le escribí una carta a los dueños de Porta para tener una Navidad en Paz, sin explosiones, sin olor. Ellos producen todos los días, nosotros queremos un día sin olor”, contó otra.

“Los únicos momentos donde las migrañas te dejan un rato en paz, es cuando me voy del barrio al trabajo”, dijo Raúl Molina.

“Cada tanto tengo que someterme a tratamientos con láser para eliminar las pelechitas que me salen en la piel y las pestañas. Cuando siento el olor a carne quemada, mi carne quemada, me da una bronca”, apuntó Carmen Medina,

Carmen es tía de Olivia, una beba que nació con malformaciones y murió el año pasado. “Olivia no soportó la cuarta operación. Era mi sobrina. A diez metros de mi casa vive Nachito, nació sin diafragma. A tres metros, un bebé con tumor de corazón. Tenemos una calidad de vida pésima. Me siento tan abandonada”.

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