Una de cada dos familias de Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán registró la existencia de venta de droga en sus barrios. El resultado fue dado a conocer por el Barómetro del narcotráfico y las adicciones en la Argentina.

Una de cada dos familias cordobesas registró venta de drogas en los barrios donde viven.

El 50,3% de los hogares de la llamada “Otras Grandes Áreas Metropolitanas”, esto es las ciudades de Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán, registró en 2015 que en su barrio se venden drogas ilegales. El fenómeno se expandió desde los asentamientos informales a los barrios de sectores medios y bajos, pero aparece en todos los niveles. Los datos fueron publicados en el Barómetro del narcotráfico y las adicciones en la Argentina, un trabajo elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA).

Si bien el punto de quiebre es el año 2011, cuando esta evidencia llegó al 47,6% de los hogares, respecto del 36,2% del año 2010, el valor fue en aumento en 2012 (48,4%), cayó levemente en 2013 (46,1%), y retomó su crecimiento en 2014 (49,5%), hasta llegar al 50,3% del año pasado. La región es la de más alta incidencia, por encima del Conurbano Bonaerense, con 48,4%, El denominado “Resto urbano del interior”, que son las ciudades intermedias del país, con 45%, y la ciudad de Buenos Aires, donde la incidencia es de 35,8%.

Según el estudio, “con la excepción de la región de Cuyo, el problema registró un fuerte incremento en todas las zonas entre 2010 y 2015. Fue particularmente elevado en la región AMBA (Ciudad de Buenos Aires y Conurbano, donde saltó de 28,6 a 44,9%) y en la región Pampeana (donde se encuentra Córdoba)”. Sin embargo, el narcotráfico estiró su acción en mayor medida en la Patagonia y el NEA, donde en 2010, apenas era percibido. “De esta manera, se registra una tendencia a la convergencia por parte de casi todas las regiones hacia 2015, salvó Cuyo (Pasó de 29,4% a 25,7%)”, precisa el informe. Esto significaría que en los últimos cinco años se consolidó y densificó la operación del narcotráfico a todo el territorio nacional.

SIN DISTINCIÓN DE CLASE SOCIAL

A su vez, el trabajo observa que “respecto de 2010, aparece un aumento en el registro de venta de drogas en el barrio en todos los espacios residenciales. Sin embargo, la incidencia sigue siendo mucho mayor en los asentamientos informales y en los barrios de sectores populares y clases medias bajas”.

También apunta el trabajo de la UCA que “pese a que la mayor incidencia tiene lugar en villa o asentamientos precarios, es de subrayar que el incremento más intenso ha ocurrido en los barrios de nivel socioeconómico bajo/vulnerable, donde entre 2010 y 2015 el registro de venta de drogas sufrió un incremento del 64%, mientras que para los hogares radicados en villas o asentamientos la variación fue de algo más del 50%”.

El otro punto novedoso es que “al mismo tiempo se destaca que la incidencia sube en los hogares de barrios de nivel socioeconómico medio-alto, alcanzando el registro de venta de drogas a 1 de cada 4 hogares y en los barrios de nivel socioeconómico medio y medio bajo”.

CON Y SIN POLICÍA

Al analizar el “Registro de Venta de Drogas según presencia policial en el barrio”, el Barómetro indica que “hay un mayor registro de venta de drogas en los barrios con baja o nula presencia policial en comparación con los barrios que cuenta con ella”, pero “se distingue que el incremento del registro, en términos proporcionales, resulta algo mayor en aquellos barrios donde hay presencia policial (63%) que donde no la hay (58%)”. Los investigadores de la UCA aprecian que “distintos espacios urbanos con registro de drogas pasarían a tener mayor presencia policial, pero esta última no tendería a reducir la incidencia del fenómeno”.

ADICCIONES

El trabajo detecta que en el 3,4% de los hogares urbanos de la Argentina hay personas que padecen adicciones severas, “al diferenciarlas según las sustancias consumidas, el alcoholismo es la adicción con mayor presencia (2,5%) y el consumo de drogas ilegales es una problemática que afecta al 1,9% de las familias”.

Aquí aparece en una mejor posición relativa el área donde se encuentra Córdoba, con 1,1% de hogares con adicciones severas relacionadas con drogas ilegales y 2,6% relacionadas con el alcohol. Esto es, debajo de la media nacional en drogas ilegales y en la media, en el consumo de alcohol. “Las adicciones severas presentan diferentes incidencias, según las distintas áreas urbanas”, explica el trabajo. “En la ciudad de Buenos Aires se observa un menor registro de adicciones problemáticas (1,8%), en tanto que en el GBA y en el Resto Urbano del Interior, los hogares con toxicomanías ascienden a 4%, posicionándose de manera intermedia el aglomerado constituido por familias que pertenecen a Otras Áreas Metropolitanas (2,8%).

