Tres internos intentaron darse a la fuga a las 4 de la mañana de hoy. Contaban con apoyo externo que intentó cubrir la evasión a los tiros. No hay heridos y la situación ya está controlada, aunque en ese centro de detención a cargo del SPC, el hacinamiento supera el 40%. Silencio oficial.

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La Galatea

Cortaron los barrotes con una sierra, abrieron el alambrado que separa el pabellón amarillo del naranja y saltaron para afuera.

Ése fue el primer capítulo de la fuga que estuvo a punto de concretarse esta madrugada, cuando pasadas las 4, un grupo de tres internos de las celdas colectivas C del Pabellón Amarillo de la UCA estuvieron a segundos de evadir el perímetro y ganar la calle.

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La Unidad de Contención del Aprehendido (UCA) funciona desde hace cuatro años en el exCROM, ubicado detrás del Hospital Misericordia, sobre calle Belgrano, al sur del centro de la ciudad.

Según apuntó un testigo presencial del hecho, cuando los tres prófugos intentaban saltar el alambrado perimetral, es decir, la última barrera antes de ganar la libertad, fueron divisados por los guardias externos, quienes dieron la voz de alto y abrieron fuego para intentar frenar la escapada.

Fue en ese momento que se generó un intercambio de disparos, entre los guardias y al menos dos personas que estaban haciendo de apoyo para la fuga, ubicados sobre un montículo de tierra en la parte posterior del supermercado Disco de avenida Vélez Sársfield, que se halla a pocos metros y cuyo depósito da directamente a la UCA.

Esto habla de que se trataba de una fuga planificada y con apoyo externo armado.

El apoyo del resto del personal de guardia que se encontraba en el Establecimiento Penitenciario Nº9 (nombre oficial de la UCA) permitió reducir a los tres internos y trasladarlos de regreso al interior del establecimiento. Afortunadamente no hubo heridos. Mientras tanto, los al menos dos cómplices que intentaron hacer el apoyo desde el exterior del perímetro no pudieron ser reducidos.

Cuando los tres prófugos intentaban saltar el alambrado perimetral, es decir, la última barrera antes de ganar la libertad, fueron divisados por los guardias externos, quienes dieron la voz de alto y abrieron fuego para intentar frenar la escapada”

Los protagonistas de la fuga abortada eran dos hermanos de apellido Peralta Cáceres, más otro interno apellido Saillén. No se cuenta con las identidades precisas, ya que el SPC aún no se ha hecho eco de la novedad.

A primera hora de la mañana se presentaron en el lugar el director de Seguridad del SPC, José “el Caña” Heredia, y su segundo, Sergio García.

CONDICIONES ADVERSAS

En el pabellón donde se hallaban alojados los tres internos que intentaron fugarse, vivían otros 140. Ese lugar tiene capacidad máxima para 100 personas, con lo cual el hacinamiento era del 40%. Esta situación se repite en todo ese establecimiento adonde se llevan los aprehendidos por contravenciones y adonde también recalan durante los primeros días los detenidos por delitos del Código Penal.

Se trata de un establecimiento con capacidad para 250 personas, pero que alberga algo más de 400, lo que genera un caldo de cultivo para situaciones dramáticas como las de esta mañana, en la cual no sólo se corre el riesgo de una fuga sino que también se pone en peligro a los empleados del SPC que cumplen allí funciones.

Se generó un intercambio de disparos, entre los guardias y al menos dos personas que estaban haciendo de apoyo para la fuga, ubicados sobre un montículo de tierra en la parte posterior del supermercado Disco de avenida Vélez Sársfield, que se halla a pocos metros y cuyo depósito da directamente a la UCA”

A esto se suma el hecho de que por ley provincial, el Servicio Penitenciario de Córdoba sólo puede encargarse de la custodia y el tratamiento de internos con proceso penal abierto o con condena, no así de aprehendidos, como es el caso de los alojados en la UCA.

Esa dependencia funcionó hasta hace cinco años en la excárcel de Encausados, también sobre calle Belgrano y a pocas cuadras de lo que era el CROM, donde en aquel momento funcionaba la única cárcel abierta dentro de la ciudad de Córdoba.

Sin embargo, la dirección del SPC aceptó el traspaso de la UCA a una de sus dependencias, y puso su personal a disposición para la custodia de un universo de internos que no hacen a su finalidad específica y que por ley le corresponde a la policía y no a los penitenciarios.

Este episodio se suma a una semana bastante complicada que atraviesa el Servicio Penitenciario de Córdoba, con una seguidilla de sucesos que comenzó el martes último, con el hallazgo de un arma en Bouwer, y que siguió con el secuestro de una suma importante de dinero a un interno detenido por narcotráfico y con reiterados antecedentes de fuga.

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