En esta columna, la dirigente gremial docente, Olga Sayago, recuerda el 29° aniversario del final de la "Marcha Blanca" docente. Una reflexión que compara lo sucedido en aquel momento con el presente.

Una imagen de la protesta docente en 1988. (Archivo).
Municipalidad de Río Cuarto 3

(POR OLGA SAYAGO*). Volver a los ’90, es lo que se señala en un rápido análisis sobre el accionar en (casi) un año y medio de gobierno de Mauricio Macri, pero para los trabajadores de la educación es volver a los ’80 con esto de querer eliminar la paritaria docente y, más aún, con el proyecto ingresado al Congreso de la Nación que eliminaría las conquistas alcanzadas en tantos años de lucha.

Un 23 de mayo de 1988, es decir hace 29 años, concluía en el Obelisco de Buenos Aires la “Marcha Blanca” dando fin, de esa manera, a 40 días de paro nacional y a una movilización que conmovió al país, de norte a sur y de este a oeste.

Aquella “Marcha Blanca” levantaba, principalmente, tres reivindicaciones centrales:

-Salario único en todo el país: a igual trabajo, igual remuneración (nomenclador básico común).

-Paritaria nacional docente: los docentes querían discutir salarios y condiciones de trabajo al igual que los demás trabajadores.

-Ley de Financiamiento Educativo y Ley Nacional de Educación.

Pero, al margen de esos tres puntos, la “Marcha Blanca” fue en defensa de la educación del pueblo, en defensa de los docentes, en defensa de los alumnos, y en defensa de la comunidad educativa. Fue en esos 40 días, de marcha y paro nacional, que los docentes entendieron y asumieron que eran y son Trabajadores de la Educación y como tales salieron a la calle a luchar por la educación del pueblo. Tras ello, un Congreso Extraordinario de CTERA declaró el 23 de mayo “Día del Trabajador de la Educación”, para recordar la movilización docente y sus logros.

Hoy, por las conquistas alcanzadas durante la “pesada herencia”, los docentes debemos estar firmes en defensa de la paritaria nacional docente, en defensa de la ley de Financiamiento Educativo y la ley Nacional de Educación. Sin dudas hoy vienen por ello y mucho más. Sólo vale recordar los últimos acontecimientos vividos en lo que va del año: amenazas, desprestigio, represión dan una señal clara de las condiciones por la que atravesamos los docentes.

Así como el mes de mayo tiene el 1º, Día del Trabajador, tiene el 18, Día de la Escarapela, tiene el 25, Día de la Revolución de Mayo, tiene el 29, el Cordobazo, también hay que inscribir en esa línea el 23, Día del Trabajador de la Educación.

Y como en el ’88 con la “Marcha Blanca”, con la “Carpa Blanca” después, con la “Escuela Itinerante” hoy, queda claro que los docentes no bajan los brazos y mantienen firme su lucha. O será que hay que ¿volver a empezar?

*Olga Sayago es secretaria de Prensa de CTA de los Trabajadores-Córdoba (por UEPC).

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