Además se observa una incidencia predominante del alcohol en el NOA (4,5%) y NEA (3,6%). Mientras que las drogas tienen mayor peso relativos en la región AMBA (donde están CABA y GBA) y Pampeana (donde se encuentra Córdoba). En la primera, el 2,2% de hogares con adicciones a las drogas y 2,5% al alcohol; y en la Pampeana, el registro es de 1,3% contra 1,9%.

CLAVES

-Desde 2010, sin distinción de gobiernos (nacionales), ni provinciales, el narcotráfico se expandió y densificó en todo el país.

-Se registra venta de drogas en todos los tipos de barrios, empobrecidos y de nivel socioeconómico medio y alto.

-Donde hay policía creció más rápido la venta que en dónde no la hay.

-En el 3,4% de los hogares del país hay adicciones severas.

QUIÉNES HICIERON EL BARÓMETRO

El Barómetro es un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina (UCA). Los coordinadores fueron Agustín Salvia, Juan Ignacio Bonfiglio y Solange Rodríguez Espínola. Mientras que los autores Juan Ignacio Bonfiglio, Juan Martín Rival y Solange Rodríguez Espínola.

EL MARCO GENERAL

En su introducción, el Barómetro, señala que “según el Observatorio Argentino de Drogas (OAD) de SEDRONAR, entre 2004 y 2010, aumentó la prevalencia de consumo de drogas ilícitas a nivel nacional en la población de entre 12 y 65 años. El consumo de marihuana pasó de una prevalencia anual de 1,9% a 3,5% y el de cocaína, de 0,5% a 1,5%. Una tendencia similar ocurrió con el alcohol, aunque con una prevalencia de 53% en la población. Según la misma fuente, casi el 50% de los consumidores de cocaína y al menos el 17% de los que consumen marihuana sufrirían de adicciones severas; en tanto que esta misma situación afectaría al 13% de los consumidores de bebidas alcohólicas”.

Luego explican “(…) en esta perspectiva, cabe esperar que el consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes –en tanto que constituye el principal grupo vulnerable frente al avance de estas adicciones– presente diferentes factores de riesgo, comportamientos problemáticos, marcos de sentido y efectos de trayectoria vital y de reproducción social, según sea el contexto sociocultural sistémico, socioeconómico residencial y socio familiar de pertenencia de quienes se ven afectados por el problema. En tal sentido, una serie de recientes estudios del Observatorio de la Deuda Social Argentina muestran la fuerte correlación entre el aumento de las adicciones y el avance territorial del narcotráfico sobre zonas urbanas, así como con el nivel socio-económico, la composición y ciclo vital familiar y la situación socio-laboral de los perceptores de ingreso del hogar”.

Agregan que “el consumo de drogas, especialmente el consumo problemático, tiene consecuencias nocivas tanto para el propio consumidor como para su medio familiar y social. Uno de los sectores particularmente expuestos ante esta situación son los jóvenes, en especial aquellos pertenecientes a los sectores socialmente más relegados. Los jóvenes provenientes de sectores vulnerables, por un lado, se encuentran expuestos a mayores niveles de riesgo de consumo, violencia social y exclusión educativa y laboral. Por el otro, cargan con una serie de estigmas sociales por provenir de barrios relegados, por su alta informalidad en el mercado laboral y por su presunta participación en actividades delictivas, entre otros”.

CONSUMO DE SUSTANCIAS EN EL CONURBANO BONAERENSE

-El 43,7% de los jóvenes probó drogas alguna vez, el 27,3% lo hizo durante el último año y el 22,1% en el último mes. Los varones son mucho más proclives al consumo de drogas que las mujeres, especialmente aquellos que no completaron sus estudios secundarios, quienes no estudian ni trabajan y los que tienen responsabilidades familiares.

-La droga ilegal más consumida es la marihuana: 41,7% probó alguna vez, 27,3% consumió durante el último año y 21,4% en el último mes.

-El 17% de los jóvenes probó cocaína alguna vez, el 10,1% consumió durante el último año y el 6,1% en el último mes. Su consumo se incrementa notablemente entre quienes no estudian ni trabajan.

-El 1,5% de los jóvenes consumió pasta base y/o paco en el último mes. Su consumo aumenta a medida que se incrementa la “precariedad residencial”.

-Estos jóvenes se encuentran en gran medida  excluidos del sistema educativo formal y ocupan un lugar subalterno en el mercado laboral. Solo 1 de cada 3 (35,2%) logró completar sus estudios secundarios, y solamente el 7,4% accedió a estudios terciarios o universitarios.

-Su situación ante el mercado laboral no es mejor: el 29,3% se encuentra inactivo. La tasa de desocupación entre estos jóvenes es del 21,7%. Solamente el 9,5% de los jóvenes se encuentran ocupados con un empleo formal de calidad (en una situación plena de derechos). Esto representa al 13,4% de los jóvenes económicamente activos. A su vez, un tercio de los jóvenes (33,9%) no estudia ni trabaja. Entre los varones son un 22,8% en esa condición y entre las mujeres, la cifra llega al 43,8%.

-Este tramo del trabajo se realizó sólo en partidos del GBA.

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